El preso pol铆tico colombiano David Ravelo debe ser liberado

Carta abierta al presidente Juan Manuel Santos
El preso pol铆tico colombiano David Ravelo debe ser liberado, ahora mismo

Recientemente el Comit茅 Norteamericano para la Defensa de David Ravelo y el Comit茅 para la Defensa Sindical Internacional (International Labor Defense) en Boston escribieron una carta abierta al聽Juan Manuel Santos Calder贸n, el Presidente de la Rep煤blica de Colombia. La carta exige la libertad del prisionero David Ravelo. El 19 de enero los miembros de ambos grupos entregaron la carta al聽Yida Ximena Mora Silva, C贸nsul Colombiano en Boston adjunto con una lista de 271 personas y 38 organizaciones que firmaron en apoyo. La carta sigue:

Estimado Presidente Juan Manuel Santos Calder贸n: Los que firman esta carta creen que el cargo contra el preso David Ravelo (c茅dula de ciudadan铆a 13.887.558) se venci贸 hace mucho tiempo debido a las mentiras y procesamiento ileg铆timo. Con respecto, nosotros le pedimos que ordene a su gobierno liberar al Se帽or Ravelo.

Los que firman esta carta creen que el cargo contra el preso David Ravelo (c茅dula de ciudadan铆a 13.887.558) se venci贸 hace mucho tiempo debido a las mentiras y procesamiento ileg铆timo. Con respecto, nosotros le pedimos que ordene a su gobierno liberar al Se帽or Ravelo.

David Ravelo fue detenido el 14 septiembre de 2010 en Barrancabermeja, Colombia. Fue acusado de planear el asesinato del funcionario municipal David N煤帽ez Cala en 1991 y ahora est谩 sirviendo una sentencia de 18 a帽os. Actualmente la Comisi贸n Interamericana de los Derechos Humanos est谩 considerando su caso.

Creemos que Ravelo es simb贸lico de miles de presos pol铆ticos en limbo mientras Colombia realiza su Acuerdo de Paz. (1) Combatientes y presos pol铆ticos civiles encarcelados pronto podr铆an ser elegibles para la amnist铆a. (2) Ravelo necesita ser uno de ellos.

Barrancabermeja, la ciudad natal de Ravelo, produce 60 por ciento de los productos petr贸leos de Colombia. A finales de los a帽os ochenta, la Uni贸n Patri贸tica (UP) entr贸 en la pol铆tica local. Pronto David Ravelo se convirti贸 en miembro del consejo de la ciudad de Barrancabermeja y delegado a la Asamblea de Santander, ambos de la UP. Sin embargo, en eso momento, los asesinatos dirig铆an sus esfuerzos contra los activistas de la UP en Barrancabermeja, y tambi茅n en el pa铆s.

Ravelo fue acusado de rebeli贸n en 1993 y fue a prisi贸n por 27 meses. A los finales de los a帽os noventa, los paramilitares dominaban la ciudad y los alrededores. (3) Masacraron a 36 habitantes de Barrancabermeja el16 de marzo de1998 y 17 m谩s el 28 febrero de 1999.

En Barrancabermeja Ravelo era un organizador sindical, educador para la comunidad, y periodista. Por mucho tiempo fue un miembro del comit茅 central del Partido Comunista de Colombia. La di贸cesis Cat贸lico de Barrancabermeja honr贸 a Ravelo en 2008 por sus treinta a帽os dedicados a la defensa de los derechos humanos. En respuesta a la violencia de los paramilitares, fund贸 y dirigi贸 a CREDHOS, una organizaci贸n que luch贸 por los derechos humanos. Despu茅s, muchos de los dirigentes de CREDHOS fueron asesinados o amenazados. (4)

En 2007 Ravelo distribuy贸 un video que se mostr贸 Presidente Uribe socializando con dirigentes paramilitares de Barrancabermeja en 2001. El gobierno de los EE.UU. que era aliado militarmente a Colombia hab铆a quejado de los lazos de Uribe con los paramilitares. Nosotros sospechamos que el video fue embarazoso para el Presidente Uribe y por lo tanto su gobierno tom贸 acci贸n contra Ravelo. (El video se puede ver aqu铆:聽https://www.youtube.com/watch?v=8oM-SIhcV9o聽)

Persecuci贸n, mentiras, y la venganza聽

El gobierno de Colombia en 1999 conden贸 a dirigentes paramilitares Mario Jaimes Mej铆a (alias 鈥淧anadero鈥) y Fremio S谩nchez Carre帽o por organizar las dos masacres en Barrancabermeja. Cada uno recibi贸 una sentencia de veinte a帽os. David Ravelo tom贸 un papel en su ca铆da debido a que los hab铆a acusado.

Seg煤n Ravelo, el dirigente paramilitar Roberto P茅rez 脕lzate en la c谩rcel en Itag眉铆, arregl贸 que 鈥渄ieron la orden a Mario Jaimes Mej铆a, alias Panadero, para que acusara falsamente a David Ravelo y a Ar铆stides Andrade.鈥 (5)

Jaimes confes贸 que organiz贸 las masacres de 1998 y 1999 para calificar para la Ley de Justicia y Paz de 2005. Seg煤n esa ley, los dirigentes paramilitares que dicen la verdad y desmovilizan a sus tropas servir谩n ocho a帽os en prisi贸n. En 2008 Jaimes confes贸 al asesinato de N煤帽ez y identific贸 a Ravelo y el ex congresista Ar铆stides Andrade como c贸mplices. Pretendi贸 que asistieron a una reuni贸n en Barrancabermeja donde el asesinato fue planeado. Otra vez las acusaciones contra Ravelo facilitaron a su entrada al Programa de Justicia y Paz.

Fremio S谩nchez, el colega paramilitar de Jaimes, tambi茅n confes贸 a las masacres y su papel en el asesinato de N煤帽ez Cala. Tambi茅n acus贸 a Ravelo y Ar铆stides Andrade para calificar por el Programa de Justicia y Paz.

