LA MASACRE DE MONDONEDO


Con el nombre de MASACRE DE MONDO√ĎEDO se conoce en los estrados judiciales de Colombia la EJECUCION EXTRAJUDICIAL de seis luchadores populares se√Īalados por un
INFORMANTE A SUELDO de los Organismos de Seguridad del Estado colombiano como
integrantes de la Red Urbana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
FARC en Bogot√°, quienes fueron secuestrados, torturados y asesinados por
algunos miembros del blanco antisubversivo de la Dirección Nacional de Policía
Judicial de la Policía Nacional DIJIN el 6 y 7 de septiembre de 1.996 en Bogotá.

WLDARICO FL√ďREZ-PE√ĎA
Abogado Especializado
Defensor de DD.HH

"A los que luchan por la vida no los mata ni la muerte" EUM.


DE LA TRAMACUA O EL INFIERNO

 Cuando Descubrió Que Estaba En El Infierno Y No En El Paraiso

 Era Demasiado Tarde Para Huir Y Se Dedicó A Incendiarlo

Por: Elver Barreiro, Prisionero Pol√≠tico Colombiano, La Tramac√ļa, Valledupar, Octubre 2 de 2014
                                                                      
El Congresista Iván Cepeda, dijo que entró a las profundidades del infierno, más solo vio el borde, el entorno, los condenados a recoger una gota de agua sobre sus excrementos, el olor a orines y heces fecales, cuerpos en descomposición, una nube de moscas, el depósito de seres humanos.  Los indignos lugares a donde llegan las visitas, los rostros alucinados, las voces que inspiraban apaciguar su tormento, las manos que se extendían buscando tocarlo y hacerle volver la mirada.


Pero no alcanzó a ver el fuego interno que consume a esas almas, los demonios que atormentan en este lugar donde el azufre es el garrote y  el gas. Cuerpos cubiertos de excrementos de cuatro días depositados en los canales de aguas, las moscas revoloteando en un suculento festín, la guardia rociando gas en sus rostros.


Una imagen que recuerdo cuando particip√© en la jornada de protesta del 2011: muchos compa√Īeros de las diferentes torres cayeron de la estructura pidiendo atenci√≥n psicol√≥gica y reventaron contra el piso. Las huellas de las torturas que afectan el estado mental, el sistema nervioso, los sentidos, la angustia la ausencia,¬† la enfermedad de las rejas, la frustraci√≥n, la impotencia, la desesperaci√≥n, la incertidumbre, el desahogo, la exaltaci√≥n de los sentidos.¬† Los presos que cortan sus cuerpos con platinas y chuzos de hierro, los que se cosen los labios o digieren cuchillas, creolina o alcohol, se atan una soga al cuello buscando a trav√©s del dolor el descanso parcial o definitivo de una vida mon√≥tona.¬† El desprecio a la humillaci√≥n, a la tortura, al trato cruel e inhumano.


Hace rato que el coro de la iglesia cristiana gritó ¡gloria a Dios! Y siguieron los aplausos  y los hermanitos se estrecharon las manos con una sonrisa beatífica. Es la forma de sentir paz espiritual.


Llega la tarde, el calor arrecia, la temperatura ha de estar en 36 o 38 grados, las paredes de las celdas hierven, el bochorno es desesperante.  Dicen que en tierra caliente una persona debe disponer mínimo de 40 litros de agua, yo solo puedo acarrear cuatro canecas de 5 litros.  Estoy encerrado, sudo a mares? Llegó la noche, la oscuridad se extiende como una sábana negra desde el cerro Murillo.  En la distancia las luces de Valledupar son un resplandor, comenzó a soplar la brisa, el viento cálido choca con la Sierra Nevada y ésta lo devuelve fresco hacia el valle.


Los envases de gaseosa adecuados para orinar, colgados con piolas de las ventanas forman un tintineo discorde golpeando con las paredes del penal.  Hace un momento los presos dejaron de tocar las rejas para que atendieran a un enfermo y en otra torre se escucha el grito de alguien.


