BOLET√ćN INFORMATIVO 001 - PRISI√ďN PALOGORDO GIR√ďN

S√°bado, 18 de abril de 2015

Desde la penitenciaria de alta y mediana seguridad de Gir√≥n ‚Äď Santander, el Movimiento Nacional Carcelario (M.N.C) informa a la administraci√≥n de esta penitenciaria, a los organismos de control, comunidad nacional e internacional y dem√°s organizaciones defensoras de los derechos humanos, de la jornada de desobediencia pacifica que iremos a realizar durante la semana del 20 al 24 de abril del a√Īo en curso.

Por medio del siguiente escrito y amparados en el artículo 37 de la Constitución Nacional, en la sentencia T-561 del 2008 de la honorable Corte Constitucional respetuosamente nos dirigimos ante ustedes, con el fin de darles a conocer en que consiste la jornada de desobediencia pacifica que vamos a realizar durante la semana del 20 al 24 de abril del 2015.

La desobediencia se va a realizar con un cese total de las actividades consistentes en:

1. Cese de actividades laborales, educativas, recreativas y de ense√Īanza.

2. Suspensión del servicio del expendio a partir del día martes 21 hasta el día 24 de abril de la presente anualidad.

3. Suspendemos la recibida de encomiendas y correo durante el tiempo que dure la jornada.

4. No recibiremos notificaciones internas y externas, excepto libertades y beneficios administrativos o subrogados penales.

5. No salimos a ninguna clase de remisiones nacionales o locales, excepto a diligencias de casos graves de salud.

6. Suspendemos el servicio de sanidad interno, solo saldr√°n internos con casos graves de salud y urgencias.

7. Los repartidores de alimentos también entraran al cese de actividades y solo el fiscal saldrá a recibir los alimentos para verificar su estado cuando estos lleguen al pabellón.

8. Para el día jueves 23 de abril, realizaremos una huelga de hambre en solidaridad con nuestros familiares y en apoyo al plantón en el marco del Movimiento Nacional Carcelario.

9. Hemos decidido hacer una donación de la comida de la huelga de hambre para las personas o la población vulnerable en la parte externa.

Lo anterior, en apoyo a la marcha de la defensa del Páramo de Santurbán y dando cumplimiento a las acciones programadas por el Movimiento Nacional Carcelario para la rebaja de penas y el mejoramiento de las condiciones de toda la población reclusa y la no extradición. 

Así como hemos pedido a la población reclusa el respeto al personal administrativo y guardia del INPEC, también pedimos a la guardia y personal administrativo de dicha institución, respeten nuestra jornada ya que esta es de carácter pacífica.

Solicitamos a la comunidad nacional e Internacional, a las organizaciones solidarias y entes de control del Estado su acompa√Īamiento, para que se garanticen nuestros derechos dentro de esta jornada.

Abril 18 de 2015

MOVIMIENTO NACIONAL CARCELARIO

PRISI√ďN PALOGORDO GIR√ďN -¬† SANTANDER



¬°MANUEL ESTUVO EN LA MARCHA!

Por:
BRIGADA JURIDICA EDUARDO UMA√ĎA MENDOZA, RED INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON LAS PRISIONERAS Y PRISIONEROS POL√ćTICOS COLOMBIANOS - INSPP y CATEDRA LIBRE Y ABIERTA CONTRA LA NUEVA INQUISICI√ďN
Abril 9 de 2015
Fotos: RED - INSPP / BJEUM


Nunca imaginamos un nuevo 9 de abril con tan esplendoroso d√≠a soleado en la capital de la rep√ļblica. Se oy√≥ de nuevo la voz¬† del caudillo del pueblo clamando por la paz, que retumbaba en el Centro de la Memoria.¬† En un d√≠a similar, d√©cadas atr√°s, el pueblo por miles se volc√≥ a las calles y justamente en la avenida JORGE ELIECER GAITAN empu√Ī√≥ ferviente la antorcha de la paz. ¬†


Vimos en aquel entonces a nuestro aguerrido Manuel Cepeda Vargas caminando airoso y combativo, gritando las consignas de la paz. Han pasado muchos a√Īos desde su magnicidio, a√ļn en la impunidad, y junto a la suya, muchas vidas valiosas se han entregado en la b√ļsqueda de paz para el pueblo Colombiano.


En esta oportunidad est√°bamos todas y todos, las negritudes, ind√≠genas, mestizos, la poblaci√≥n LGTBI, sindicalistas, defensoras y defensores de derechos humanos, congresistas, mujeres, hombres, ni√Īas y ni√Īos, confundi√©ndonos en una multiplicidad de colores, de pancartas, consignas y banderas.


Voces m√ļltiples a trav√©s de diversidad de expresiones culturales tambi√©n se hicieron sentir y estremecieron lo m√°s profundo con su mensaje de unidad, de resistencia, de lucha y de que la soberan√≠a de un pueblo no se negocia porque es el cimiento de la patria de Bol√≠var!
En este 9 de abril, también vimos a varios defensores y defensoras de derechos humanos y en sus pechos el mensaje: "LAS MARIPOSAS ESTAN LIBRES", aludiendo al compromiso incólume y bravura de las prisioneras y prisioneros. Repartían profusamente el boletín del Movimiento Nacional Carcelario y un documento que busca la libertad de todos, las y los prisioneros políticos. Un insumo que busca aportar en la discusión sobre la necesidad de una amnistía e indulto generales e incondicionales, en consonancia con el compromiso que está en la agenda de la Habana sobre el tema.  


El gobierno NO puede evadir este compromiso argumentado en boca del presidente Juan Manuel Santos, que los tiempos de la amnist√≠as ya pasaron, lo que deber√≠a en cambio es tramitar en el Congreso de la Rep√ļblica el Proyecto que han presentado las y los Presos Pol√≠ticos y como un gesto humanitario y de voluntad pol√≠tica liberar a quienes se encuentran gravemente¬† enfermos; tambi√©n deber√≠a dar cumplimiento a la legislaci√≥n nacional e internacional en materia de acercamiento procesal,¬† familiar y de clasificaci√≥n de internos por hecho punible, que las y los prisioneros pol√≠ticos reclaman.¬† Deber√≠a por tanto ubicarlos en pabellones donde las y los prisioneros pol√≠ticos permanezcan en condiciones de seguridad y de cercan√≠a con sus familias, procesos y lugares de procedencia.


