PETICION CLASIFICACION DE INTERNOS PRISIONEROS POLITICOS ERON PICOTA

Marzo 10 del 2015, ERON picota Bogotá

Señor:

Director general del INPEC

Señor:

EPC ERON Picota

Cordial saludo.

El día de ayer hubieron altercados en el patio 8 de la cárcel de ERON Picota con los prisioneros políticos y de guerra que conviven allí; es de recordar que en ese patio habitan toda clase de reclusos; al pasar estos hechos todos los prisioneros políticos y de guerra de ese patio toman la decisión de salirse del patio por problemas de convivencia.

De acuerdo a estos hechos y por sucesos que vienen pasando en esta cárcel, todo por tener revueltos a presos políticos, delincuentes, paramilitares entre otros, de allí que peticionamos.

PETICION.

1) Que se llame de manera urgente a los voceros de los prisioneros polĂ­ticos.

Jhonier Andrés Martínez Gutiérrez

TD 80776 patio 5.

Neil Rusel Garay

TD 63616 patio 15.

Jose Alexander Hormaza CalderĂłn

TD 67267 patio 8.

Jhon Jairo Marulanda

TD 80837 patio 8

Orlando Alveiro Traslaviña

TD47139 patio 14

Jhon Jairo Vanegas

TD76739 patio 10

2) Que en cumplimiento de la ley, se asigne YA, un pabellĂłn para albergar prisioneros polĂ­ticos y de guerra.

Agradecemos desde ya a las organizaciones de DD-HH que defienden a presos polĂ­ticos para que en lo posible tocar todas las puertas para que el INPEC cumpla con la ley y ubique a todos los presos polĂ­ticos y de guerra en un solo pabellĂłn por motivos de convivencia entre otros.

Cordialmente.

Prisioneros PolĂ­ticos Y De Guerra De Las FARC-EP ERON Picota


LA SOLIDARIDAD AYUDA A VENCER

 La BRIGADA JURÍDICA EDUARDO UMAÑA MENDOZA y la RED INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON LAS PRISIONERAS Y PRISIONEROS POLITICOS – INSPP y la CATEDRA LIBRE Y ABIERTA CONTRA LA NUEVA INQUISICION, hace un invitación a todas las organizaciones de Derechos Humanos para que este próximo 27 de marzo de 2015 a las 9 am acompañemos a las y los estudiantes : ERIKA AGUIRRE, XIOMARA TORRES JIMENEZ, DIEGO ALEJANDRO ORTEGA RAMÍREZ, JAIME ALEXIS BUENO CASTRO, CRISTIAN DAVID LEYVA GUTIERREZ y el profesor CARLO ALEXANDER CARRILLO quienes se encuentran privados de la libertad víctimas de un FALSO POSITIVO JUDICIAL, en el proceso más conocido como el“caso Lebrija”.

En esta audiencia se definirán puntos importantes que demuestran que el oficial de la policía CUPER DIOMEDES DIAZ, autor intelectual y material del montaje judicial.

En ese sentido es muy importante el acompañamiento de la Comunidad Estudiantil Universitaria, de sus organizaciones y profesores para denunciar cómo los organismos de inteligencia infiltran la Universidad para destruir el tejido social e iniciar las acciones constituciones y legales contra CUPER DIOMEDES DIAZ como responsable de la muerte de varios estudiantes en casos similares.

Finalmente reclamamos la pronta libertad de los compañeros del caso Lebrija y su reintegro inmediato a su actividad académica con todas las garantías para su integridad física y la vida.

Esperamos contar con su solidaria presencia.

Callar es otra forma de morir,

Olvidar es otra forma de matar,

¡El Silencio NO es alternativa!


DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

La RED INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON LAS PRISIONERAS Y PRISIONEROS POLITICOS COLOMBIANOS - INSPP comparte el siguiente saludo con motivo del Día Internacional de la Mujer enviado por el Colectivo Antonio Nariño del Establecimiento Penitenciario de Cómbita, Boyacá, Colombia. 

Agradecemos su amplia difusiĂłn.