Jaimes Mej铆a era un miembro de las FARC cuando mat贸 a N煤帽ez Cala. M谩s tarde ingres贸 a los paramilitares. En apoyo a su alegaci贸n que Ravelo se asoci贸 con las聽FARC en el momento del asesinato de N煤帽ez Cala, mostr贸 una foto tomado en 1985 a los investigadores de Ravelo en una reuni贸n por la paz en un campamiento en la selva. Las autoridades hab铆an usado la foto vieja para mandar a Ravelo a la prisi贸n en 1993. Ravelo fue liberado cuando fue mostrado que el 鈥淩avelo鈥 en la foto era alguien m谩s - un periodista.

En los聽apretones del estado

La prosecuci贸n y el juicio de Ravelo revelaron errores legales terribles. Por ejemplo, el tribunal acept贸 la acusaci贸n 鈥 una mentira 鈥 de Jaimes Mej铆a que Ravelo y Andrade hab铆an participado en el asesinato. El 20 agosto de 2014 el fiscal general de Colombia lo acus贸 de mentir. Una unidad judicial, especializada en falsos testigos, est谩 investigando. (6) Sin embargo, entre el 26 de mayo de 2015 y el 27 de octubre de 2016 seis sesiones programadas del tribunal no sucedieron.

Adem谩s el fiscal en el caso de Ravelo, William Pacheco Granados, es un criminal. Como un teniente de la polic铆a en 1991, hizo la desaparici贸n forzada de un joven. (7) Fue condenado por un tribunal militar y pas贸 un a帽o en la c谩rcel. La Ley 270 del a帽o 1996 proh铆be a cualquiera que haya sido despedido de un 鈥渙ficio p煤blico鈥 o condenado de un crimen ingresar 鈥渁 la rama judicial.鈥 (8) Ahora Pacheco Granadas est谩 acusado de homicidio.

De hecho, la criminalidad del acusador de Ravelo, Mario Jaimes Mej铆a parece no tener l铆mites. Jaimes hab铆a tomado disposiciones para la periodista Yineth Bedoya que ser铆a secuestrada antes de que le entrevistara en la c谩rcel en 2000. Ella fue golpeada y violada. Jaimes recibi贸 una sentencia de 28 a帽os.

Adem谩s Jaimes Mej铆a soborn贸 a los compa帽eros prisioneros para quedaron testigo que Ravelo y Ar铆stides Andrade hab铆an asistidos a la reuni贸n donde el homicidio fue planeado. Jaimes us贸 el prisionero Fremio S谩nchez para reclutar a testigos falsas, seg煤n testigos en el juicio de Ravelo. Los funcionarios de la c谩rcel facilitaron a las reuniones para permitir las conspiraciones de Jaimes y S谩nchez en contra de Ravelo. (9) (10)

Adem谩s ninguno de los 30 testigos en defensa a Ravelo fue permitido dar testimonio durante el proceso judicial. El fiscal Pacheco acab贸 su investigaci贸n antes del juicio sin aceptar el testimonio relacionado a la inocencia de Ravelo.

Adem谩s hab铆a cuatro semanas entre el tiempo que Ravelo fue condenado y el anuncio mismo de su condena en 11 de diciembre de 2012. Este 鈥渇lagrante violaci贸n al debido proceso鈥 retras贸 los preparativos para la apelaci贸n de Ravelo. (11)

Finalmente, la atm贸sfera alrededor del juicio del Ravelo fue macabro: 鈥渋ntegrantes de su familia y los miembros de CREDHOS continuamente sufr铆an amenazas de muerte y hostigamientospor parte de los grupos paramilitares.鈥 (12)

Ravelo en su resumen dice: 鈥淸L]os paramilitares ten铆an 'razones'聽para pretender eliminarme, por eso en m煤ltiples ocasiones intentaron asesinarme f铆sicamente, no lo lograron, entonces decidieron asesinarme judicialmente, y para ello implementaron 'el montaje judicial', utilizando la mentira como su arma favorita; por cuanto est谩 claro que la verdad es la primera v铆ctima de la guerra.鈥 (13)

Notas:

1.聽http://www.telesurtv.net/english/analysis/Inside-Colombias-Guantanamo-Bay-A-Human-Rights-Nightmare--20160423-0034.html

2.聽http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/5693-marcha-patriotica-prensa-rural

3.聽https://www.ciponline.org/research/html/the-new-masters-of-barranca

4.聽https://www.ciponline.org/research/html/the-new-masters-of-barranca

5.聽http://www.magdalenamedio.tv/noticias/opinion/414-los-25-anos-del-vil-asesinato-del-ingeniero-david-nunez-cala

6.聽http://pacocol.org/index.php?option=com_content&view=article&id=19606:denunciamos-dilacion-en-proceso-a-paramilitar-que-atestiguo-falsamente-contra-defensor-david-ravelo&catid=89&Itemid=516

7.聽http://www.colectivodeabogados.org/Fiscal-22-antiterrorismo-William-G

8.聽http://www.suin.gov.co/viewDocument.asp?id=1657238

9.聽http://barrancabermejavirtual.com/joomla2011/index.php?option=com_content&view=article&id=1985:david042516&catid=31&Itemid=122

10.聽http://corrillos.com.co/llega-a-sus-ultimos-capitulos-la-novela-del-asesinato-de-david-nunez-cala/

11.聽http://www.albatv.org/Injusta-condena-al-defensor-de.html

12.聽http://memoriaydignidad.org/memoriaydignidad/images/C3-3-DAVID-RAVELO-CRESPO.pdf

13.聽http://barrancabermejavirtual.com/joomla2011/index.php?option=com_content&view=article&id=1985:david042516&catid=31&Itemid=122


Esta carta fue preparada por W. T. Whitney Jr., y traducida por Mary McMinn.