Esta marcha por la paz es un ejemplo extraordinario que compartimos junto a las futuras generaciones que estaban en el Parque Simón Bolívar. Debemos ahora prepararnos para una nueva batalla que será más difícil que la misma guerra, la construcción y consolidación de un país en paz con justicia social.  


En este día de marcha retumbó el eco enardecido y esperanzado de un pueblo que anhela la firma un acuerdo del fin del conflicto interno en los diálogos de la Habana; pero el pueblo sabe que la PAZ verdadera sólo vendrá después y se consolidará si hay Justicia Social. El pueblo sabe que lo que viene es difícil, pero por la paz compromete hasta la vida misma.
Y como hace décadas atrás, Manuel estuvo en la marcha, todas y todos sentimos su presencia!         
 


CARTA ABIERTA DE UN PRESO POL√ćTICO COLOMBIANO A LOS EX PRESIDENTES BELISARIO BETANCUR, ANDR√ČS PASTRANA Y √ĀLVARO URIBE

Tienen boca, mas no hablarán; tienen ojos, mas no verán  
Oídos tienen, más no oirán; tienen narices, mas no olerán  
Manos tienen, mas no palparán; tienen pies, mas no andarán  
 
A trav√©s de los medios de comunicaci√≥n he tenido conocimiento de la "Declaraci√≥n de Panam√° sobre Venezuela" difundida en el marco de la celebraci√≥n de la VII Cumbre de las Am√©ricas, donde sus firmantes denuncian la supuesta "alteraci√≥n democr√°tica que sufre Venezuela". Al observar sus nombres entre los 24 ex mandatarios latinoamericanos que suscriben dicho documento no pude menos que pensar en aquella extraordinaria narraci√≥n de Robert Louis Stevenson, tan elogiada por Jorge Luis Borges: "El Extra√Īo caso del Dr. Jekill y Mr. Hide". Como recordar√°n el protagonista de este relato sufre un desdoblamiento al ingerir una mezcla de sustancias qu√≠micas que √©l mismo ha preparado en su laboratorio. A partir de ese momento su existencia se escinde en dos personajes: el Dr. Henry Jekill cient√≠fico filantr√≥pico preocupado por el bienestar y el progreso de la humanidad y Edward Hide, un ser maligno inclinado hacia a los actos m√°s depravados y violentos, en el que habitan las mayores infamias. Sol√≠a decir el novelista franc√©s Julio Verne que "todo lo que un escritor imagina, siempre quedar√° m√°s ac√° de la verdad, porque otros podr√°n hacerlo realidad", y, cr√©anme se√Īores ex presidentes que Ustedes lo han logrado al rubricar este declaraci√≥n donde exigen "garant√≠as constitucionales y democr√°ticas" al hermano pa√≠s de Venezuela; s√≥lo que en este caso la metamorfosis ha operado en sentido contrario: Mr. Hide ha tomado la figura del respetable Dr. Jekill. ¬†
 
No dudo que la libertad de expresi√≥n y el respeto por los derechos fundamentales sean reivindicaciones v√°lidas en cualquier r√©gimen, independientemente del signo pol√≠tico que √©ste ostente. Pero que esta reclamaci√≥n salga de sus voces (y que dicha petici√≥n est√© acompa√Īada de otros ex mandatarios, buena parte de ellos s√≠mbolos de una caduca y regresiva forma de hacer pol√≠tica) corrobora los fundados indicios de las maniobras intervencionistas que se vienen fraguando para derrocar un r√©gimen establecido constitucionalmente con amplio respaldo popular. Y es que una cosa es el derecho a la libre expresi√≥n y a la protesta y otra, muy diferente, las repudiables acciones de violencia y sabotaje que han realizado las llamadas "guarimbas" -asesoradas y estimuladas por miembros de la oposici√≥n venezolana y financiadas desde el exterior con prop√≥sitos claramente golpistas- a las cuales se les atribuye la muerte de decenas de civiles en solo mes de febrero. ¬†
 
Porque si algo representa el gobierno venezolano, en cabeza de su primer mandatario Nicol√°s Maduro, es la continuaci√≥n de la Revoluci√≥n Bolivariana iniciada por Ch√°vez y heredera de las m√°s caras tradiciones democr√°ticas de este continente. Por eso no sorprende el se√Īalamiento que el pasado 9 de marzo hiciera Barack Obama, declarando a Venezuela "una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos" imponiendo vetos y sanciones a funcionarios venezolanos. La historia de Am√©rica Latina, nos revela que estos anuncios han sido el preludio de operaciones intervencionistas, abiertas o encubiertas, del pa√≠s del norte, dirigidas abortar procesos independientes que ri√Īen con sus intereses imperiales, como sucedi√≥ en su momento con los gobiernos populares de Jacobo Arbenz (Guatemala), Fidel Castro (Cuba), Salvador Allende (Chile) y Francisco Caama√Īo (Rep√ļblica Dominicana). ¬†
 
Ustedes como signatarios de esa carta se han convertido en punta de lanza para una intromisi√≥n abierta e inaceptable en los asuntos internos del hermano pa√≠s de Venezuela, porque en su pobre imaginaci√≥n no les cabe un r√©gimen que ha legislado para los sectores menos favorecidos fortaleciendo la participaci√≥n del pueblo en la toma de decisiones pol√≠ticas; que ha tenido logros significativos en la reducci√≥n de la pobreza (CEPAL, 2011); que ha incrementado notablemente el gasto social a tiempo que ha acortado la brecha entre pobres y ricos, siendo el pa√≠s menos desigual de la regi√≥n. Lo que sucede, se√Īores ex presidentes, es que el modelo de democracia que ustedes han defendido y siguen defendiendo es el del bipartidismo excluyente sustentado en las mafias del narcotr√°fico, y el imperio del paramilitarismo; el de la impunidad y la corrupci√≥n; el del fraude electoral y la eliminaci√≥n f√≠sica y jur√≠dica de la oposici√≥n; el del consenso de Washington y el sometimiento a los grandes intereses transnacionales y globalizados. ¬†
 
