VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN EL CONFLICTO ARMADO

Por: Gladys Jiménez
     Madre de una prisionera política

10/12/14

En Colombia nosotras las mujeres no somos ajenas al conflicto armado, ya que la violencia contra la Mujer ocasionada por los diferentes actores nos han convertido en la principal víctima en las zonas de conflicto y fuera de ellas.


¬ŅC√≥mo?¬†¬† ¬†


1.La mujer en Colombia debe soportar la tortura del asesinato de sus seres queridos: esposo, hermanos, padres.
2.Es amenazada, desalojada de su tierra y desplazada.
3.Le arrebatan el tesoro más preciado que tiene sus Hijos, se los torturan, a sus hijas las violan y finalmente las masacran.    
4.Cuando en Colombia la mujer lidera trabajo social con las comunidades m√°s vulnerables es silenciada con la muerte.


Es la mujer Colombiana la que lleva todo el dolor de √©sta guerra, a la que las l√°grimas le marcaron su rostro; en muchas ocasiones debe luchar sola para sacar adelante lo √ļnico que le queda ¬°sus nietos¬°.


El conflicto armado ha impregnado el cuerpo y la vida de la mujer en Colombia, quedando en ella tatuada la humillaci√≥n a la que es sometida; ya que ha sido utilizada como bot√≠n de guerra en esclava sexual para infiltrar a los enemigos, violentada sexualmente y asesinada en ocasiones en presencia de su familia, lo anterior en la mayor√≠a de casos por paramilitares y lo que es peor a√ļn por integrantes de las fuerzas militares quienes llegan como buitres y violan a nuestras ni√Īas, las torturan y someten a tratos inhumanos y degradantes.


La mujer Universitaria no es ajena a √©sta situaci√≥n; su presencia en el movimiento estudiantil y su pensamiento cr√≠tico la convierte en el OBJETIVO perfecto para el encubierto que merodea en la Universidad P√ļblica buscando j√≥venes incautas para conquistarlas como sus mejores amigas, gan√°ndose su confianza con atenciones e invitaciones suntuosas para luego entregarlas en flagrancia con un montaje que √©l mismo planea y organiza mostr√°ndolas como las mujeres subversivas m√°s peligrosas del pa√≠s.


Una vez el encubierto ha ganado confianza con mujeres universitarias las utiliza para llegar a otros estudiantes como es el caso de XIMARA ALEXANDRA TORRES JIM√ČNEZ y ERIKA AGUIRRE RODR√ćGUEZ, a quienes manipul√≥ psicol√≥gicamente y utiliz√≥ para consignar dinero y realizar llamadas a estudiantes de otras universidades. De igual forma el caso de ANDR√ČS MOTATIVA, a quien conoci√≥ gan√°ndose la confianza de la novia. ¬†


La anterior es la violencia ejercida por el ESTADO a la Mujeres¬† Universitarias quienes¬† terminan en la c√°rcel junto con otros estudiantes universitarios a quienes el encubierto ha convertido en FALSOS POSITIVOS JUR√ćDICOS.


Aunque las l√°grimas surquen nuestro rostro y el sufrimiento blanquee nuestro cabello las Madres de los estudiantes universitarios detenidos seguiremos luchando con la frente en alto hasta que nuestros hijos regresen a casa, que esperamos sea pronto.


HABLANDO DE VIOLENCIAS



Por: Doris Su√°rez Guzm√°n
        Prisionera Política
        ERON - Jamundí
Colombia, 10/Dic/2014

De las m√ļltiples y at√°vicas violencias que permean a la mujer, la de mayor impacto es la violencia producida por el modelo econ√≥mico.¬† El capitalismo, ese deforme enfermo cr√≥nico cada vez que sufre una crisis vuelve papilla a los m√°s d√©biles, aumenta la desigualdad social, aniquila conquistas laborales y condena al desempleo a millones de personas.¬† Y en ese codazo laboral las mujeres somos las que salimos peor libradas, en especial las "viejas" mayores de 35 a√Īos.¬† Y como correlato de la precarizaci√≥n y el desempleo aumenta la delincuencia. ¬†

Ello, y no la liberaci√≥n femenina es la que explica en gran parte el aumento de mujeres detenidas (casi 10.000), la mayor√≠a vinculadas a delitos de microtr√°fico y robos por cuant√≠as que son cosas de ni√Īos comparadas con los miles de millones que la clase dirigente esquilma al tesoro p√ļblico "con mayor sofisticaci√≥n hay que reconocerlo", o las toneladas de droga y dinero il√≠cito que se trafica en las altas esferas. ¬†

Muchas no encuentran otra opción y arriesgan su libertad por razones de supervivencia, aunque también están las que cayeron  en el pandemónium del consumismo y se ven empujadas al "rebusque" para saciar el hambre de mercancías que un salario mínimo no puede colmar.

