ROMPIENDO CADENAS

Wldarico Fl√≥rez –Pe√Īa
Abogado defensor de DDHH

He le√≠do atentamente el Bolet√≠n Numero 4 – EL SILENCIO NO ES UNA ALTERNATIVA- LIBERTAD A LA LIBERTAD-, y de verdad es una profunda cr√≠tica y llamado a la solidaridad militante, combativa y audaz con nuestra compa√Īera, amiga, madre y revolucionaria LILIANY PATRICIA OBANDO VILLOTA.


En este Bolet√≠n se rese√Īa la vida y obra de esta valiente mujer, el abandono¬† de las directivas universitarias tecn√≥cratas y como bien lo rese√Īa el profe MIGUEL ANGEL BELTRAN VILLEGAS,” abandonan a sus profesores y estudiantes cr√≠ticos¬† a su propia suerte”.


Se hace una cr√≠tica radical al sistema de justicia colombiano en el proceso probatorio cuando declara “nulas de pleno derecho” unas pruebas halladas en el computador de Ra√ļl Reyes, Jefe Guerrillero de las FAR-EP, asesinado en un operativo ilegal en la vecina Rep√ļblica del Ecuador, pero que dichas pruebas son trianguladas a otros computadores de l√≠deres guerrilleros capturados o masacrados en operaciones conjuntas con la CIA, para judicializar¬† a trav√©s de “Falsos Positivos Judiciales” a defensores de DDHH. Intelectuales, acad√©micos y pensadores cr√≠ticos.


Su hijo narra de una manera macondiana la grave situaci√≥n carcelaria que padecen los prisioneros pol√≠ticos y el drama humano que sufren sus familias ante este “estado de cosas inconstitucional” que cada vez toca fondo ante las sistem√°ticas y continuas violaciones a los DDHH de las personas privadas dela libertad.


Pero si algo se destaca en el Bolet√≠n No. 4 es la cruda realidad que narra LILIANY en su nota sobre EL¬† COLETAZO DELA OPERACI√ďN FENIX, articulo de una breve investigaci√≥n hist√≥rica sobre estos hechos y acerca de su labor revolucionaria como defensora de derechos humanos, de sus compa√Īeras de presidio, de su proceso jur√≠dico, poco conocido en l√≠neas generales por sus detractores, en el cual narra de una manera amplia e integral esa etapa, de sus pormenores y su trascendencia en estos momentos. No se agota all√≠ el an√°lisis de ese ataque conocido como la OPERACI√ďN FENIX, lo cual requiere de un an√°lisis m√°s sistem√°tico mucho mayor que tenga rigor hist√≥rico de c√≥mo act√ļan las FFMM, bajo las orientaciones del Pent√°gono Norteamericano.

Liliany hace un fuerte llamado a la solidaridad dentro y fuera delos muros con los prisioneros pol√≠ticos, a desarrollar con audacia y tenacidad las tareas por la libertad de los mismos, a desarrollar una t√°ctica desde la prisi√≥n para denunciar las violaciones de los DDHH, por parte de la guardia penitenciaria, a fortalecer nuestra ideolog√≠a, disciplina, a la dignidad de los prisioneros y al compromiso revolucionario en fin como se dice popularmente “no deja t√≠tere con cabeza” y de verdad recomiendo leer y difundir el Bolet√≠n No. 4 EL SILENCIO NO ES UNA ALTERNATIVA- LIBERTAD A LA LIBERTAD- y a trabajar por fortalecer el Movimiento Nacional Carcelario, presentando iniciativas legislativas por una amplia y generosa amnist√≠a para los prisioneros pol√≠ticos, levantando la solidaridad internacionalista y el compromiso militante y revolucionario por la causa¬† de la soluci√≥n pol√≠tica al conflicto armado Colombiano.

Abril 22 de 2014.


LOS SILENCIOS DE LA UNIVERSIDAD

EL CASO DE LA SOCI√ďLOGA LILIANY OBANDO

Por Miguel √Āngel Beltr√°n Villegas

El 8 de agosto de 2008, fue privada de la libertad la defensora de Derechos Humanos Liliany Patricia Obando Villota; su detenci√≥n¬† realizada en el marco de la llamada ‚ÄúFarc-pol√≠tica‚ÄĚ, constituir√≠a el principio de una larga cadena de persecuciones contra opositores y dirigentes pol√≠ticos y sociales que bajo la mal llamada ‚Äúpol√≠tica de Seguridad Democr√°tica‚ÄĚ ser√≠an judicializados con pruebas il√≠citas e ilegales como los¬† computadores del jefe guerrillero ‚ÄúRa√ļl Reyes‚ÄĚ supuestamente obtenidos en un operativo militar conocido como ‚ÄúOperaci√≥n F√©nix‚ÄĚ, violando derechos fundamentales y tratados internacionales.