Ya lo advert√≠a, a principios del siglo pasado, el pensador venezolano Laureano Vallenilla Lanz en su pol√©mica con el periodista (y posterior presidente de Colombia) Eduardo Santos. Cuando √©ste -en un arrebato de pueril patriotismo- se√Īalaba que "el pueblo de Colombia es el m√°s ilustrado, el m√°s libre, el m√°s digno de toda la Am√©rica", aquel soci√≥logo - tan poco sospechoso de marxismo - le replicaba: "¬ŅQui√©n es el pueblo de Colombia? ¬ŅSer√°n las cien familias que desde la independencia vienen figurando en el Gobierno, constituyendo las dos oligarqu√≠as que se han discutido el poder, llam√°ndose liberales y conservadores? [...] que me se√Īalen siquiera una docena de hombres surgidos de las bajas clases populares que hayan sido en Colombia Presidentes, Ministros, Diplom√°ticos, etc. Y si los hubiera habido en cien a√Īos, no har√≠an sino confirmar la existencia de un r√©gimen olig√°rquico, aristocr√°tico, herm√©tico apoyado en el clero o cayendo en la anarqu√≠a y en la dictadura, cuando han tratado de destruirlo?. Que casi cien a√Īos despu√©s el mandatario actual de los colombianos sea Juan Manuel Santos, y su primo Francisco Santos candidato para la alcald√≠a de Bogot√° -despu√©s de haber ejercido como vicepresidente bajo su presidencia, se√Īor Uribe- no es sino una triste confirmaci√≥n de las verdades que enrostraba el intelectual venezolano al t√≠o-abuelo del actual jefe de gobierno. ¬†
 
Pero retornemos a los fueros que motivan esta carta p√ļblica: yo pregunto -y estoy seguro que buena parte del pueblo colombiano tambi√©n- ¬Ņcu√°les son sus credenciales √©ticas para exigir "la puesta en libertad de los presos pol√≠ticos" en el vecino pa√≠s de Venezuela? Admito que actuo con cierta ligereza al colocar sus actuaciones en un mismo plano; sus trayectorias pol√≠ticas e intelectuales, as√≠ como sus estilos de gobierno y sus talantes personales me obligar√≠an a establecer ciertos matices que es imposible enunciar en esta carta. Sin embargo creo no faltar a la verdad si afirmo que como miembros de la clase pol√≠tica de nuestro pa√≠s ustedes carecen de la solvencia moral para hablar de "garant√≠as democr√°ticas" siendo, como lo son, autores de graves omisiones y complicidades criminales que han pretendido esconder bajo el manto de una supuesta defensa del estado de derecho. Y no voy a referirme a la cuota de responsabilidad que tuvieron sus gobiernos en la materializaci√≥n de los m√°s de seis millones de desplazados (Cohdes); de los tres mil sindicalistas asesinados (CUT) y de los 57200 desaparecidos (ONU), s√≥lo hablar√© de sus pol√≠ticas penitenciarias y el tratamiento de la problem√°tica de los presos pol√≠ticos. ¬†
 
Se√Īor Belisario, reconozco en usted una persona que pese a provenir de las tradiciones m√°s ultramontanas del conservatismo colombiano tuvo la voluntad pol√≠tica de propiciar una amnist√≠a pol√≠tica (pese a sus limitaciones), reorientar la pol√≠tica exterior colombiana y viabilizar un proceso de paz que naufrag√≥ en medio de la tolerancia al accionar de grupos paramilitares, que en connivencia con los fuerzas militares y las √©lites pol√≠ticas nacionales y regionales, adelantaron la m√°s cruda "guerra sucia" que haya vivido pa√≠s alguno en aquellos a√Īos. ¬†
 
Sin embargo -como presidente y comandante supremo de las Fuerzas Armadas de la Rep√ļblica- es usted responsable del asesinato de decenas de personas que fueron masacradas durante la retoma del Palacio de Justicia, as√≠ como de aquellas que salieron con vida para ser posteriormente interrogadas, torturadas y desaparecidas. Una de ellas fue Irma Franco, guerrillera del M19, que tras ser llevada a la Casa del florero, fue cruelmente torturada e interrogada y finalmente asesinada. En el marco de esos mismos hechos ocurri√≥ la desaparici√≥n forzada de siete empleados de la cafeter√≠a del Palacio de Justicia, dos visitantes del mismo, y la detenci√≥n arbitraria e ilegal de cuatro ciudadanos m√°s, considerados sospechosos de colaborar con esa guerrilla, como lo revela la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su condena al Estado colombiano [http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm] Todos(as) ello(as), sin distinci√≥n de si eran guerrilleros o civiles, estaban cobijados por las garant√≠as constitucionales, los tratados internacionales sobre derechos humanos, as√≠ como por el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, contando con su aquiescencia fueron sometidas por las Fuerzas Militares a tratos crueles y degradantes y posteriormente ejecutadas extrajudicialmente. ¬†
 
Y como confirmaci√≥n de que estos hechos de violencia estatal han contribuido a atizar el conflicto armado, d√©jeme contarle, se√Īor Belisario, que cuando estuve detenido la c√°rcel nacional Modelo, hace ya m√°s de 25 a√Īos, por cuenta de otro montaje judicial, conoc√≠ a Ren√© Guar√≠n, un joven y brillante estudiante de la Universidad Nacional de Colombia cuya hermana, Cristina del Pilar Guar√≠n, fue desaparecida en estos luctuosos hechos del 6 y 7 de noviembre. Su √ļnico delito: ser empleada de la cafeter√≠a. Agraviado por este hecho -que el Establecimiento neg√≥ sistem√°ticamente- y hostigado por los servicios de inteligencia que lo presionaron para guardar silencio, opt√≥ por abandonar sus prometedores estudios de ingenier√≠a e ingresar a las filas del M-19. Es que Ustedes con sus acciones y omisiones han tenido responsabilidades directas en el incremento de la insurgencia armada en este pa√≠s, porque nadie se hace guerrillero por "el gusto de hacer la guerra". Y si en mi caso personal -que estoy seguro es el de muchos otros- nunca di ese paso fue porque prim√≥ -y sigue primando en m√≠- la honda convicci√≥n en el poder del di√°logo y las salidas pol√≠ticas al conflicto. Pese a lo anterior he sido judicializado y estigmatizado como "subversivo" por el Estado y sus aparatos de propaganda. ¬†
 