Van cuatro a√Īos de sufrimiento de encierro en esta cloaca, hundido en la desesperanza. De mis familiares solo quedan sombras, recuerdos en¬† la lejan√≠a ¬ŅAmigos?? No s√© si los hubo. Unos vinieron los primeros d√≠as a ver la fiera enjaulada y no volvieron, pas√≥ la novedad. El juez ha dicho que s√≥lo me voy con pena cumplida, que no tengo beneficios.


Van varios a√Īos de desarraigo, de olvido.¬† Tengo 34 a√Īos, a√ļn tengo fuerzas, he envejecido un siglo, no s√© si soy tan malo como dicen que he sido, es muy diferente lo que pienso a lo que dijeron los noticieros y los periodistas y lo que dictamin√≥ el juez.


Tengo claro que no he llegado al fin del camino.¬† Talvez mi √ļnico afecto era mi madre y hace a√Īos muri√≥. No me permitieron verla. Soy considerado de ?alta peligrosidad?, creo que los carceleros tienen dudas que me haya parido mujer alguna.


Una rutina indolente atender las necesidades básicas, esperar a que pase el día en el patio en medio del calor, volver a las cuatro paredes, bulla, alaridos, gritos, algarabía, horas eternas, sufrimientos, vida triste, tiempo muerto.


Los √ļltimos rayos del sol caen en una esquina del patio, el d√≠a declina, las voces de los presos suben como un clamor, el borracho se asienta, el lugar queda silencioso, un sabor amargo y un dolor profundo taladran el alma.


La guardia abre la reja del patio y se despliega un operativo, cada preso por su lado comienza a ascender las escaleras del edificio rumbo a su celda?.


Saludo a la conferencia de mujeres de CFMEU sp 29 09 14

A LA CONFERENCIA DE MUJERES DEL SINDICATO CFMEU
AUSTRALIA

Compa√Īeras del CFMEU, reciban en primer lugar mi fraternal saludo a esta importante Conferencia de Mujeres. Es muy positivo ver c√≥mo en un espacio de trabajo caracterizado por una marcada presencia masculina, hoy se est√© realizando √©sta Conferencia. Es un muy buen mensaje para millones de mujeres en el mundo que hoy por hoy siguen siendo discriminadas, excluidas,¬† subordinadas y sobre-explotadas por su condici√≥n de mujeres.

Para ustedes como mujeres, pero para el CFMEU¬† debe ser un verdadero orgullo adem√°s, tener a la cabeza de la seccional de su sindicato, en Nueva Gales del Sur, en la posici√≥n de presidenta, a una valiosa mujer como la compa√Īera Rita Mallia, a quien en Colombia, apreciamos y respetamos por su tenacidad, sensibilidad, solidaridad y grandes capacidades. ¬†

Lamentablemente la discriminaci√≥n y el machismo, herencia de una cultura patriarcal, no son pr√°cticas exclusivas de las clases dominantes. En los espacios laborales, sindicales, democr√°ticos y de organizaciones progresistas y de izquierda tambi√©n est√°n presentes.¬† Es por eso tan importante que m√°s mujeres se empoderen, ocupen puestos de representaci√≥n y direcci√≥n dentro de esos espacios de trabajo y de los sindicatos a los que pertenecen y con una clara perspectiva de g√©nero impulsen a sus dem√°s compa√Īeras para que sean tratadas en condiciones de dignidad e igualdad laboral y pol√≠tica.¬†¬† ¬†

Para las mujeres, el mundo laboral, o el académico y profesional para aquellas que han podido cualificarse, conlleva otros espacios de opresión además de los que viven en su vida cotidiana dados con los roles impuestos por la cultura machista: el de ama de casa, la crianza de los hijos e hijas, muchas veces como madre cabeza de familia y el cuidado del esposo, si se tiene, por ejemplo, tareas que se suman a la carga en sus lugares de trabajo, si éstas deciden salir de la esfera de lo doméstico.   Por eso hablamos de la triple o mayor carga laboral que debe asumir una mujer trabajadora y que hace que sus condiciones frente a las de los hombres sean muy diferentes y  estén siempre en desbalance.