Todo robo es censurable, pero hay un gran trecho entre el da√Īo individual y el social que causan uno y otro.¬† El primero por lo general es contundente, mientras que el robo al erario, como las armas qu√≠micas mata a millares lentamente.¬† Sin embargo, los jueces son implacables con los hurtos a la propiedad privada y genuflexos con la corrupci√≥n y el saqueo a las arcas del Estado.

En las cárceles la violencia contra la mujer se consolida en una venganza legalizada que se nutre de la ignorancia jurídica y normativa de las mujeres.  Por eso y por necesidad, dócilmente aceptan ser manos baratas en trabajos de maquila con pagos de miseria y les dicen que deben estar agradecidas por el favor de ser explotadas.  

La institución fomenta el egoísmo, "que cada quien se ocupe de lo suyo" espeta la guardia cuando alguna voz solidaria se levanta contra el abuso de autoridad y ante cualquier asomo de inconformidad colectiva, la violencia vuelve a aparecer vestida como para ir a la guerra contra un poderoso enemigo: gases, escudos, máscaras, porras y perros junto a groseros vozarrones intimidatorios son el mecanismo de persuasión  usado contra las manifestantes.  Supongo que eso es  lo  que llaman "igualdad ante la ley": el derecho a ser gaseadas y golpeadas como lo hacen  con los hombres en defensa del orden.  En su celo por el procedimiento hacen la epicrisis antes de golpear a las mujeres esposadas, castigando su insolencia o la pretensión de serlo.  Pero casi ninguna denuncia, la impunidad las inhibe, pero sobre todo el miedo, el mismo que atemoriza a las mayorías frente al poder.  Será su voz contra la oficialidad y no es difícil inferir quién habla más fuerte.

Las mujeres llevamos a√Īos insistiendo ante el INPEC que ya que la burda y defectuosa arquitectura de la "nueva cultura penitenciaria" no tuvo en cuenta a las mujeres, que por lo menos sus reg√≠menes internos lo hagan.¬† Pero no nos toman en serio cuando reclamamos por la perspectiva de g√©nero, nos dicen que ya nos autorizaron un labial, una pesta√Īina y un l√°piz de cejas y sonr√≠en cuando hablamos de salud preventiva, ginec√≥logo, capacitaci√≥n que rompa con los estereotipos.

En la Habana, la agenda política plantea los acuerdos con enfoque de género.  Si se concretan las mujeres tendremos mayores posibilidades educativas, laborales y de participación y no estaremos tan desnudas frente al modelo económico salvaje que aumenta la inequidad e injusticia social.  Sin embargo, no será por decreto que se podrán subsanar otras formas de violencia como la producida por la equivocada concepción de la pareja como una propiedad y no como una relación entre iguales.  Como en la construcción de la paz, será un proceso, un esfuerzo colectivo en el que hembras y hombres debemos involucrarnos.



A PROPOSITO DEL DESESCALONAMIENTO DEL CONFLICTO SOCIAL Y ARMADO EN COLOMBIA

Por: Wldarico Fl√≥rez-Pe√Īa
Presidente
BRIGADA JURIDICA EDUARDO UMA√ĎA MENDOZA

La revisión de las diferentes experiencias históricas en la resolución de conflictos armados y de la aplicación de los reglamentos de la guerra están a la orden del día en el actual contexto de conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC en la medida en que puedan ofrecer luces para la superación del actual conflicto social y armado.
El 28 de mayo de 1984, se firmó una tregua entre el gobierno y las FARC- EP. Dicho acuerdo contemplaba la realización de una serie de reformas sociales  y políticas  por parte del gobierno y la suspensión de la lucha armada  por parte de las FARC.  Tal compromiso sería  la base principal para el gradual y paulatino reintegro  de los guerrilleros  agrupados en dicha organización  a la vida legal. Decía Marulanda para esa época lo siguiente: "Nosotros somos conscientes  de que el día que podamos  participar  en unas elecciones amplias y democráticamente, pues lo haremos."


El mismo JACOBO ARENAS, en el libro VICISITUDES DEL PROCES DE PAZ, subraya los m√°s importantes documentos¬† del proceso de paz¬† con el gobierno de VIRGILIO BARCO, que son una constancia hist√≥rica de c√≥mo tender puentes¬† en la b√ļsqueda de la paz cuando oscuras fuerzas se imponen.


La¬† l√≥gica de la lucha armada es lograr la derrota militar del adversario, sin embargo, en un contexto¬† de proceso de paz se deben tener a√ļn m√°s claras las leyes y costumbres de la guerra, sus principios¬† generales, la protecci√≥n jur√≠dica¬† de las v√≠ctimas, la protecci√≥n de la poblaci√≥n civil, el r√©gimen jur√≠dico de los heridos y enfermos y prisioneros de guerra, entre otras disposiciones que se deben empezar aplicar rigurosamente en el caso del Conflicto Colombiano,¬† mientras se logra pactar la paz.