Se√Īor Pastrana, a finales del mes de enero, estuvo usted visitando Caracas en compa√Ī√≠a de los ex mandatarios Sebasti√°n Pi√Īeira y Felipe Calder√≥n. A su regreso al pa√≠s hizo varias declaraciones a los medios de comunicaci√≥n, donde manifestaba su aflicci√≥n porque no se le permiti√≥ la visita del opositor Leopoldo L√≥pez. Poco despu√©s en una entrevista concedida al peri√≥dico El Tiempo hablaba horrorizado de la existencia en Venezuela de "83 presos pol√≠ticos y casos aberrantes como los de las tumbas que son unas celdas de 2x2, tres pisos bajo tierra, con aire acondicionado a temperaturas por debajo de cero, donde meten a los estudiantes que protestan". No pretendo poner en tela de juicio sus afirmaciones -aunque bajo su mandato presidencial la mentira haya sido una de sus m√°s efectivas armas para dar al traste con el proceso de paz en El Cagu√°n- sin embargo quisiera recordarle que cuando la Corte Constitucional declar√≥ "la existencia del estado de cosas inconstitucional en las prisiones" (a ra√≠z del hacinamiento, la corrupci√≥n y la sistem√°tica violaci√≥n de los derechos humanos a los internos) y, acto seguido, orden√≥ "un plan de construcci√≥n y refacci√≥n carcelaria tendiente a garantizar a los reclusos condiciones de vida digna en los penales"(Sentencia T-153 de 1998. Subrayado M√≠o), la salida "humanitaria" que su gobierno ofreci√≥ fue la construcci√≥n de esa gran tumba para seres vivientes que es la c√°rcel de Valledupar (m√°s conocida como "La Tramac√ļa"). ¬†
 
Esta c√°rcel de castigo -que no sin raz√≥n los internos llaman "La Guant√°namo de Colombia"- form√≥ parte del "Programa de Mejoramiento del Sistema Penitenciario" que como anexo al Plan Colombia estuvo bajo el directo planeamiento y control de los EEUU, de modo tal que su reglamento interno fue copiado de manuales dise√Īados por agentes de este pa√≠s, quienes a su vez se encargaron de entrenar el cuerpo de guardianes instruy√©ndolo con t√©cnicas encaminadas a quebrar la moral de los presos, como lo demuestra en su documentada investigaci√≥n el Comit√© de Solidaridad con los Presos Pol√≠ticos (FCSPP) que junto a otras organizaciones defensoras de presos pol√≠ticos ha liderado el cierre de esta c√°rcel de alta y mediana seguridad por sus reiteradas violaciones a los derechos humanos. No es para menos: este centro penitenciario -el cual alberga tanto condenados como sindicados- ubicado en una regi√≥n que alcanza los 40¬ļ de temperatura cuenta con graves deficiencias en el suministro del agua al punto que este l√≠quido vital s√≥lo se suministra 5 o 10 minutos al d√≠a y s√≥lo en las √°reas colectivas ubicadas en el primer piso, con todas las implicaciones que esto tiene para la convivencia en el penal. De otra parte, los reclusos deben hacer sus necesidades en bolsas de pl√°stico por lo que es com√ļn que los orines y las heces fecales inunden los pasillos. Muchas celdas no tienen techo; no se permite la posesi√≥n de espejos ni siquiera de fotograf√≠as. La visita conyugal debe ser atendida en cub√≠culos sucios, colchonetas infectadas de hongos y ba√Īos repletos de excrementos org√°nicos. Como si esto fuera poco, los visitantes son sometidos a denigrantes requisas tanto a la entrada como a la salida, porque el ingreso de peri√≥dicos, documentos y revistas que critiquen al gobierno est√°n prohibidos, as√≠ como el env√≠o de notas escritas a amigos y familiares. ¬†
Las instalaciones de la "Tramacua" est√°n dise√Īadas para ser una c√°rcel exclusiva de varones pero -como usted recuerda se√Īor Uribe- all√≠ traslad√≥ a la extraditada guerrillera de las FARC Nayibe Rojas ("Sonia"), quien previamente -y de manera irregular- hab√≠a permanecido incomunicada en una base marina ubicada en el Pac√≠fico colombiano bajo la custodia de personal de los Estados Unidos. Ante la protesta de las organizaciones defensoras de Derechos Humanos que cuestionaron tama√Īo adefesio, su gobierno dispuso el traslado de cerca de 100 mujeres de los diferentes penales del pa√≠s, y convirti√≥ as√≠ la torre 9 de la c√°rcel de Valledupar en un sitio de reclusi√≥n de mujeres, algo similar a lo que hizo el protagonista del Oto√Īo del Patriarca cuando orden√≥ que el reloj de la torre no diera las doce a las doce sino a las dos para que la vida pareciera m√°s larga. Huelga anotar que "Sonia" jam√°s tuvo contacto con sus nuevas acompa√Īantes. Estas agresiones a la condici√≥n humana nunca despertaron la sensibilidad de al menos uno de los 26 firmantes de "La Declaraci√≥n de Panam√°"; fue la tenaz resistencia civil de las prisioneras la que logr√≥ el cierre de esta torre en el 2011, luego que aquella mole de ignominia se convirtiese en el escenario de varias muertes. ¬†
 