En Colombia, mi pa√≠s, desarrollamos nuestras actividades sindicales y de exigibilidad de derechos, en medio de un conflicto interno armado de m√°s de 50 a√Īos, es decir, en medio de la guerra.¬† Eso hace que nuestra labor se considere como de alto riesgo ya que la c√°rcel, la desaparici√≥n f√≠sica, la tortura, el desplazamiento forzado y la muerte son pr√°cticas usadas por fuerzas estatales y para estatales para acallarnos. ¬†

Colombia es por ejemplo, el pa√≠s m√°s peligroso del mundo para realizar la labor sindical o la defensa de los derechos humanos.¬† Seg√ļn Naciones Unidas es el segundo pa√≠s del mundo con mayor desplazamiento forzado.¬† Como resultado de esa violencia pol√≠tica que se vive en Colombia, nuestras mujeres han sido las m√°s afectadas,¬† el 70% de las¬† personas que han sido forzadas a dejar sus tierras, son mujeres, muchas de ellas ni√Īas.¬† La mayor√≠a de estas mujeres previo a su destierro fueron violadas y sus compa√Īeros asesinados, teniendo ahora ellas que asumir la jefatura de sus hogares destruidos.¬†¬†¬†¬† ¬†

Apoy√°ndome en un reciente art√≠culo de otra mujer y compa√Īera, Laura Ligarreto ,¬† debo decir con tristeza que en mi pa√≠s tampoco hemos superado estas situaciones discriminaci√≥n contra la mujer en el mundo laboral, hecho que vemos reflejado en la recurrencia de m√°s mujeres a laborar en trabajos informales. El 60% de la mujeres tienen trabajos de √©ste tipo, con lo cual sus ingresos se reducen, no tienen acceso a la seguridad social y el nivel de dependencia aumenta; eso cuando no est√°n desempleadas.¬† El desempleo¬† femenino supera en un 11.8% al de los hombres.¬† En los puestos de trabajo formal muchas empresas prefieren la contrataci√≥n de hombres que de mujeres, aunque ambos tengan la misma formaci√≥n y/o capacidades para desempe√Īar el trabajo. Y cuando la mujer es contratada muchas veces debe enfrentarse a condiciones desiguales en su salario frente a la de sus pares hombres.¬† Las mujeres perciben el 7% menos de remuneraci√≥n por realizar el mismo trabajo que los hombres. Por otra parte, muchas mujeres trabajadoras son acosadas no s√≥lo laboral sino sexualmente en sus lugares de trabajo.¬† Un 70% de nuestras mujeres han denunciado tal tipo de acoso y violencia contra ellas.

Y aunque poco a poco y como resultado de las luchas de muchas mujeres que nos antecedieron,¬† cada vez m√°s mujeres vienen accediendo a la educaci√≥n t√©cnica y profesional, este esfuerzo no se traduce en m√°s mujeres ocupando puestos de direcci√≥n. En cuanto a la incidencia pol√≠tica de las mujeres dentro de sus organizaciones, la situaci√≥n no es muy distinta y al contrario, su participaci√≥n tiende a ser minimizada, menospreciada o a√ļn peor invisibilizada.

Quiero ahora contarles, en esta misma idea que hoy nos convoca, algunos apartes de mi historia personal.  Mi nombre es Liliany Obando, soy socióloga y defensora de derechos humanos.  Pero también soy una madre cabeza de familia.  Actualmente soy además una de los 9.500 prisioneras y prisioneros políticos que hay en mi país.  Y soy una prisionera política porque un día decidí que no podía ser ajena al sufrimiento de mi pueblo sometido a una y otra guerras de parte de quienes detentan el poder y concentran la riqueza.  

Mi lucha ha sido por la construcción de un país más justo y en paz, pero de la mano también ha sido por superar la iniquidad y discriminación para las mujeres.  Por su debido reconocimiento en condiciones de igualdad.  No ha sido un compromiso fácil, pero con cada golpe sólo reafirmo la justeza de la decisión tomada.