Es urgente en ese sentido dar pasos firmes en el desescalonamiento del conflicto,  para que cese el estado de guerra y se abra el camino para alcanzar la paz con justicia social.  El Estado colombiano puede empezar por ordenar a las FFMM que  suspendan provisionalmente los bombardeos, las acciones de tierra arrasada, los ataques contra la población civil, ordenar el cese inmediato de las ejecuciones extrajudiciales como una política de las FFMM y  los operativos de aniquilamiento de los adversarios.


Al tiempo,  los negociadores de la Habana junto con la intervención de los países garantes se pueden ir creando las condiciones para llegar a acuerdos de armisticio, los cuales deben gozar de los respectivos soportes jurídicos.


Los acuerdos de armisticios son posibles tras el des-escalonamiento de las actividades bélicas en las zonas donde se desarrollan los teatros de operaciones entre los rebeldes y las FFMM.   Es dable suspender regionalmente o en todo el territorio nacional las acciones bélicas por determinado plazo o tiempo indefinido.


El cese del estado guerra, sumado a  unos mínimos acuerdos entre las partes en materia militar, política y económica, pueden garantizar que se blinden las negociaciones sin que ninguna de las partes se levante de la mesa y que como quedó establecido en el acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera "NADA ESTA ACORDADO HASTA QUE TODO ESTE ACORDADO". Esos armisticios parciales pueden  generar un clima que favorezca a futuro la firma  definitiva del proceso de paz.
Un cese al fuego bilateral conducirá al des-escalonamiento del conflicto, que el pueblo colombiano verá con buenos ojos en la medida en  que las partes puedan adoptar medidas prácticas para avanzar en los puntos que hacen falta por negociar  en la mesa de conversaciones de paz y para la consolidación misma del proceso de paz.  La definición de la situación de los prisioneros políticos es uno de los temas pendientes.  La liberación humanitaria de los más enfermos y heridos, así como una amplia y generosa amnistía para todos, está entre las posibilidades.


El gobierno debe implementar también políticas audaces en lo social, económico, educativo, cultural y otros, que pongan fin a la injusticia, la miseria, la desigualdad y la falta de democracia si de verdad está comprometido con un país en paz.
Diciembre 1 de 2014.


LAS VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES UNA AFRENTA A LA HUMANIDAD*

Por: Liliany Obando
Educadora, Socióloga, Defensora de Derechos Humanos
Prisionera Política
Noviembre 25 de 2014

El 25 de noviembre se conmemora el día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, en un esfuerzo por decirle al mundo que las violencias contra las mujeres no son sólo graves violaciones a los derechos humanos sino una  clara afrenta a la humanidad.
 
En Colombia no s√≥lo¬† se trata de la violencia intrafamiliar y la cotidiana que se produce por fuera de la √≥rbita dom√©stica, en el mundo laboral, acad√©mico y social. Tambi√©n est√° presente la violencia producida por la guerra y como resultado de la cual las mujeres, las j√≥venes y las ni√Īas hemos sido mayormente afectadas. Realidad viene siendo reconocida como cierta y documentada s√≥lo hasta hace muy pocos a√Īos. ¬†


LAS MUJERES INVISIBLES

La cárcel es por esencia un espacio de represión y ejercicio de poder  andrógeno en el que se desconoce que hombres y mujeres somos humanidades diferenciadas y que las mujeres vivimos de una forma distinta nuestros cuerpos y que nos relacionarnos de forma diferente con el espacio físico y social.

La discriminaci√≥n y subordinaci√≥n patriarcal que tradicionalmente vivimos las mujeres en la sociedad extramuros se exacerba en la prisi√≥n. Esto se evidencia en todos los roles que las mujeres desempe√Īan en su interior: en el ejercicio de la sexualidad, altamente controlada y que compromete lo m√°s √≠ntimo del ser femenino, en las pocas y sexistas ofertas de trabajo y estudio, en las escasas posibilidades para ejercer su decisi√≥n de ser madres, en el duro tratamiento penitenciario y judicial, etc.¬† Lo m√°s grave de¬† todo es que en prisi√≥n las mujeres se vuelven invisibles.

El hecho de que el porcentaje de mujeres privadas de la libertad (8.148) sea inferior al de los hombres (108.301)  en la misma condición, explica en parte, pero no justifica esta situación. Pero también obedece a la inexistencia de una política penitenciaria y carcelaria que incluya realmente una concepción de género. Y también a que no existe un trato diferencial, más benévolo en materia penal que considere las especificidades de las mujeres,  en especial de quienes son madres, en su mayoría cabeza de familia y por esa vía tratar corregir en algo las desigualdades que enfrentan las mujeres. Gravemente la privación de la libertad para una mujer-madre implica que junto a ella también sus hijas e hijos son arrastrados y condenados a tener que vivir la pesadilla de la prisión.
 