Pero los tratos crueles e indignantes en la "Tramac√ļa" no son cosa del pasado, se√Īor Pastrana, precisamente pocos d√≠as antes de su viaje "humanitario" a Caracas, el Comit√© de Solidaridad con los Presos Pol√≠ticos dio a conocer una denuncia p√ļblica sobre torturas en este penal. La fuerza de los hechos narrados me obliga a transcribir una parte del documento: "El d√≠a de hoy [12 de enero de 2015] a eso de las 3:30 de la tarde los guardianes requirieron al interno Leonardo Yepes TD 3592 a una requisa por encontrarse en √°rea no permitida, el interno atendi√≥ el requerimiento pero de inmediato los guardianes lo encendieron a golpes, los dem√°s internos acudieron a su ayuda ante la cual se present√≥ un operativo donde la guardia arroj√≥ a los internos 5 granadas lacrim√≥genas. Es de anotar que adem√°s de sus porras el grupo de reacci√≥n tra√≠a un palo largo mango de una pata y un garrote cuadrado de una pata de una mesa adem√°s de dos t√°banos. En medio de la avalancha del Inpec algunos internos escalaron la estructura ante lo cual a una altura de cuatro pisos los guardianes entre ellos el dragoneante Reyes les echaron gas pimienta en los ojos y la cara a los internos y les golpeaban las manos con sus porras, lo que casi ocasiona una tragedia. Los otros internos tuvieron que desafiar y recibir los porrazos de la guardia para socorrer a los internos que pend√≠an en √©l vac√≠o siendo bajados con lazos improvisados de s√°banas. Varios internos fueron golpeados presentando contusiones y laceraciones en la cabeza e incluso heridas abiertas [...] Es de anotar que esto internos fueron sacados del patio y gaseados en la noche en los calabozos estando en estado de indefensi√≥n (Cf. CSPP. "Hasta con las patas de las Mesas") ¬†
 
Estos actos inhumanos y degradantes de la guardia hacia los reclusos no es patrimonio exclusivo de "la Tramac√ļa por el contrario ocurren a diario en los diferentes centros de reclusi√≥n del pa√≠s, pues como ustedes saben la c√°rcel de Valledupar se convirti√≥ en arquetipo para la expansi√≥n -en los tres √ļltimos lustros- de la "oferta nacional de cupos penitenciarios y carcelarios", programa que cristaliz√≥ en la construcci√≥n de once establecimientos reclusorios de Orden Nacional (ERON), bajo la asesor√≠a del Bur√≥ Federal de Prisiones de los Estados Unidos. Estos atropellos son invisibles a sus ojos no s√≥lo por el hecho elemental que fueron Ustedes los art√≠fices de estos monumentos a la infamia sino porque a dichas c√°rceles jam√°s ingresan quienes ostentan poder pol√≠tico, econ√≥mico o criminal. Las raras veces que la justicia colombiana act√ļa, estos "prestantes" delincuentes son alojados en sitios de reclusi√≥n donde cuentan con permisos permanentes de salida, visitas diarias de amigos, familiares y "modelos prepago", ingreso de bebidas alcoh√≥licas y sustancias psicotr√≥picas, tr√°fico de influencias, ejecuci√≥n de obras dentro del penal para su mayor comodidad, posibilidades de celebrar sus cumplea√Īos acompa√Īados de reconocidas orquestas musicales a las que asisten los directores del penal. Entiendo que en Venezuela el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma y el ex candidato presidencial Leopoldo L√≥pez no gozan de estos mismos privilegios ¬ŅExplica esta circunstancia su gran indignaci√≥n, se√Īor Pastrana? ¬†
 
En Colombia -se√Īores ex presidentes- son m√°s de 9500 hombres y mujeres, prisioneros/as pol√≠tico/as que se encuentran distribuidos/as en m√°s de 140 establecimientos carcelarios, como resultado del conflicto social y armado que en √ļltimo medio siglo ha ocasionado la muerte de por lo menos 220.000 personas (Cfr. Informe ¬°Basta Ya!). Algunos est√°n all√≠ porque se alzaron dignamente en armas, ejerciendo el leg√≠timo derecho a la rebeli√≥n para hacer frente a una pol√≠tica de terrorismo estatal que lleva aplic√°ndose en nuestro pa√≠s hace m√°s de sesenta a√Īos. Otros -la gran mayor√≠a- son campesinos(as), estudiantes, amas de casa, obrero(as), defensores(as) de derechos humanos, opositores pol√≠ticos y l√≠deres sociales que hemos sido v√≠ctimas de montajes judiciales. Porque en nuestro pa√≠s se amenaza, se persigue, se encarcela, se tortura, se desaparece y se asesina a quienes pensamos cr√≠ticamente. ¬†
 
Un doloroso caso que ilustra esta pol√≠tica es el del soci√≥logo y ex rector de la Universidad del Magdalena, Alfredo Correa de Andreis quien fuera sindicado de pertenecer a las FARC y de actuar en esta organizaci√≥n bajo el supuesto alias de "Eulogio". Tras varios meses de prisi√≥n se le absolvi√≥ de todos los cargos siendo asesinado pocas semanas despu√©s. En los d√≠as que estuvo privado de la libertad el profesor Correa dirigi√≥ a usted, se√Īor Uribe, una angustiosa misiva donde le solicitaba: "su intervenci√≥n directa en este atropello del que mi persona y toda mi familia somos v√≠ctimas [...]lo que estoy experimentando, el sufrimiento, la humillaci√≥n, el sometimiento propio y de mi unidad familiar a este tipo de injusticia, a esta privaci√≥n de la libertad, a una angustia que se dilata en indagatorias. Qued√© perplejo, se me liquid√≥ por completo mi capacidad de asombro frente a unos testimonios en mi contra que no s√≥lo ri√Īen con la verdad, sino que parece obra demencial, fuera de toda l√≥gica y raz√≥n humana. Se√Īor Presidente en su condici√≥n de Jefe de Estado le pido que intervenga para que afirme mi derecho a la libertad". Una s√ļplica similar hizo a Usted, se√Īor Belisario, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Doctor Alfonso Reyes Echand√≠a cuando en condici√≥n de reh√©n, suplic√≥ que ordenara cesar el fuego e ingresara la Cruz Roja para atender los heridos ¬ŅAcaso, corrieron Ustedes presurosos a atender estas demandas para salvar valiosas vidas humanas entregadas no a actos conspirativos sino a la m√°s excelsa c√°tedra universitaria?. Hoy sabemos que el asesinato del profesor Correa fue planeado desde el desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), un √≥rgano de inteligencia dependiente directamente del ejecutivo. ¬†
 