Los individuos y las organizaciones que firman a la carta abierta en apoyo:聽

1. Avi Chomsky, Salem, Massachusetts, USA

2. Bruce Gagnon, Bath, Maine, USA

3. Dan Kovalik, Pittsburg, Pennsylvania, USA

4. David Bacon, USA

5. James D. Cockcroft, Montreal, Quebec, Canada

6. Jeffrey St. Clair, Petrolia, California, USA

7. Kathy Kelly, Chicago, Illinois, USA

8. Medea Benjamin, Washington DC, USA

9. Noam Chomsky, Cambridge, Massachusetts, USA

10. Ray Luc Levasseur, Waldo, Maine, USA

11. Frank McGreal, Vancouver, British Colombia, Canada

12. Adrian C.Y. Fu, Vancouver, British Columbia, Canada

13. Alan Bede, Arlington, Massachusetts, USA

14. Bill Hackwell, Oakland, California, USA

聽Adem谩s, 257 m谩s nombres de personas

Organizaciones

1. African Awareness Association, Richmond, Virginia, USA

2. All-African People's Revolutionary Party (GC)

3. Alliance for Global Justice

4. Arizona Peace Council

5. Brooklyn Greens

6. Campaign to Stop Killer Coke, New York, New York, USA

7. Center for Marxist Education, Cambridge, Massachusetts, USA

8. Chicago ALBA Solidarity

9. Code Pink

10. Colombia Support Network

11. Committee for International Labor Defense (Boston)

12. Communist Party of Australia

13. Communist Party of Canada

14. Communist Party USA

15. Freedom Road Socialist Organization

16. Global Network against Weapons in Space

17. Greater New Haven Peace Council, Connecticut, USA

18. Houston Communist Party, Texas, USA

19. Houston Peace Council, Texas, USA

20. International Committee for Peace, Justice and Dignity, Oakland, CA

21. International Network in Solidarity with Colombia's Political Prisoners

22. Ken Appelhans Club, CPUSA; Indianapolis; Indiana; USA

23. Let Cuba Live Committee of Maine

24. Maine Green Party Peace Network

25. Maine Green Women's Caucus

26. Maine Independent Green Party

27. Maine Veterans For Peace, Tom Sturtevant chapter 001

28. Midcoast Peace and Justice Group, Warren, Maine

29. MLToday.com

30. Movement for People鈥檚 Democracy

31. National Lawyers Guild, Massachusetts Chapter

32. National Network on Cuba

33. Peninsula Peace & Justice, Blue Hill, Maine, USA

34. The International Committee of the National Lawyers Guild

35. The Party for Socialism and Liberation

36. U. S. Peace Council

37. Voices for Creative Nonviolence

38. Workers World Party

__________

*W. T. Whitney Jr.聽es integrante de la RED INSPP


RAZONES INTIMAS PARA DECIRLE SI A UNA NUEVA PATRIA

RAZONES INTIMAS PARA DECIRLE

SI

A UNA NUEVA PATRIA

聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽聽

鈥溾oy una mala mujer

Porque no nac铆 sumisa,

Callada, quieta y fr谩gil

Sino soberbia, entrona y estridente鈥︹

Soy una mujer de esta patria que naci贸 en un pa铆s en guerra. Desde ni帽a como muchas y muchos, conoc铆 de la precariedad y la falta de oportunidades. Siendo a煤n muy joven me embarac茅 y tuve que asumir el dif铆cil papel de ser madre soltera en un pa铆s que no ofrece un trato diferencial a las mujeres. Me arriesgu茅 entonces a enfrentar mi futuro por cuenta propia, al fin y al cabo cabeza no me hab铆a faltado para sacar mis estudios adelante. No contaba con que tener un t铆tulo era insuficiente en un pa铆s que subvalora y discrimina a sus mujeres.聽 En el intento 聽fui lanzada de varios puestos de trabajo una y otra vez cuando los patronos, ellos o ellas, se daban cuenta de mi estado de gravidez. 聽Cuando finalmente logr茅 permanecer en un trabajo 鈥減ese a mi embarazo鈥, mi derecho a la licencia de maternidad me fue negado, era la "contraprestaci贸n" por haberme permitido laborar en tal estado.聽 La misma historia se repetir铆a absurdamente a帽os m谩s tarde. Par铆 en soledad en un hospital de caridad, pero esa peque帽a luz me llen贸 de motivos adicionales para continuar la brega.

Entend铆 despu茅s de lidiar infructuosamente y por a帽os con una demanda legal por alimentos en favor de mi peque帽o, que el Estado y la ley son m谩s indulgentes con quienes les niegan los derechos a sus hijas e hijos; en cambio, le cobran con especial dureza a una mujer que para solventar sola las necesidades de su prole y/o 聽por su estado de pobreza, o porque decidi贸 rebelarse de forma consciente contra lo injusto, trasgredi贸 esa ley, esa que no la ha protegido ni a su descendencia.

He vivido en carne propia la violencia f铆sica y sicol贸gica, la exclusi贸n y la discriminaci贸n. Esas otras violencias en raz贸n de nuestro ser femenino, que tambi茅n han alimentado la guerra. Violencias聽 que han venido de cualquier lado, 聽porque esta cultura patriarcal nos聽 atraviesa como sociedad toda.聽 Por eso s茅, a ciencia cierta, que es m谩s dolorosa aquella violencia que viene de tu propia orilla. Conozco del dolor que te desgarra por dentro cuando en lugar de tenderte una mano solidaria porque te atreviste a denunciar a tus agresores, en cambio, recibes la estigmatizaci贸n, quiz谩 fuiste t煤 la culpable鈥 Un motivo m谩s para querer darle vuelco a esta patria.聽 Por eso terca me mantengo inc贸lume en mi compromiso, porque estoy convencida que si quiero un pa铆s distinto y de no m谩s violencias contra las mujeres, debo primero combatir los demonios desde bien adentro.