Asum√≠ conscientemente una militancia pol√≠tica, de la cual soy sobreviviente, ya que el¬† movimiento pol√≠tico Uni√≥n Patri√≥tica, del que he hecho parte, vivi√≥ el peor genocidio en mi pa√≠s, con m√°s de 5000 de mis compa√Īeras y compa√Īeros asesinados. Y me decid√≠ yo misma a conocer y entender, primero, que todos los seres humanos tenemos unos derechos y a exigirlos y defenderlos, y tambi√©n asum√≠ que nunca m√°s permitir√≠a ser tratada como la sombra detr√°s de un ?gran? hombre porque como mujer debo ser igualmente reconocida y valorada como ellos. ¬†

Dicha toma de conciencia tambi√©n deviene de mi propia vivencia personal.¬† Aunque con much√≠simo esfuerzo logr√© tener una formaci√≥n universitaria, esto no ha evitado que haya sido discriminada, subordinada y violentada en mi vida social y de trabajo.¬† Siendo muy joven tuve un empleo temporal en el que mi jefe me acosaba sexualmente, pero nadie me cre√≠a; tambi√©n siendo joven tuve que asumir un embarazo sin el apoyo del padre de mi hijo; luego fui despedida de varios empleos tan pronto los empleadores se percataban¬† que estaba en estado de gravidez; viv√≠ muchas carencias y mi hijo tuvo que nacer en un hospital de caridad, s√≥lo est√°bamos √©l y yo, no hubo compa√Ī√≠a.¬† Cuando naci√≥ mi otra hija, aunque las condiciones mejoraron un poco, y ten√≠a un trabajo, √©ste no era un trabajo formal sino como contratista, y como sufr√≠ en mis dos embarazos de pre-eclampsia, tuve que ausentarme los √ļltimos d√≠as de mi trabajo, lo que fue usado como pretexto para no pagar por mi trabajo, quiz√°s en el momento en el que m√°s necesitaba.¬† As√≠ que nunca supe en mi vida¬† qu√© es disfrutar de la licencia de maternidad.¬† Muchas veces mi esfuerzo laboral e intelectual¬† fue utilizado por otras personas, pero sin darme el debido reconocimiento por el mismo, es lo que llamar√≠a el usufructo indebido y la invisibilizaci√≥n de nuestro trabajo.¬† Soy consciente de que situaciones como las que describo y a√ļn peores son diariamente vividas por miles de mujeres alrededor del mundo y por eso mi compromiso por ayudar a superarlas.

Y como ha ocurrido con muchos otros activistas y l√≠deres sindicales, defensoras y defensores de derechos humanos, activistas sociales en Colombia, fui encarcelada por mis ideas y exigencia de derechos para nuestro pueblo. Permanec√≠ en una prisi√≥n de mujeres sin haber sido condenada por casi cuatro a√Īos, separada as√≠ de mi hija e hijo, de mi vida acad√©mica y laboral.¬† La prisi√≥n te vuelve improductivo/a as√≠ no quieras, pues en la c√°rcel no hay trabajo para personas como nosotros.¬† Fui dejada provisionalmente en libertad al demostrarse la prolongada detenci√≥n arbitraria. Durante ese breve tiempo de libertad fui amenazada, hostigada, perseguida y tambi√©n mi familia. Poco despu√©s fui condenada por rebeli√≥n, as√≠ le llaman en mi pa√≠s al derecho a pensar distinto y exigir nuestros derechos, lo que es convertido en una trasgresi√≥n, y sentenciada a 70 meses de prisi√≥n y al pago de una multa cercana a los 400 mil d√≥lares, una exorbitante multa para una mujer, cabeza de familia que s√≥lo vive de su trabajo. Recientemente, fui¬† de nuevo encarcelada, sin justa causa, por 15 d√≠as en unos calabozos que albergan una historia de terror en mi patria, pues ah√≠ se han torturado a muchos prisioneros.¬† En ese lugar fui por varios d√≠as la √ļnica mujer, estuve encerrada d√≠a y noche en una celda de aislamiento y en condiciones bastante adversas.¬† Como una forma de protesta inici√© una huelga de hambre, producto de la cual sufr√≠ la p√©rdida moment√°nea del sentido y algunas contusiones, pero tambi√©n como resultado de la misma, junto a la solidaridad internacional y de algunas organizaciones defensoras de derechos humanos en mi pa√≠s, logramos que me trasladaran al lugar de mi domicilio en donde actualmente me encuentro en prisi√≥n domiciliaria, luego de que se me reconociera ese derecho por ser madre cabeza de familia.¬† ¬†