En solidaridad,
RED INSPP

A todas gracias por darnos la vida y la fuerza necesaria para seguir luchando.

En el dĂ­a Internacional de la mujer enviamos desde los oscuros muros del encierro nuestro saludo de respeto y admiraciĂłn a todas las mujeres de Colombia y el mundo. Reconocemos que sin los aportes de las mujeres en nuestras vidas y en la sociedad serĂ­a imposible encontrar soluciones que sirvan para reconciliarnos entre nosotros los colombianos. Gracias a ustedes se ha logrado avanzar en tan noble tarea de encontrar la paz con justicia social.

No deseamos olvidar a aquellas ejemplares mujeres que han ofrendado su vida y su integridad por las luchas populares como Marianita Paez, pero también a María Cano, a las libertadoras Manuelita Sáenz, Manuela Beltrán, La Pola, la cacica la Gaitana y la recién fallecida Camila Abuabara, donde el gobierno defiende más sus propios intereses que la misma vida de los compatriotas. verdadera luchadora por su existencia y por el derecho a la salud de ella y todos los colombianos.

A todas las madres, hermanas, hijas y demás quienes en su diario laborar tengan la felicidad y el trato que se merecen. Que sigan el camino. Que las anteriores mencionadas marcaron la ruta para un país mejor, con niños y ancianos felices y no llorando por la exclusión, la violencia, la falta de oportunidades y hasta de alimentos. No es justo que las madres del Chocó, Guajira, Cauca y otros departamentos que sufren la desidia y el abandono estatal expongan a sus hijos a una muerte por inanición o a causa de la guerra que quieren imponernos. Para ellas nuestra solidaridad y comprensión y decirles que nuestro sacrificio es por todas ellas, que mientras haya injusticias seguiremos ofreciéndoles nuestro apoyo.

Esperamos que de la mesa de diálogos salgan los frutos que superen la desigualdad y sea participativo por parte de todos los excluidos.

A todas gracias por darnos la vida y la fuerza necesaria para seguir luchando.

Cómbita, Boyacá. Colectivo Antonio Nariño. Marzo 8 del 2015


IWD: Re-Emerging From The Ashes

MAR 2015 Sunday 8TH

posted by Morning Star inFeatures

Colombian ex-political prisoner, trade unionist and human rights activist Liliany Obando recounts her ongoing ordeal

Six years and seven months have passed since August 8 2008, the day on which the calm of my home was violently crushed.

From that day on, my life and that of my family has never been the same.

I lost my job, I had to postpone my university studies, my political activities. I was unable to see my kids grow, and control over my own life was taken away from me.

It was a Friday when heavily armed police officers forced their way into my house after having surrounded the entire premises.

They searched the house, they filmed everything, including my young children.

The commanding police officer said: “We are going to make you famous both nationally and internationally.”

It was extremely painful to leave behind my loved ones. A few hours later my freedom disappeared.

I was publicly humiliated, paraded before the press who described me as a “dangerous terrorist” as well as the lover of one of the leaders of the Farc insurgency.

Because of course — through the perverse patriarchal lens of the intelligence services, as a woman there was no way I could be anything but that — his lover.

So I found myself facing a legal case, a politically motivated process that violated due process with the sole purpose of silencing me as an activist.

I was taken to the women’s prison called The Good Shepherd — what a name for a prison with absolutely nothing “good.”

I was jailed, without having been convicted of anything, for almost four years.

While imprisoned, my application to be transferred to house arrest due to my being a single mother was denied on 10 occasions. The reason for this denial — I was “a danger to society.”

In prison, I dedicated myself to what my conscience has always called for — to defending human rights.

It is the political prisoners who are treated the worst. Degrading treatment, harassment, persecution of relatives and lawyers, longer sentences and higher fines, medical negligence and threats all become part of the daily life that political prisoners have to face.

I spoke up against the inhumane prison conditions in Colombia, which brought me hatred from the prison guards and from then on the harassment was ever present.

In 2012 I was granted conditional release. Following my release I was threatened, followed, my family was photographed, accused of being terrorists and endangered.