Viviendo mi propia historia, pero tambi茅n aprendiendo del sufrimiento y la tenacidad de otras mujeres y hombres, me fui enamorando de mi pueblo.聽 Pensar cr铆ticamente y actuar en consecuencia ha sido mi lucha. Y en esa apuesta fui hecha presa por un Estado que persigue a quien disiente.聽 Y viv铆 y sufr铆 junto muchas y muchos otros el dantesco mundo de la prisi贸n y sus carceleros despiadados, ellos y ellas. Quiz谩 la viv铆 con especial rigor porque en m铆 no encontraron claudicaci贸n, al contrario, junto a otras y otros de mis compa帽eros, crecimos en rebeld铆a y convicci贸n con cada vulneraci贸n a nuestros m谩s fundamentales derechos.聽

Y tambi茅n viv铆 el inenarrable dolor, junto a otras mujeres, al tener que separarnos forzosamente y dejar a la deriva a nuestros(as) hijos(as) mientras est谩bamos entre rejas.聽 Sin duda el m谩s alto costo que puede cobrarse a una mujer en su b煤squeda de justicia y dignidad.

He visto en este caminar, la muerte, el exilio, el destierro, la mutilaci贸n, la c谩rcel y un gran etc茅tera, de muchos y muchas de 聽mis compa帽eras y compa帽eros. Y todas y todos 聽han dejado una indeleble huella para que no haya olvido.

He vivido y no me arrepiento de nada porque s茅 que en esas vivencias he crecido como mujer y como ser humano.聽 En este tr谩nsito he conocido personas invaluables que me han ense帽ado que a pesar de la adversidad el futuro puede ser nuestro, que la felicidad y un nuevo pa铆s son posibles, que para vivir con dignidad hay que luchar y que para ser hombres y mujeres nuevos hay que amar profundamente a la humanidad.聽

Hoy que nuestro pa铆s despu茅s de una centuria de cruentas guerras acaricia la posibilidad de la construcci贸n de la Paz con Justicia Social, s茅 que no podremos avanzar si no despojamos de odio nuestros corazones y si no nos damos la oportunidad de hermanarnos como pueblo.聽

Hoy le digo SI a la construcci贸n de la Paz con Justicia Social porque no quiero ser responsable de dejar la nefasta herencia de la guerra a nuevas generaciones de nuestras ni帽as y ni帽os, porque no quiero m谩s rejas para quienes piensen diferente; porque 聽sue帽o con una Colombia 聽al fin incluyente para nuestras Mujeres.

No es un llamado al olvido, no.聽 Es un llamado a la reconciliaci贸n sobre nuevas reglas de juego.聽 La memoria ha de ser parte importante de esa construcci贸n de la Paz duradera.聽 Para no repetir lo ya vivido.聽

Liliany Obando.聽 Soci贸loga, defensora de derechos humanos.

Colombia, Octubre 1 de 2016



The infamy of dying in prison

The infamy of dying in prison

Homage to the communist militant Francisco Luis Correa Gallego 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽聽

Translator鈥檚 note: Author Liliany Obando was herself a political prisoner from 2008 until 1212 when she was released. She regained her political rights in January 2016 when the government dropped the charges remaining against her. A worldwide solidarity movement accompanied her in her ordeal. Liliany Obando in prison fought for the rights of her fellow prisoners, particularly women prisoners. In writings and interviews, she has honoured Nelson Mandela, reported on women in Colombian prisons and told about her own situation as a political prisoner. Political prisoners in Colombia now exceed 9,000. That she鈥檚 long been part of the fight for a new Colombia shows in her documentary on farm worker struggles, made prior to her imprisonment.

I鈥檝e always thought that there鈥檚 nothing sadder and more outrageous than to die alone and sick in a prison. That鈥檚 why I couldn鈥檛 hold back tears when, as I was reading an article on the subject of prisons, I learned that my friend and comrade Francisco Luis Correa Gallego had died this past May 10 from an illness he acquired in prison and that was inadequately treated, just as are many such cases.

Francisco was one of thousands of political prisoners who maintain their principles and revolutionary morale with stoicism. Like them, he was waiting with great anticipation to have his freedom restored through a Law of Amnesty and Pardon that has to be one result of the current peace process between the Santos government and the FARC (Revolutionary Armed Forces of Colombia).

After his detention some four years ago, he was transferred from one prison establishment to another. He was in the Garz贸n prison in Huila, Rivera prison in Neiva, Cunduy in Florencia, and the Modelo prison in Bogot谩, which was the last of them. He was 69 years old this year, so they had him in the prison yard for the elderly there. That prison is well known for the nightmarish things that happen inside: disappearances, assassinations, and dismemberments by paramilitaries involving more than one hundred people, visitors and prisoners alike, for more than a decade.

As happens with many others who are deprived of their freedom, the time after Francisco鈥檚 capture went by without any direct contact with members of his nuclear family who lived far away, in Caquet谩. This was because of the National Penitentiary and Prison Institute鈥檚 (INPEC) reliance on improvisation and the methods used for penitentiary鈥搕ype punishment. Understandably, he was so glad when he received an occasional solidarity visit.

I remember that at one of those visits, this one with a group of young student volunteers with the Solidarity Committee for Political Prisoners, Francisco introduced himself at the right time with a generous smile and warmth of a comrade and went into a rich historical recounting of the people鈥檚 revolutionary struggles in our country. He tried to establish the precise moment when he first began to be part of all this. Perhaps his histories were a bit unfocused for the younger generations, but as happens with grandparents鈥 stories, they never fail to captivate their listeners.

He joined the revolutionary struggle way back and would never renounce it until the end of his days. He was brought into the ranks of the Colombian Communist Party in the region of the lower Orteguaza River in the governing municipality of Mil谩n, Caquet谩. There he ran up against that wild outburst of state terror unleashed in the era of Turbay Ayala. Recognised as a hardened, disciplined militant, he soaked up the experience of communists who, displaced, arrived there from Tolima and Huila.

Committed to peace in his time, he supported the negotiating process underway at La Uribe, which ended up incubating the Patriotic Union political movement (UP). And he was a municipal council member for the Patriotic Union in the first years of its existence. He was telling with emotion how in the process of recruiting for the rising UP, he travelled the byways and through the little towns of Caquet谩 along with Iv谩n M谩rquez, who today is a negotiator [in the peace process] with the FARC in Havana, and who then might have been assigned by that insurgent organisation to be doing legal politics.