Han transcurrido ya 6 a√Īos en esta lucha jur√≠dica y pol√≠tica que me mantiene a√ļn privada de la libertad.¬† Y quiero que ustedes mujeres sepan que su sindicato, que entiende bien el valor del trabajo internacionalista, ha sido uno de los m√°s comprometidos en la solidaridad y visibilizaci√≥n de mi caso y a trav√©s del mismo de los m√°s de 9500 prisioneras y prisioneros pol√≠ticos colombianos, por lo cual nunca dejar√© de estar inmensamente agradecida y aunada en compromiso y solidaridad rec√≠proca con todos y todas ustedes y sus luchas por mejores condiciones laborales en CFMEU.¬† ¬†

Desde aqu√≠ y en mi condici√≥n de mujer prisionera contin√ļo haciendo mi trabajo en la defensa de los derechos humanos, laborales, de las mujeres y de las prisioneras y prisioneros, especialmente pol√≠ticos y quiero decirles que √©ste esfuerzo no es posible si no contamos con el decidido apoyo y acompa√Īamiento internacional, en la denuncia pol√≠tica, en la exigencia al gobierno colombiano del respeto a los derechos humanos, en el apoyo al actual proceso de paz que se lleva a cabo entre el gobierno colombiano y las insurgencias, y en la exigencia, en el marco de ese proceso de paz, de una amplia amnist√≠a e indulto para los m√°s de 9500 prisioneras y prisioneros pol√≠ticos colombianos.¬† En esas y otras demandas, compa√Īeras, es que esperamos seguir contando con la ya comprometida solidaridad del CFMEU, porque en mi pa√≠s seguimos so√Īando y luchando por superar la guerra y tener un pa√≠s incluyente, verdaderamente democr√°tico y donde haya paz con justicia social.¬†¬† ¬†

Y es desde ésta prisión desde la que con mucha emoción les envío mi saludo y mi llamado a empoderarse como mujeres, a defender los derechos de que hoy disfrutan como trabajadoras en ese país y a hacer conciencia de que esos derechos que disfrutan ustedes hoy, han sido del resultado de la lucha de muchas otras mujeres que en el pasado, en su país y en el mundo, hicieron muchos sacrificios y corrieron muchos riesgos por conquistarlos para sus congéneres.  

A ustedes les corresponde preservarlos y avanzar en la conquista de nuevos derechos para las mujeres hasta lograr una verdadera equidad y el cese de la discriminación para nuestro género.
 
A nuestros queridos compa√Īeros en nuestros diferentes espacios de lucha pol√≠tica y laboral les corresponde tambi√©n reconocerlos, internalizarlos y hacerlos parte de su pr√°ctica pol√≠tica y laboral si quieren obrar en consecuencia con sus discursos. ¬†

¬°Adelante compa√Īeras, por la defensa de nuestros derechos, lo que sea necesario!

Liliany Obando
Prisionera Política
Sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica
Socióloga y Defensora de Derechos Humanos

Colombia, Septiembre 29 de 2014.
 

 


Greeting from Liliany Obando to the women's conference of the Construction Mining and Energy Union in NSW, Australia

TO THE CFMEU WOMEN'S CONFERENCE-AUSTRALIA

Sisters of CFMEU,

Receive my fraternal greetings to this important Conference on Women. It is good to see that in a work space characterized by a strong male presence; this Conference is now taking place. It is a very good message for millions of women in the world today who are still discriminated against, excluded, subordinated and over-exploited by reason of their gender.  

For you as women, but also for the CFMEU should be an additional source of pride having as the head of the local branch of the union in NSW, in the position of president, a woman as a valuable as sister Rita Mallia, who is  appreciated and respected in Colombia for her tenacity, sensitivity, solidarity and leadership capacity.  

Unfortunately discrimination and sexism - as the legacy of a patriarchal culture - are not exclusive practices of the ruling classes. Sadly, in labor unions, democratic and in some of the progressive organizations on the Left are also present. That is why it is so important that more women are empowered in positions of representation and management within these workplaces and unions to which they belong and using a clear gender perspective encourage  their other sisters to be treated  with dignity and equality in union and in political activism.