The stigma associated with being accused of “rebellion” or “terrorism” can never be removed. You are not able to find work.

Although another separation was painful, I decided to distance myself temporarily from my family and my home.

I had to find work to support my children and I thought that if I spent some time away, I would reduce the danger they were in.

The judicial process continued. In 2013, I was cleared of “terrorism,” but convicted of “rebellion,” and ordered to pay an astronomical fine, a fine which even those stealing from the public purse or gangster drug lords would not receive.

I was allowed to serve the rest of my sentence under house arrest.

But before the house arrest became active, I was arrested once more, even though I was not suspected of fleeing. Once again I was subjected to being filmed by the press. This time they had me posing next to members of the “special forces” of the army and the police investigation unit, who appeared out of nowhere.

And again there followed the media show. Once more I was the lover of a killed insurgency leader.

I was held for 15 days in the cells of the once feared and now defunct DAS state intelligence services because strangely The Good Shepherd women’s prison did not want to receive me.

I went on hunger strike and it was because of international pressure that they finally transferred me home.

I lived under house arrest for seven months and finally I managed to overcome all the obstacles that they put in my way to prevent my release on licence.

I had to once more rely on the support of national and international solidarity and the unrelenting work of my lawyers to have the release granted.

I am now on conditional bail. Time still remains until this nightmare ends and I am truly free.

I recall the words of the commanding officer who predicted that I would be “famous.”

It is true — I am no longer anonymous. But what you did not see, officer, is that a woman of the people only gets stronger in the most difficult situations.

I continue to be the same woman, only now I am more empowered. Now my voice reverberates, now it does not go quiet, and through my voice I do what I can to make visible the thousands of women, men, girls and boys who suffer exclusion and injustice in my country.

Now more than ever my commitment to a people who want to live in peace is reaffirmed.

Now I know, officer, that I regret nothing.

http://www.morningstaronline.co.uk/a-c450-IWD-Re-emerging-from-the-ashes#.VPxZh3yG9Wj


RENACIENDO DE LAS CENIZAS

-Lo que sea necesario-

Por: Liliany Obando*, marzo 1 de 2015

Han transcurrido seis años y siete meses desde aquel 8 de agosto de 2008 en el que la tranquilidad de mi hogar se vio bruscamente alterada. Desde aquel día mi vida y la de mi familia no volvieron a ser las mismas. Perdí el trabajo, tuve que aplazar la universidad, suspender mis actividades en la militancia política, dejé de ver crecer a mis hijos y la vida misma se me fue de las manos.

Era un viernes cuando personal fuertemente armado de la Policía Nacional – DIJIN irrumpió en mi residencia después de haber cercado todo alrededor. Allanaron el lugar, es decir, profanaron nuestro espacio, lo filmaron todo, incluyendo a mis pequeños (ilegalmente). El capitán de la policía a cargo señaló: “la vamos a volver famosa nacional e internacionalmente”. Fue profundamente doloroso dejar ahí a mis seres queridos indefensos y al vaivén del destino. Horas después ya no tenía más mi libertad.

Fui sometida al escarnio público, expuesta ante los medios de comunicación que me mostraban como una peligrosa terrorista y además como la “amante” de un jefe insurgente. Claro, desde la perversión patriarcal de los organismos de inteligencia, siendo yo mujer, no podía ser sino eso, la amante! Entonces me vi vinculada en un proceso judicial pero con tinte político, que fue montado sobre un cúmulo de ilegalidades, como le ha ocurrido a miles de colombianas y colombianos de la oposición de izquierda, sólo con el propósito de silenciarnos.

Pasé del centro de detención de la policía a la reclusión de mujeres “el Buen Pastor”, vaya nombre para un lugar que de bueno no tiene nada. Estuve detenida sin haber sido condenada por casi cuatro años. Estando allí me fue negado en diez oportunidades el derecho a la casa por cárcel por ser madre cabeza de familia. El argumento: yo representaba “un peligro para la sociedad”.