In 1988 he was promoted to fill a post for the UP in the first people鈥檚 mayoral office in the municipality of La Monta帽ita in Caquet谩, along with Omar Alfonso C贸mbita, another revolutionary and former political prisoner. The latter describes Francisco as a 鈥渞esponsible comrade and a militant with great mystique 鈥 who was always severely critical if things weren鈥檛 going well鈥. And he also said about him that, 鈥渉e never doubted the force of struggle for democratization of the country, for a political solution, and for achieving the broadest popular unity in order to gain power.鈥

Of peasant origin, Francisco was always worrying about strengthening his ideological, political, and cultural formation through persistent reading, a concern that continued in prison also.

In the region where he grew up, Francisco did survive the paramilitaries who tried to make him pay for his communist militancy. But he didn鈥檛 succeed in overcoming the bars the state imposes on those who dare challenge its power.

Prison is a place for testing revolutionary character, and Francisco was up to meeting that challenge. In a pair of letters, one he wrote me that I save with special love and another directed to a political audience, he openly expresses his deep pride on being a communist.

[Referring to UP and Communist Party members who were assassinated, he writes:] 鈥淚 cannot forget the comrades: Manuel Cepeda Vargas, Jos茅 Antequera, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, and Henry Mill谩n Gonz谩les. They are the ones who made me into a disciple of political revolution and who linked me up with being part of that army exploited by capitalism.鈥

He also gave vent to his iron convictions, demonstrating that even from prison he felt聽鈥渢he urge to keep on struggling for construction of a new society without excluding anybody.鈥

From the first time that I visited Francisco in the Modelo prison I wanted to recognise his fortitude, his mystique, his example, and I thought I would write an article about him and his struggle. It鈥檚 better to offer our comrades in struggle the homage and recognition they deserve while they are alive. Nevertheless, given the harshness of conditions taken on by militants in our country, we very often run into eventualities like this, ominous ones.

Francisco was not expecting me. I was there ready with my packet. It contained the book 鈥淔idel and Religion鈥, the 鈥淧olitical Constitution鈥, and the latest editions of Voz - and the highlighter you asked to me bring you at our next encounter. The one after that would be when I gave you an embrace of welcome to freedom, after the amnesty. This wouldn鈥檛 happen now and you can鈥檛 imagine how much it hurts.

Francisco, now it鈥檚 raining in my heart because of your absence. I can only render you tribute by joining myself to your dreams, gathering up your flags and your revolutionary commitment. You left us your commitment expressed in your own handwriting:

鈥淐omrades: I call upon all of you who are on the outside and those of us who are [in prison,] deprived of freedom, to keep on fighting to build the Colombia that we want, in peace and with social justice.鈥

For always, dear Francisco! You are now one of the indispensable ones!

May 29, 2016
Source:聽www.pacocol.org
Translated by WT Whitney Jr


La firma de la paz en La Habana, las FARC-EP y las cr铆ticas de la 鈥渦ltraizquierda鈥

La firma de la paz en La Habana, las FARC-EP y las cr铆ticas de la 鈥渦ltraizquierda鈥:

(Reflexiones en torno al art铆culo del guerrillero Gabriel 脕ngel: 鈥淟as v铆as para la revoluci贸n y el socialismo a煤n siguen siendo exploradas鈥)

Por Dax Toscano

La concreci贸n de un acuerdo definitivo que permitir铆a la firma de la paz en Colombia ha generado diversas reacciones.

Estas se han puesto en evidencia con mayor claridad a partir del 煤ltimo evento celebrado el pasado 23 de junio de 2016 en la Habana, Cuba, cuando con la presencia del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, del Comandante de las FARC-EP, Timole贸n Jim茅nez y otras personalidades, como el Presidente de Cuba, Comandante Ra煤l Castro, se estableci贸 el cese bilateral definitivo de acciones militares como un paso m谩s para poner fin a la conflagraci贸n armada, acto en el cual, adem谩s, se puso en conocimiento que la insurgencia dejar铆a las armas, las mismas que m谩s adelante servir铆an para la elaboraci贸n de tres monumentos.

Desde la derecha fascistoide, ha sido Uribe y sus adl谩teres los que, desde un inicio, han expresado su repudio al proceso de paz y han indicado que hay que ir con todo, es decir arreciar con m谩s guerra, asesinatos, falsos positivos contra el pueblo y la guerrilla de las FARC-EP, a la que, sin descanso, califican como organizaci贸n terrorista y criminal.

Por su parte, sectores de izquierda, aunque sin tanto ruido, quiz谩s por prudencia o por respeto, tambi茅n han expresado sus cr铆ticas contra lo acordado en los 煤ltimos meses en la Habana por parte de la insurgencia y el gobierno colombiano, enfocando sus cuestionamientos fundamentalmente contra las decisiones de las FARC-EP.

Un trabajo realizado por el guerrillero fariano, Gabriel 脕ngel, titulado: 鈥淟as v铆as para la revoluci贸n y el socialismo a煤n siguen siendo exploradas鈥, ha generado mucha m谩s pol茅mica en personas y organizaciones vinculadas con la izquierda.

En sus cr铆ticas, si podemos llamarlas as铆, parecer铆a que las FARC-EP, lo dice Gabriel 脕ngel con precisi贸n, claudicaron y traicionaron a la causa de la revoluci贸n colombiana. No cabe otra cosa, entonces, que condenarlas por acto tan vil.

Me acerqu茅 a las FARC-EP hace unos ocho a帽os atr谩s. Conoc铆 gente maravillosa. Aprend铆 mucho de su lucha y su accionar y esa es la raz贸n por la cual escribo estas palabras, ante los cuestionamientos que hoy se hacen a la agrupaci贸n que formara Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, entre otros grandes h茅roes insurgentes.