La severidad del mundo carcelario es a√ļn mayor para las¬† prisioneras pol√≠ticas "de conciencia y de guerra". Mujeres privadas de la libertad por motivaciones pol√≠ticas, muchas de las cuales durante su captura, su estad√≠a en prisi√≥n y a√ļn despu√©s en libertad han sido sometidas a torturas f√≠sicas y sicol√≥gicas, degradaci√≥n, violaciones, amenazas, escarnio p√ļblico, persecuci√≥n, sometidas as√≠ a un odioso tratamiento de "enemigas internas" siguiendo el libreto de la guerra interna que se vive en el pa√≠s.

Además de privárseles de su libertad, también les son conculcados sus derechos políticos tales como la libertad de opinión, de conciencia, de asociación, de protesta. Recientemente en el marco de jornada nacional de protesta convocada por el Movimiento Nacional Carcelario, que involucra a toda la población carcelaria para exigir la dignificación de la vida en prisión y el respeto a los derechos humanos, las prisioneras políticas de la Reclusión de Mujeres de Bogotá participaron con una huelga de hambre y hoy son reprimidas y amenazadas por la autoridad carcelaria.  

Victimizadas y re-victimizadas una y otra vez tanto en los estrados judiciales  como en prisión a las prisioneras políticas les pasan una dura cuenta de cobro por su pensamiento y compromiso disidentes.     


MUJERES DETR√ĀS DE LAS MUJERES INVISIBLES

Si la realidad de las personas privadas de la libertad es desconocida e ignorada por gran parte de la sociedad colombiana y tratada con desd√©n por el gobierno nacional y sus instituciones, lo es a√ļn m√°s la realidad que viven cientos de mujeres que son madres, abuelas, compa√Īeras sentimentales, hijas e hijos, hermanas, de quienes se encuentran en prisi√≥n.

Solidarias incondicionales y siempre presentes con sus seres queridos tras las rejas, ellas se someten periódicamente a todo tipo de vejámenes cada vez que visitan una prisión colombiana.  A decir de una de ellas, mi madre, son "lapidadas si bien no con piedras, con todas las humillaciones y malos tratos recibidos".
 
Sea esta la oportunidad para rendirles un sentido homenaje a esas mujeres valientes y solidarias, a mi madre y mi peque√Īa hija, a Luz Marina Aguirre y a Jenny a quien la guerra le arrebat√≥ no s√≥lo a su padre sino que la ha separado de la feliz posibilidad de crecer junto a su madre.¬† Ellas son madre e hija de Adela P√©rez Aguirre, una valerosa prisionera pol√≠tica. A Guiomar Pach√≥n, abnegada madre del prisionero pol√≠tico Yeison Murillo. A Blanca Guti√©rrez, Gladys Jim√©nez y Carla Carrillo, madres y hermana de los estudiantes universitarios que hoy se encuentran en prisi√≥n v√≠ctimas de un montaje judicial y como ellas a tantas otras que merecen no s√≥lo el reconocimiento sino toda la solidaridad posible.

Hoy, en el marco del proceso de paz del gobierno colombiano con las insurgencias y de la afortunada aprobación de una sub-comisión de género en la mesa de conversaciones de paz en La Habana, las mujeres, incluidas las prisioneras políticas, debemos ser escuchadas en nuestras propias voces, como un mínimo acto de justicia.  

Las mujeres no seremos más el eco impotente de voces masculinas. Nuestras voces lanzadas al unísono serán ahora un poderoso amplificador de nuestros sentires y demandas por el reconocimiento como sujetas políticas y de derecho, por la igualdad y la inclusión en una sociedad de la que hemos sido discriminadas, subordinadas y excluidas por centurias y por la verdad, la justicia, la reparación y garantías de no repetición en ese nuevo país en paz y con justicia social del que seremos protagonistas también nosotras.
 

1. En el 2001, despu√©s de una visita oficial a Colombia, Radhika Coomaraswamy, la entonces alta Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, produjo un informe sobre¬† la situaci√≥n de violaci√≥n de los derechos humanos de las mujeres, las j√≥venes y las ni√Īas como consecuencia de la guerra interna en Colombia.
2. INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO Y CARCELARIO- INPEC, Estadísticas de la Población Carcelaria a octubre 31 de 2014.

*Fuente: SEMANARIO VOZ, Edición No. 2766, del 26 de Noviembre al 2 de Diciembre de 2014.  Separata MUJERES, No. 2, p. 3. Departamento de Mujer y Diversidad Sexual, Partido Comunista Colombiano.