En la reclusión me dediqué a hacer lo que dictaba y dicta mi conciencia, defender los derechos humanos, en esta oportunidad de quienes hemos tenido el infortunio de transitar por las inhumanas cárceles colombianas. Mi labor desató el odio de la guardia carcelaria y desde entonces no cesaron los hostigamientos.

En el año 2012 fui dejada en libertad provisional al reconocerse el abuso de la detención preventiva que me había tenido tras las rejas durante tanto tiempo. Durante ese corto tiempo de libertad fui amenazada, perseguida, mi familia fotografiada, señalada y puesta en riesgo. Ese estigma trae consigo irremediables consecuencias: Hay quienes, aun siendo cercanos, evitan el contacto con una ex presidiaria y algunos (as) otros (as), con algo de inmoralidad, hasta censuran tu presencia en espacios militantes. No te dan trabajo, pero hay que continuar viviendo.

DecidĂ­ entonces, aunque con la amargura de una nueva ruptura, alejarme temporalmente de mi familia y del entorno. DebĂ­a buscar trabajo para sostener a los mĂ­os en otro lugar y pensaba que estando lejos un tiempo, disminuirĂ­a la presiĂłn que pesaba sobre ellos.

Pero tuve la mala suerte de dar con unas personas que en lugar de ofrecerme su solidaridad me sometieron a una estadía tortuosa. Viví en carne propia lo destructiva que resulta ser la violencia contra las mujeres, en especial esa sutil, la que no te marca la piel pero en cambio te deja profundas cicatrices en el alma. Esa experiencia fue más traumática para mí que la propia cárcel…

El proceso judicial continuó. En el 2013 fui absuelta del cargo de “terrorismo” pero condenada por “rebelión” incluyendo el pago de una astronómica multa, que ni siquiera les imponen a los desfalcadores del erario o a los mafiosos. Curiosamente dejé de ser “un peligro para la sociedad” al reconocerse (cinco años después) que sólo era una mujer profesional con sus hijos a cargo, por lo tanto, podría cumplir el resto de la sentencia en la casa por cárcel.

Pero antes de que la prisión domiciliaria se hiciera efectiva, me “capturaron” nuevamente, aunque no me encontraba prófuga. Una vez más me sometieron a filmaciones y fotografías, esta vez posando al lado de miembros de las “fuerzas especiales” del ejército y del CTI, que aparecieron de la nada en el centro de detenciones. De nuevo la exposición mediática, de nuevo era la “amante” de un abatido jefe insurgente. Me recluyeron durante 15 días en los calabozos del tenebroso y extinto Departamento Administrativo de Seguridad – DAS – porque extrañamente en la Reclusión de Mujeres “el Buen Pastor” se negaron a recibirme. Tuve que recurrir a una huelga de hambre y pedir una veeduría internacional para que me trasladaran de esa nueva cárcel al lugar de mi residencia como establecía la sentencia.

Permanecí casi siete meses en prisión domiciliaria, superando todos los obstáculos que se pusieron en mi camino para evitar que se concediera a mi favor la Libertad Condicional a la que tenía derecho desde hace mucho tiempo atrás. Fue necesario de nuevo acudir a la solidaridad nacional e internacional y a la incansable faena de mis defensores para lograrlo.

Ahora me encuentro en libertad condicional, falta tiempo todavĂ­a para que la pesadilla termine y sea de nuevo realmente libre.

Recuerdo de nuevo al capitán pronosticando para mí la “fama”. Sí, es cierto, dejé de ser una mujer invisible. Pero lo que usted no previó, capitán, es que una mujer del pueblo se crece en las situaciones más difíciles. Sigo siendo la misma, sólo que ahora más empoderada. Ahora mi voz resuena, ya no se calla, y a través de ella hago lo posible para hacer visibles a las miles de mujeres y hombres y niñas y niños que sufren la exclusión y la injusticia en mi patria. Ahora más que nunca se reafirma mi compromiso con un pueblo que anhela vivir en paz. Ahora sé, capitán, que “no me arrepiento de nada”.

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Ex prisionera polĂ­tica. Educadora, sociĂłloga y defensora de derechos humanos