For women in the workplace, in the academia or in the professional field, there are other areas of oppression. In addition of living in a daily work life, they are also raising the children, often as a female head of household or taking care of the husband, all of these add to the burden in their workplace. Consequently, we talk about triple or higher work load for working women who are facing very different conditions and are always in imbalance  in relation to men.  

In Colombia, my country, we have develop our union and demand our rights in the midst of an
armed conflict that has lasted  50  years, in other words, in the middle of a war. That makes our activisms be regarded as a high risk. Prison, physical disappearances, torture, forced displacement and death are practices used by state forces and para-militaries to silence us.

Colombia is, for example, the most dangerous country in the world for trade union work and human rights activities. According to the United Nations, Colombia is the second country with the largest forced displacement. As a result of the political violence that exists in Colombia, our women have been most affected, 70% of people who have been forced to leave their land, are women, many of them young girls. Most of these prior to their banishment  were raped  and their spouses  murdered, thus they had to take over the leadership of their destroyed homes.

According to a recent article written by another woman and sister, Laura Ligarreto , my country has not overcome the discrimination against women in the workplace. This is reflected in the fact that 60% of working women have informal jobs, with no benefits, low income, no access to social security and a high level of dependency, even though they are working. Female unemployment exceeds by 11.8% to men. In formal jobs many companies prefer hiring men than women, although both have the same training and/or skills to perform the job. And when women are often recruited must confront unequal conditions in salary compared to their male counterparts. Women are paid 7% less for doing the same work as men. Moreover, many working women are harassed not only as workers, but also sexually: 70% of our women have reported this type of harassment and violence against them.

And although slowly and as a result of the struggles of many women who came before us, more and more women are accessing technical and vocational education, this effort does not translate into more women in management positions. As for the political influence of women within their organizations, the situation is not very different, on the contrary, participation tends to be minimized, downplayed or even worse: it is made invisible.  

In this context, I wish to explain some aspects of my personal history. My name is Liliany Obando I am a sociologist and human rights activist. But I am also a single mother and head of my household.  Currently, I am also one of the 9,500 political prisoners in my country. I became a political prisoner because one day I decided I could not ignore the suffering of my people subjugated  by wars over and over by those who hold power and concentrate wealth.  

My struggle has been to build a more just and peaceful country, but also to overcome inequity
and discrimination against women and achieve equality.  It has not been an easy undertaking, but with each blow I only reaffirm the correctness of my decision.  

I consciously become a member of a political and social organization, of which I am a survivor. The Patriotic Union is a political movement, of which I have been part. The Patriotic Union suffered the worst genocide in my country, with over 5000 of its members killed. At some point in the struggle I arrived to the conclusion and understanding that all human beings have certain rights that must be demanded and defended. I also realized that I will never allow to be treated as a "shadow" behind a "great" man because, as a woman should be equally recognized and valued as them.  

Such awareness also comes from my own personal experience. Through much efforts, I managed to get a university education, which has not prevented been discriminated against, subordinated and harassed in my social life and work. Being very young I had a temporary job where my boss sexually harassed me, but nobody believed me when I reported. Also, at a very young age I become a single mother with no support from the father of my child. When employers realized I was pregnant I was dismissed  from several jobs. I lived through very tough  times and my son was born in a charity hospital, alone, just him and I, no company around. When I was pregnant with my daughter, although conditions had improved a bit, I had complications during my pregnancy and I had to take some time off work. Working in an informal job, as a contractor, the employer used my absences as a pretext to keep my wages, thus depriving me of my livelihood when I needed most. So I have known the meaning of enjoying maternity leave. Many times my work and intellectual effort was used by other people, but without giving due recognition for it, it is what I would call undue usufruct  and the invisibility of our work.

I am aware that situations like I have described and worse, are experienced daily by thousands of women around the world and so my commitment is to help overcome them.