Parto por dejar en evidencia el trabajo arduo llevado adelante por la Delegaci贸n de Paz de las FARC-EP, que no se ha detenido un solo instante en el estudio de los temas fundamentales que competen a las mayor铆as pobres de Colombia, para as铆 elaborar las propuestas y proyectos que se han discutido a lo largo de estos a帽os en Cuba. Es necesario indicar la disciplina de las y los combatientes farianos, su conducta intachable y su profundo amor por el estudio y el aprendizaje que se han evidenciado en la constituci贸n de p谩ginas web, en la elaboraci贸n de escritos diversos y el desarrollo de un noticiero, por solo poner unos ejemplos.

Cada una y cada uno de los miembros de las FARC-EP en la Isla, han dado el m谩ximo para que Colombia pueda alcanzar la paz con justicia social.

驴Qui茅n puede dudar de la integridad moral de los combatientes farianos? Ser铆a en verdad est煤pido.

Ellos se las han jugado el todo por el todo, tanto en el campo de batalla militar, como en el campo de batalla pol铆tico. Algunos con una militancia de toda una vida, otros con 15, 20, 30 a帽os de lucha. Entregados a la revoluci贸n y transformaci贸n del pa铆s, con el objetivo de construir la Colombia Nueva.

Lo preocupante es que se pretenda cuestionar desde fuera, que se quiera atacar a quienes recibieron plomo, bombas y que sufrieron el embate m谩s cruel del imperialismo y el Estado colombiano con todos los planes dise帽ados para masacrarlos como fueron el Plan Colombia, el Plan Patriota o el Plan Espada de Honor.

En el camino qued贸 gente valiosa: Ra煤l Reyes, Iv谩n R铆os, el Mono Jojoy, Alfonso Cano, Caliche, Lucero y otras y otros compa帽eros valiosos.

Pero no se arredraron. Continuaron y, en cierta forma, tambi茅n lograron sus victorias.

Creo yo que el mayor triunfo, hace cuatro a帽os y un poco m谩s, es haber logrado sentarse en la mesa de conversaciones con el Estado colombiano para dialogar, en igualdad de condiciones, sobre la paz para el pa铆s. En eso se empe帽贸 el Comandante Alfonso Cano.

Y, pese a todas las trabas de la oligarqu铆a colombiana, las FARC-EP han podido concretar algunos acuerdos importantes, a m谩s que han logrado hacer p煤blicas, pese al cerco medi谩tico, cada idea por ellos propuesta. Nadie, en su sano juicio, puede dudar de la voluntad de la insurgencia fariana para alcanzar la paz con justicia social. 驴Pueden decir los ultra marxistas, maoistas, trostskistas, stalinistas que los comandantes revolucionarios en Cuba, claudicaron, se entregaron al Estado colombiano y, de la noche a la ma帽ana, se hicieron reformistas?

Las cr铆ticas soterradas tambi茅n est谩n dirigidas contra las FARC-EP, porque han decidido dejar las armas como v铆a para alcanzar el poder.

Mi criterio es que las armas no deber铆an entregarse. En su totalidad, por lo menos, creo que no. Expreso esto, no con la idea de que la guerra contin煤e. No he cogido una pistola, menos un fusil. No dej茅 mi hogar, ni la familia para meterme en las selvas y luchar para materializar el sue帽o de la construcci贸n del socialismo. Mi aporte ha sido modesto, a trav茅s de la palabra hablada y escrita. Un granito de arena.

Mi preocupaci贸n respecto a la dejaci贸n de armas tiene que ver con el peligro que implica para la organizaci贸n y sus militantes estar inermes frente a un aparato estatal policial, militar y paramilitar que utilizar谩 cualquier recurso para deshacerse de los revolucionarios. En el imperialismo y en las oligarqu铆as de todo tipo, no hay que confiar ni un tantito as铆. Me acuerdo de Sandino y sus compa帽eros asesinados聽 cobardemente en Nicaragua, luego de firmar la paz. Me acuerdo de los miembros de la Uni贸n Patri贸tica masacrados por el Estado y sus fuerzas represivas, incluidos los paracos.

Los camaradas deben formar un adecuado aparato de inteligencia y seguridad para evitar una masacre. Los paras, los sicarios van acecharlos, y ah铆 hay que defenderse. Y eso se hace con armas.

Pero tambi茅n preocupa, y mucho, la situaci贸n de los campesinos en diversas zonas del pa铆s, quienes han expresado su temor porque ahora van a quedar desprotegidos ante los paramilitares y el mismo ej茅rcito.

Pensar que la lucha armada contra la clase dominante no tiene sentido, es una ingenuidad. Pero pensar que es la 煤nica v铆a, tampoco es correcto.

Hay una posibilidad de luchar por la concreci贸n de mejores condiciones de vida para la mayor铆a de los colombianos, por otras v铆as que no sea la armada. Esperemos que sea as铆. Y si esto fracasa, el pueblo volver谩 a organizar sus milicias, sus guerrillas, sus ej茅rcitos revolucionarios.

Es muy arriesgada la decisi贸n tomada por los compa帽eros de las FARC-EP. Quiz谩s pequen de excesiva confianza respecto a las promesas del Estado colombiano. Pero eso no puede descalificarlos como traidores, reformistas, socialdem贸cratas o pragm谩ticos.

El marxismo es el an谩lisis concreto de la realidad concreta. As铆 lo se帽ala Gabriel 脕ngel en su escrito. S铆, por supuesto.

Hay poses de intelectuales, de acad茅micos progre y otras de gur煤s revolucionarios, mismos que pretenden dan recetas para hacer las revoluciones.

Desde fuera todo es f谩cil.

Uribe azuza a la guerra, pero los de su clase no van a la misma. Sus hijos son unos chicos pl谩sticos, de esos que andan por ah铆, metidos en los negocios sucios de su padre. Por eso no importa instigar para que la confrontaci贸n armada siga.