Lamentablemente los montajes judiciales no ha sido una pr√°ctica excepcional, baste recordarles aqu√≠ algunos casos como el del sindicalista y docente universitario Jorge Freytter, encarcelado torturado, desaparecido y asesinado por agentes pertenecientes a cuerpos especializados de la polic√≠a que actuaron en connivencia con grupos paramilitares; como la soci√≥loga y estudiante de Ciencias Pol√≠ticas Liliany Patricia Obando, condenada con pruebas il√≠citas e ilegales y a quien se neg√≥, en diez ocasiones, su solicitud de casa por c√°rcel, no obstante ser una madre cabeza de familia de dos menores; como el defensor de Derechos Humanos Carmelo Ag√°mez, quien permaneci√≥ cerca de tres a√Īos privado de la libertad, perseguido jur√≠dicamente por su labor en favor de las v√≠ctimas del Estado; como el profesor David Rabelo condenado a 220 meses de prisi√≥n, en un proceso plagado de irregularidades donde se le cobr√≥ su compromiso con la defensa de los derechos humanos; como el dirigente sindical de Fensuagro Hubert Ballesteros, quien fuera uno de los m√°s destacados l√≠deres del √ļltimo paro nacional agrario; como el profesor universitario Francisco Toloza, vocero del movimiento pol√≠tico y social Marcha Patri√≥tica; como el canta autor Carlos Lugo y los l√≠deres de la Federaci√≥n de Estudiantes Universitarios, Omar Mar√≠n y Jorge Eli√©cer Gait√°n, judicializados por su participaci√≥n en las movilizaciones estudiantiles contra la privatizaci√≥n de la educaci√≥n superior. A estos nombres se suman los de Erika Rodr√≠guez y Xiomara Torres, estudiantes de Qu√≠mica de la Universidad Pedag√≥gica Nacional; as√≠ como, Cristian David Leiva y Diego Alejandro Ortega, de las Universidades Distrital y del Valle respectivamente, quienes junto al profesor Carlo Alex√°nder Carrillo, fueron falsamente incriminados en hechos delictivos por un agente de inteligencia militar infiltrado en la comunidad universitaria. ¬†
 
La Lista de Presos(as) Politicos(as) haría interminable esta misiva si en ella incluimos una relación de las torturas, tratos inhumanos, atropellos y arbitrariedades a que han sido sometidos (as) todos(as) ellos(as). Una rápida revisión de los procesos arroja en estos casos: capturas irregulares que luego son legalizadas por jueces "de garantías"; negación del derecho a la presunción de inocencia; descrédito y estigmatización ante los medios de comunicación; pruebas ilícitas obtenidas violando derechos fundamentales y principios constitucionales; carrusel de falsos testigos; evidencias adquiridas de manera ilegal; presiones para lograr la autoincriminación del sindicado, dilatación indebida del proceso buscando doblegar la voluntad del preso; amenaza y hostigamiento a familiares.  
 
No voy a detenerme en mi caso personal, los intr√≠ngulis que han acompa√Īado este montaje judicial los conoce Usted muy bien, se√Īor Uribe, (y tambi√©n el se√Īor Felipe Calder√≥n que ¬°vaya coincidencia! tambi√©n es firmante de la declaraci√≥n) porque -como lo manifest√≥ un agente de la inteligencia mexicana pagado por el Estado Colombiano y que rindi√≥ su testimonio en la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas- "Beltr√°n era uno de los mayores trofeos de Colombia y M√©xico" (Semana.com. mayo 23 de 2011), pues con mi detenci√≥n se pretend√≠a "demostrar" la supuesta infiltraci√≥n de las guerrillas en las universidades p√ļblicas, a la vez que se buscaba atemorizar a aquellos investigadores que ven√≠an abordando el conflicto armado y social colombiano desde una perspectiva cr√≠tica. Esto lo corrobora el hecho de que se hayan utilizado mis escritos acad√©micos como indicio de mi supuesta militancia en las FARC. Secuestrado, juzgado con pruebas il√≠citas e ilegales como el fantasmag√≥rico computador del extinto jefe guerrillero Ra√ļl Reyes; privado de la libertad por m√°s de dos a√Īos en un pabell√≥n del alta seguridad; absuelto de todos los cargos en primera instancia; estigmatizado por los medios masivos de comunicaci√≥n como guerrillero; amenazado de muerte y forzado al exilio por dos a√Īos junto con mi esposa e hijos; destituido de mi cargo como docente de la Universidad Nacional de Colombia, inhabilitado por 13 a√Īos para desempe√Īar cargos p√ļblicos por la Procuradur√≠a General de la Naci√≥n, fui condenado el pasado 18 de diciembre por el por el delito de "rebeli√≥n". ¬†
 
El Magistrado Jorge Enrique Vallejo integrante del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot√° considera en la sustentaci√≥n de su sentencia que no s√≥lo es rebelde el promotor armado en el conflicto sino que tambi√©n son "autores del delito quienes hacen parte de la denominada ala pol√≠tica o ideol√≥gica". Pero ¬Ņqu√© significa en Colombia ser parte del ala pol√≠tica e ideol√≥gica de una organizaci√≥n guerrillera?: escribir art√≠culos en revistas indexadas nacionales e internacionales sobre el conflicto armado y social colombiano con una perspectiva cr√≠tica. Interpretaci√≥n que en su momento hiciera el inquisidor Alejandro Ordo√Īez -a trav√©s de sus procuradores delegados- al emitir los fallos de primera y segunda instancia. Todo parece indicar que estos funcionarios judiciales padecen de una dislexia jur√≠dica que los lleva a confundir divergencia con insurgencia. ¬†
 