And as has happened with many other activists and trade union leaders, human rights defenders and social activists in Colombia, I was imprisoned for my ideas and for demanding rights for our people. I was incarcerated in a women's prison without being convicted for nearly four years and separated from my academic, professional life and my daughter and son. Whether we like it or not, prison make you unproductive, because in prison there is no work for people like us. I was tentatively set free when it became obvious the nature of my prolonged and arbitrary detention. During that brief time of freedom I was threatened, harassed, persecuted and so was my family. Shortly after I was convicted of "rebellion", a term used and applied in my country to those who think differently and demand their rights. I was sentenced to 70 months in prison and ordered to pay a fine of nearly  US $ 400,000, an exorbitant  fine for a woman, single mother and sole supporter of the household.  Recently, I was again briefly imprisoned -without just cause for 15 days - in a dungeon  that house a horror  story in my country, because it is a place where prisoners are tortured. In that place I was the only woman for several days. I was locked up day and night in solitary confinement and in fairly adverse conditions. As a form of protest I started a hunger strike, due to which I suffered a momentary loss of consciousness and a few bruises, but also as a result of it, together with international solidarity and some organizations defending human rights in my country, I was released and placed instead under house arrest given my condition of single mother and head of a household. I have already spent six years in the legal and political struggle that keeps me still deprived of my freedom.  

I want you comrades to know, that your union, has been one of the most active and committed to international solidarity and that by bringing my case to the public arena they have also brought  the cases of over 9500  political prisoners in Colombia. I am immensely grateful and committed to our solidarity with each and every one of you and your struggles for better working conditions in CFMEU.  

From here and in my condition of a woman prisoner, I am undeterred in doing my solidarity work in defense of human rights, labor rights of women, prisoners and especially political prisoners. I want to add that this effort would not be possible if we would not have the strong support and international involvement in political denunciation, in demanding the Colombian government respect for human rights and support for the ongoing peace process between the Colombian government and insurgencies. We require that under this ongoing peace process, a broad amnesty and pardon be instituted for more than 9,500 Colombian political prisoners.

Brothers and sisters: in these and other demands I hope we will continue having the solidarity support from CFMEU, so you can help us to keep dreaming and struggling to overcome war and have a truly democratic and inclusive country where there is peace with social justice.  
 
It is from my current prison that I send you my greetings and my encouragement  to empower yourselves as women, to defend the rights you enjoy today as workers in your country and to raise awareness  of these rights. To bring to the consciousness of your affiliates that these rights are the outcome of the struggles and sacrifices made by many other women in the past, in your country and in the world to get these rights for their peers.

It is up to you to protect, advance and obtain new rights for women to achieve true equality and an end to discrimination for our gender.  

Our male colleagues  in our various areas of political and trade union activism have also an important role to play in recognizing, internalizing and making those rights part of their policy and work practice, going beyond the token word and putting into practice what they tell us in their speeches.

Together we shall defeat the ABCC!
Forward sisters to defend our rights, whatever it takes!  

Liliany  Obando
Political Prisoner
Survivor of genocide against the Patriotic Union  
Sociologist and Human Rights Advocate  

Colombia, September 29, 2014.


SOMOS MEMORIA 1

Miguel eres t√ļ. Miguel √Āngel soy. Todos somos Miguel √Āngel Beltr√°n Libertad de C√°tedra y Autonom√≠a Universitaria en las universidades p√ļblicas

¬ŅQu√© tiene por decir nuestras Universidades P√ļblicas con respecto a la Libertad de C√°tedra y a la Autonom√≠a Universitaria en el Contexto de los Procesos de Paz?

Sara Yaneth Fern√°ndez Moreno
Lunes 25 de agosto de 2014, UPN Bogot√°

In Memorian

Hoy conmemoramos los 27 a√Īos del asesinato de H√©ctor Abad G√≥mez y Leonardo Betancur y con ellos y por su memoria conmemoramos los m√°s de cincuenta profesores universitarios asesinados en los √ļltimos veinticinco a√Īos, 24 de ellos de la U de A, por sus ideas, su ejemplo y su liderazgo en su campo de saber. L√≠neas de pensamiento que dejaron de existir, de ense√Īar y de iluminar la vida de miles de personas, al ser exterminados por lo que pensaban y representaban, probablemente de estar todav√≠a vivos no habr√≠a el genocidio de la Ley 100 ni la inseguridad antidemocr√°tica, ni TLC, entre otros. Un minuto de silencio en homenaje a esas vidas, a su memoria y a su ejemplo. LEER MAS:

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