Algunos, desde la ultraizquierda, quieren que la insurgencia siga en combate.聽 Sin embargo, su internacionalismo solo llega a expresarse a trav茅s de comunicados. Los m谩s rebeldes no se decidieron a meterse al monte con los camaradas farianos, como lo hicieron hace muchos a帽os Alexandra Nari帽o, Natalie Mistral y m谩s compa帽eros.

As铆 funcionan los cuestionamientos 鈥渞evolucionarios鈥, sustentados en el dogma: si no se cumple la receta dada para hacer las revoluciones, la organizaci贸n cae en desgracia ante los ojos de los sumos pont铆fices de las transformaciones sociales.

Los duros cr铆ticos que hoy condenan a la insurgencia, no hacen, adem谩s, un an谩lisis de la realidad colombiana.

Gabriel 脕ngel topa un tema important铆simo, con una visi贸n gramsciana dir铆a, que es el tema de la conciencia pol铆tica.

Fue Antonio Gramsci el que hizo una reflexi贸n profunda sobre la parte ideol贸gica, sobre la cultura y los procesos de dominaci贸n por parte del Estado para, a decir de Noam Chomsky, domesticar al reba帽o desconcertado.

Hegemon铆a es el t茅rmino que utiliz贸 el revolucionario italiano, al que el fascismo condujo a la muerte.

Ser铆a bueno que aquellos que desde la izquierda hablan sobre los acuerdos de la Habana, investiguen lo que diversos sectores de la poblaci贸n colombiana piensan sobre la guerra y la insurgencia.

La paz, as铆 a secas, es el sentir de la mayor铆a de la poblaci贸n. Por supuesto que en los sectores m谩s claros pol铆ticamente y en los no tan claros, pero que tienen necesidades fundamentales, tienen la esperanza de que 茅sta paz est茅 acompa帽ada de justicia social.

La burgues铆a, en cambio, quiere la paz, para dominar, explotar y feriar el pa铆s con mayor facilidad. Para ellos ser谩 m谩s f谩cil hacerlo sin una insurgencia fuerte que combatir. En eso estoy muy claro. De todas maneras, el sentir general es la necesidad de paz, es decir poner fin a la guerra, a la confrontaci贸n armada dentro de Colombia.

驴Han sido derrotadas las FARC en este sentido?

Personalmente, no pienso que sea as铆. Demostraron mucha capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias de la guerra. Por supuesto que sufrieron golpes duros. La fuerza enemiga, apoyada internacionalmente por el imperialismo yanqui, brit谩nico y por el sionismo criminal, pod铆a sostener los gastos de la guerra, a costa del sufrimiento del pueblo colombiano, sin importarle absolutamente nada.

Del otro lado, la cosa se 聽hac铆a m谩s complicada, aunque jam谩s dejaron de combatir a fuerzas militarmente poderosas, num茅ricamente mayores y con tecnolog铆a de punta. Las guerrillas m贸viles fueron muy eficaces y la moral de combate, acompa帽ada de un adecuado entrenamiento, detuvo el embate enemigo y le asest贸 golpes.

En fin, volviendo al tema cultural, del Estado y sus aparatos ideol贸gicos, la oligarqu铆a tiene ganado un gran espacio. La cultura traqueta, la de lo banal, se han impuesto en la sociedad colombiana, cultura que ha penetrado en la mente de las personas y de la que no escapan, tambi茅n, los guerrilleros.

Los aparatos de poder para embrutecer a la gente, han desarrollado una diversidad de contenidos musicales ofensivos, desprovistos de belleza po茅tica y art铆stica. Igual lo han hecho con la programaci贸n televisiva y las producciones cinematogr谩ficas. El consumismo es fomentado por la publicidad, mientras la gente quiere tener de todo lo que la industria publicitaria capitalista le propone, como s铆mbolo incluso de status social.聽

Ese aparato medi谩tico, propagand铆stico ha sido un instrumento eficaz en la guerra sicol贸gica de baja intensidad llevada a cabo contra las FARC-EP, organizaci贸n que ha recibido serios golpes en este sentido.

Mercenarios de tinta y de micr贸fono han calificado a la insurgencia de terrorista, la han acusado de cometer execrables cr铆menes, entre los que se incluyen violaciones a mujeres y trata de blancas, as铆 como el secuestro y la extorsi贸n. No ha habido ataque propagand铆stico m谩s furibundo contra organizaci贸n revolucionaria en Am茅rica Latina y quiz谩s en el mundo, que contra las FARC-EP.

Y eso ha tenido un costo pol铆tico muy alto.

La guerra no se gana solamente con fusiles y bombas. Esta se lleva adelante tambi茅n en el campo de las ideas y, en el caso de los revolucionarios, como dijo Marx, si las ideas no prenden en las masas, no son armas poderosas para la transformaci贸n social. Fidel as铆 tambi茅n lo ha sabido comprender.

Jos茅 Mart铆, h茅roe de la independencia de Cuba dijo que si de pensamiento es la guerra que se nos hace, a fuerza de pensamiento hay que ganarla.

En este sentido me parece oportuna la reflexi贸n de Gabriel 脕ngel sobre el papel ideol贸gico y la necesidad de ganar pueblo para la defensa y concreci贸n de las ideas revolucionarias.

Esta guerra es mucho m谩s complicada. Y va ser m谩s dif铆cil, si no se concretan los mecanismos adecuados para que la oposici贸n pol铆tica de izquierdas en Colombia pueda llevar adelante su trabajo, sin temor a que sea criminalizada o sus militantes asesinados por el Estado o los paracos.

Para llevar adelante este trabajo se requieren adem谩s recursos, medios: prensa, radio, televisi贸n y, para ponerlos en marcha, a m谩s de dinero, el Estado debe permitir su funcionamiento, lo cual parte por democratizar la comunicaci贸n en una sociedad en la que el poder medi谩tico est谩 en manos de familias poderosas.

La lucha, en esas circunstancias, se dificulta m谩s que en las monta帽as, m谩s que en la selva.