La pena que me impuso el mencionado Tribunal por el delito de ejercer mi actividad acad√©mica con sentido cr√≠tico, es de ocho a√Īos y 4 meses (junto a una multa de cuarenta y cinco mil d√≥lares). Esta sentencia resulta mayor a la que individualmente recibieron 12 de los principales jefes paramilitares, a quienes la fiscal√≠a imputa 15 mil v√≠ctimas (Semana, 4 de febrero de 2014). Esto gracias a la pena alternativa que otorga la llamada "Ley de Justicia y Paz" y que hoy cubre a figuras como Ram√≥n Isaza, responsable de 1139 v√≠ctimas en las que se cuentan 163 desapariciones; "el iguano" quien orden√≥ cuatro mil asesinatos y 28 masacres; "Botal√≥n" autor de numerosos cr√≠menes contra ancianos y miembros de la Comunidad LGTBI en la zona del Magdalena Medio. Quiere esto decir que en Colombia resulta m√°s peligroso escribir un art√≠culo sustentando que la guerrilla colombiana tiene sus or√≠genes en la desigual distribuci√≥n de la tierra, que despedazar cuerpos vivos y mochar cabezas con motosierra, abusar sexualmente de mujeres, desplazar campesinos de sus comunidades para apropiarse de sus fincas, cometer masacres indiscriminadas, eliminar integrantes de la oposici√≥n y cometer delitos de lesa humanidad. De nuevo me asalta la pregunta se√Īores ex presidentes: ¬ŅEsta es la justicia que Ustedes reclaman para la hermana rep√ļblica Bolivariana de Venezuela? ¬†
 
Ahora bien, si en alg√ļn pa√≠s de Am√©rica Latina verdaderamente se cierne un grave peligro sobre la oposici√≥n pol√≠tica y social, ese no es otro que Colombia. Las amenazas sistem√°ticas a sus l√≠deres, los homicidios y masacres selectivas, el hostigamiento a las organizaciones sociales y a las comunidades campesinas, el creciente n√ļmero de los pesos pol√≠ticos, constituyen el pan de cada d√≠a. Ad portas de las elecciones presidenciales pasadas el Movimiento Pol√≠tico y Social Marcha Patri√≥tica denunci√≥ que en el lapso de dos a√Īos de existencia, sesenta de sus integrantes hab√≠an sido asesinados o desaparecidos. Esto sin contar sus numerosos l√≠deres que se encuentran en las c√°rceles colombianas, o bajo amenaza permanente como la Doctora Piedad C√≥rdoba, que valga recordar fue destituida de su cargo de senadora e inhabilitada para desempe√Īar funciones p√ļblicas durante 18 a√Īos, en un acto de retaliaci√≥n por sus activas gestiones en favor de la paz de Colombia. Situaciones similares padecen otros movimientos pol√≠ticos alternativos. ¬†
 
No son s√≥lo cifras. Las v√≠ctimas en Colombia tienen nombres, hijos, hermanos, padres que han cargado de generaci√≥n en generaci√≥n con historias de dolor y sufrimiento. Buena parte de ellas han sido condenadas al olvido, como en el caso de los presos pol√≠ticos y sus familiares que no existen ni siquiera en las estad√≠sticas oficiales, porque en Colombia los gobiernos de turno han negado sistem√°ticamente la existencia de los mismos. Como olvidar por ejemplo, las c√≠nica declaraci√≥n del presidente Turbay (1978-1982) cuando ante la prensa internacional expres√≥ que el √ļnico preso de conciencia era √©l, mientras que en la Brigada de Institutos Militares se torturaba a centenares de hombres, mujeres, ni√Īos y ancianas, judicializados, con el fin de mostrar resultados positivos en la "lucha contra el terrorismo" (Cfr. Informe de Amnist√≠a Internacional, 1979). Uno de los responsables de estos actos crueles y degradantes fue el general Miguel Vega Uribe -fundador del terrible grupo paramilitar conocido como la Alianza Americana Anticomunista (Triple A)- y quien fuera designado por Usted, se√Īor Belisario, Ministro de Defensa. Si bien desde aquellos lejanos a√Īos el n√ļmero de presos pol√≠ticos se ha incrementado notablemente, el actual gobierno del presidente Santos insiste en la tesis que en Colombia √©stos no existen, impidiendo en reiteradas ocasiones el ingreso de observadores internacionales de Derechos Humanos como denunciara en su momento la Fundaci√≥n Lazos de Dignidad. ¬†
 
A esta invisibilizaci√≥n han contribuido los medios de comunicaci√≥n oficiales como Caracol, RCN y El Tiempo que en un caracter√≠stico gesto de solidaridad de clase han dado un gran despliegue publicitario a la actividad de Mitzy Capriles y Lilian Tintores respectivas esposas de los venezolanos Antonio Ledezma y Leopoldo L√≥pez, privados de la libertad por sus actividades golpistas, al mismo tiempo que esconden el drama familiar no digamos de los presos pol√≠ticos que ser√≠a esperar demasiado, sino de los miles de colombianos y colombianas que pagan en las c√°rceles penas alt√≠simas por delitos comunes (los cuales crecieron al amparo de las pol√≠ticas neoliberales aplicadas por sus gobiernos). A los medios alternativos de informaci√≥n que tratan de romper este cerco medi√°tico y develar estas realidades ocultas Usted, se√Īor Uribe, los llama "aliados del terrorismo"? (El Espectador, septiembre 18 de 2014), porque "terrorista" en nuestro pa√≠s es todo aquel que denuncia la violaci√≥n de los derechos humanos ¬†
 
Cierto es que en Colombia, los familiares y amigos que se solidarizan con sus seres queridos presos, tienen que soportar un pesado fardo que altera por completo sus vidas cotidianas, pues apenas si puede distinguirse la delgada frontera que separa la afectaci√≥n que recibe el procesado, y sus allegados. Estos √ļltimos deben asumir no solo los altos gastos econ√≥micos para la defensa de sus parientes sino los vej√°menes de que son objeto a la hora de las visitas. Cargas que se tornan a√ļn m√°s duras cuando los procesados son presos pol√≠ticos pues, lo corriente es que sean privados de su libertad en centros de reclusi√≥n alejados del n√ļcleo familiar. A este respecto resulta esclarecedor el testimonio de Blanca Dorelly, madre del estudiante universitario Cristian Leiva, quien lleva m√°s de dos a√Īos detenido v√≠ctima de un montaje judicial: "Nosotros -relata do√Īa Blanca- vivimos en Bogot√°, en la localidad de ciudad Bol√≠var, y √©l actualmente se encuentra en la c√°rcel modelo de Bucaramanga (Santander). As√≠ que apenas lo he podido visitar tres veces. Un viaje hasta la c√°rcel me cuesta m√≠nimo doscientos mil pesos [80 d√≥lares], regres√°ndome el mismo d√≠a. Esto sin contar que hay que llevarle la comida o lo que ellos dejen entrar". Cabe advertir que esta suma de dinero es equivalente a un poco m√°s de la mitad del salario que recibe mensualmente y con el cual debe contribuir al sostenimiento de otros hijos. Lo m√°s doloroso -continua relatando la madre de Cristian- es que Uno llega con la esperanza de verlo enseguida, pero desde la entrada empiezan las filas que son tremendas, luego tiene que pasar por una cantidad de sitios y someterse a todo tipo de requisas, la comida es minuciosamente esculcada. Son m√°s de dos horas haciendo las filas y el tiempo que uno logra estar con √©l es apenas dos horas". ¬†
 
En estas inequidades e injusticias ancla sus ra√≠ces el conflicto social y armado colombiano, pero ¬Ņacaso a los pol√≠ticos de la sociedad del espect√°culo les interesa auscultar en las profundidades de este subsuelo? o ¬Ņhan preguntado alguna vez qu√© secretos esconden esos muros de concreto donde los gobernantes de turno, en un acto de prestidigitaci√≥n, hacen desaparecer los problemas pol√≠ticos y sociales que ellos mismos generan? Seguro que No. Y si lo hicieran necesitar√≠an la imaginaci√≥n de un Dante para describir los c√≠rculos del infierno carcelario en Colombia: reclusos(as) con enfermedades terminales o heridas de guerra, que agonizan a la espera de recibir atenci√≥n m√©dica; presos mutilados que son golpeados brutalmente por la guardia; internos(as) que amenazan con suicidio porque no se les permite ver a sus seres queridos; celdas pestilentes donde est√°n recluidos seis o m√°s internos; prisioneros aislados por meses en oscuros calabozos como castigo por liderar movimientos de resistencia civil; centros penitenciarios que carecen de ventilaci√≥n, agua o luz solar; alimentos en p√©simas condiciones higi√©nicas y en descomposici√≥n que hacen parte del men√ļ diario; pacientes psiqui√°tricos que cohabitan con la dem√°s poblaci√≥n carcelaria y que son instrumentalizados por los guardianes para atentar contra la integridad de los presos pol√≠ticos; reclusos en huelga de hambre que se han cosido la boca para sacudir la indiferencia de la comunidad nacional e internacional que todav√≠a se alimenta del mito que "Colombia es la Democracia m√°s estable del continente". ¬†
 
Debo decirles que a pesar de estas indignantes condiciones los prisioneros y prisioneras políticas no hemos enterrado la esperanza, seguimos construyendo caminos alternativos, mediante el estudio, la escritura, el trabajo conjunto y la denuncia del oprobioso sistema carcelario, siempre en la perspectiva de rescatar la perspectiva humana, de mantener viva la llama de la utopía, de continuar luchando por una vida digna, junto a los estudiantes, a los campesinos, a los indígenas, a los afrodescendientes que, también, han levantado sus banderas por su derecho al territorio, al agua, a las semillas, en contra del TLC, de las locomotoras mineras, y de los proyectos de un supuesto progreso que sólo han dejado despojo y desolación en nuestro territorio.  
 
Este es el esp√≠ritu libertario que anima estas l√≠neas porque mientras el terror del presidio y los barrotes sea el precio que debamos pagar los colombianos y colombianas insumisos(as) a las "verdades" oficiales; mientras se nos imponga la muerte laboral y pol√≠tica a quienes ejercemos el pensamiento cr√≠tico; mientras se nos nieguen las m√≠nimas garant√≠as democr√°ticas conquistadas hace ya m√°s de dos siglos en occidente, tras grandes luchas y esfuerzos, no guardaremos silencio y seguiremos reivindicando la necesidad de una verdadera paz con justicia social para Colombia. Hablo con mi voz y mis palabras, que son las √ļnicas armas que he esgrimido en estos a√Īos de compromiso con la investigaci√≥n y la docencia universitaria, pero tambi√©n con la certeza que miles de compatriotas, de dentro y fuera de las c√°rceles, se reconocer√°n en el sentimiento de "digna rabia" que acompa√Īa esta misiva. ¬†
 
Se√Īores ex presidentes: Belisario Betancur, Andr√©s Pastrana y √Ālvaro Uribe: ¬†
 
 Ustedes son representantes de un régimen bipartidista que en casi dos siglos de excluyente hegemonía ha sido incapaz de dar solución a los graves y profundos problemas sociales que aquejan el pueblo colombiano, y que constituyen las causas objetivas del prolongando conflicto social y armado.  
 
Ustedes encarnan la doble moral de una clase política que habla de "democracia", pero que ha aplicado de manera sistemática el terrorismo de estado para defender sus más mezquinos intereses.  
 
Ustedes simbolizan la barbarie de una clase política que ha sacrificado el presupuesto de inversión social en educación, salud, vivienda para despilfarrarlo en una guerra que ha dejado grandes ganancias para sus proveedores pero sólo dolor, miseria y destrucción para la gran mayoría de la población.  
 
... Y ahora, pretenden darle lecciones de democracia a un pueblo que libre y aut√≥nomamente ha emprendido transformaciones sociales de hondo calado, que hacen de √©l un faro de esperanza para los pueblos oprimidos del continente. Si les queda algo de pudor ¬°Retiren sus manos de la hermana Rep√ļblica de Venezuela!, no sea que terminen como aquel personaje de Gautier que atra√≠do por el amor de Clarimonda, una bella mujer que le seduc√≠a desde las profundidades de la muerte, acab√≥ por no distinguir el sue√Īo de la vigilia y olvidar d√≥nde empezaba la realidad y d√≥nde terminaba el deseo. ¬†
 
Con la Dignidad de Siempre (porque el silencio no es una alternativa)  
Miguel √Āngel Beltr√°n Villegas. Soci√≥logo e Historiador. Preso pol√≠tico colombiano ¬†
Condenado a ocho a√Īos y 4 meses de prisi√≥n por el delito de pensar diferente