Los camaradas de las FARC-EP, en medio de la legalidad para su accionar que les ofrece el Estado colombiano, tendr谩n que fortalecer sus normas de seguridad: compartimentaci贸n, inteligencia y trabajo clandestino, tambi茅n. No creo, en estas circunstancias, exhibir los rostros de todos aquellos que forman parte de las filas de las FARC-EP, facilitando la tarea a los aparatos represivos y de inteligencia.

Otras inquietudes se dan en torno a lo acordado en La Habana hasta hoy d铆a.

Una de ellas tiene que ver con la aplicaci贸n de la justicia. No habr谩 impunidad dicen, fundamentalmente desde el gobierno colombiano.

Esperemos que, como dice la sabidur铆a popular, la justicia no se aplique solo al de poncho.

No s茅 si los verdaderos responsables de la guerra en Colombia: empresarios, latifundistas y militares colombianos y extranjeros, autores intelectuales y materiales de falsos positivos, de masacres, del despojo y desplazamiento de poblaciones, vayan a ser juzgados.

Me preocupa saber, por ejemplo, que va a pasar con las imputaciones penales que se han hecho contra los comandantes guerrilleros, a los que en ausencia se los ha condenado a varios a帽os de prisi贸n, por una infinidad de cr铆menes que no han cometido.

驴El sistema judicial colombiano, va a borrar de un solo tajo todo aquello que ha armado durante a帽os contra los miembros de la insurgencia y que ha sido repetido por la propaganda contra las FARC-EP?

Hablando de justicia, otra preocupaci贸n es la relacionada con la situaci贸n de los presos pol铆ticos y de guerra que est谩n pudri茅ndose en las c谩rceles colombianas. El gobierno colombiano no ha planteado realmente una pol铆tica para mejorar la situaci贸n carcelaria, as铆 como no ha hablado seriamente de una amnist铆a de todos los detenidos por razones pol铆ticas o por haberse levantado en armas contra el r茅gimen. Lo que ha hecho, m谩s bien, es establecer un c贸digo policial represivo.

No he escuchado, adem谩s, al gobierno de Juan Manuel Santos y sus delegados, pronunciarse sobre la situaci贸n de Sim贸n Trinidad, detenido injustamente en EEUU. Creer铆a que ser铆a un tremendo error firmar un acuerdo final definitivo, sin que liberen al 鈥淗ombre de Hierro鈥. El gobierno de Estados Unidos dice apoyar el proceso de paz, pero no ha dado muestras concretas de querer ayudar a su soluci贸n: Sim贸n Trinidad contin煤a preso, en condiciones deplorables, violando sus derechos humanos, mientras los EEUU tienen todav铆a asesores militares en Colombia, as铆 como bases para su tarea contrainsurgente.

En relaci贸n a la organizaci贸n guerrillera, mi preocupaci贸n tiene que ver con la cohesi贸n de la misma. La vida militar es distinta a la vida civil. Los ritmos se alteran y, si no hay una convivencia colectiva, el individuo empieza a pensar en resolver su cotidianidad lejos de otros.

Si antes se trabajaba para la organizaci贸n, ahora individualmente qu茅 va a suceder, pues cada quien debe buscarse un sustento, me supongo, y eso puede conllevar al abandono de actividades que antes dentro de la organizaci贸n pol铆tico-militar, si se las realizaba.

Pongo ejemplos concretos: despertarse a una hora determinada, ejercitarse, tener una hora cultural, realizar tareas productivas, reuniones de c茅lula, etc. 驴podr谩n continuar realiz谩ndose en condiciones distintas a las de la disciplina militar, revolucionaria?

En cuanto al desarrollo de la actividad pol铆tica, dej贸 planteadas algunas inquietudes.

Las FARC-EP han trabajado como partido pol铆tico, no han sido una organizaci贸n militarista. Jacobo Arenas, Alfonso Cano, Pablo Catatumbo, Iv谩n M谩rquez, Jes煤s Santrich, entre muchos, han comprendido lo fundamental de ese trabajo como organizaci贸n. El PC3 ha llevado un trabajo de masas en forma clandestina, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia ha estado presente en las luchas de diversos sectores. Esa experiencia es valiosa para la constituci贸n de un poderoso partido revolucionario.

El peligro radica en dejarse llevar por el juego de la democracia burguesa. Convertirse en un partido electorero y sus integrantes en cazadores de puestos para alcald铆as, el congreso o el senado de la Rep煤blica. Ah铆 surgen las ambiciones por el poder, por el dinero.

Las FARC-EP deber谩n trabajar duramente en este sentido, para evitar estas distorsiones en las que han ca铆do diversas agrupaciones de la izquierda latinoamericana y mundial.

El trabajo ideol贸gico pol铆tico es fundamental y el estudio del pensamiento de Bol铆var, de Marx, de Engels, de Lenin, de Gramsci (y yo digo, pese algunos cr铆ticos duros, tambi茅n el de Trotsky), del Che, de Fidel, de Ch谩vez, de Manuel Marulanda, de Alfonso Cano debe ser fundamental para que la organizaci贸n avance pol铆ticamente. Jam谩s olvidar, adem谩s, los aportes hechos en la lucha por la revoluci贸n colombiana de valiosos h茅roes insurgentes como fue el Mono Jojoy.

Hay, de seguro, otros elementos que no los he topado en este escrito. Ya vendr谩n otros camaradas desde las FARC-EP o desde otras agrupaciones que los expongan y que contribuyan al debate respetuoso con una organizaci贸n que se gan贸 desde d茅cadas atr谩s, un sitial importante en las luchas revolucionarias por la construcci贸n del socialismo.

Por mi parte, en estas nuevas circunstancias, como cuando las FARC-EP vivieron sus momentos m谩s duros y dif铆ciles tras el bombardeo a Angostura en marzo de 2008 donde muri贸 asesinado Ra煤l Reyes, expreso nuevamente mi implicaci贸n con la revoluci贸n colombiana y con las FARC-EP.

Me despido con la frase de Bertolt Brecht: 鈥淟a victoria de la raz贸n solo puede ser la victoria de los que razonan鈥.

Patria Grande, 8 de julio de 2016