Liliany fue procesada por los delitos de rebeli√≥n y administraci√≥n de recursos relacionados con actividades terroristas y tras un largo proceso plagado de irregularidades, condenada por rebeli√≥n a 70 meses de prisi√≥n domiciliaria y al pago de una multa de $707.000.000 millones de pesos (cerca de 400 mil d√≥lares). Durante el juicio que se prolong√≥ por cerca de cuatro a√Īos, esta defensora de Derechos Humanos fue recluida, en condiciones inhumanas e indignantes en la c√°rcel de mujeres del ‚ÄúBuen Pastor‚ÄĚ, neg√°ndosele en nueve ocasiones su solicitud de prisi√≥n domiciliaria.


Ante esta arbitraria condena la defensa interpuso un recurso de apelaci√≥n ante la Corte Suprema de Justicia, pero √©sta se abstuvo de estudiar el caso, por lo que actualmente el juez de conocimiento tendr√° que determinar el tiempo que le queda de condena, el cual deber√° cumplir bajo arresto domiciliario, pues gracias a la presi√≥n de organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos que han denunciado este aberrante hecho de persecuci√≥n pol√≠tica, la justicia colombiana tuvo que reconocer lo que se sab√≠a desde un principio: que Liliany no representa ning√ļn ‚Äúpeligro para la sociedad‚ÄĚ y que al ser madre cabeza de familita le confer√≠a el pleno derecho a tener la casa por c√°rcel.


Al momento de su detenci√≥n los medios oficiales de comunicaci√≥n anunciaron con sus acostumbrados titulares amarillistas que hab√≠a sido detenida ‚Äúuna de las novias de Ra√ļl Reyes‚ÄĚ (El espectador, agosto 8 de 2008), y desconociendo el derecho constitucional que tiene todo(a) ciudadano(a) a la ‚Äúpresunci√≥n de inocencia‚ÄĚ, fue presentada como integrante de la Comisi√≥n Internacional de las FARC, poniendo en riesgo su integridad personal y la de su n√ļcleo familiar, en particular de sus dos hijos menores de edad quienes en el momento de la detenci√≥n fueron objeto de agresiones simb√≥licas y amenazas por parte de los organismos de seguridad que allanaron su residencia.


Liliany es egresada de la carrera de sociología de la Universidad Nacional y en el momento de su detención se hallaba cursando la maestría en estudios políticos que imparte el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones internacionales (IEPRI) en esta misma universidad. Sus temas de investigación han girado en torno al conflicto armado y social colombiano y concretamente  se han concentrado en el campo de la sociología rural;  como tesis de maestría adelantaba un trabajo investigativo sobre la historia oral de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO).


Con Liliany, ya son varios los miembros de la comunidad universitaria que han tenido que enfrentar procesos judiciales como consecuencia de sus liderazgos sociales y su perspectiva cr√≠tica; no obstante, las universidades p√ļblicas controladas por sectores tecnoburocr√°ticos -cuyo horizonte se desenvuelve dentro de las estrechas l√≥gicas del mercado- nada han hecho por defender los intereses de una academia inmersa, cada vez m√°s, en las din√°micas del conflicto armado y social que estremece al pa√≠s. Bajo el discurso de una supuesta ‚Äúneutralidad‚ÄĚ y el argumento de que ‚Äúcada quien es responsable ante la justicia de sus actos‚ÄĚ, abandonan a sus profesores y estudiantes cr√≠ticos a su propia suerte.


Contrasta esta actitud con el liderazgo que han asumido universidades latinoamericanas como la Unam en M√©xico que en situaciones cr√≠ticas han reivindicado su car√°cter plural y su hondo compromiso con los procesos de transformaci√≥n social. As√≠, ante al asesinato de cuatro estudiantes mexicanos (tres de ellos pertenecientes a este centro universitario) en una acci√≥n militar¬† contra la guerrilla emprendida por las fuerzas militares colombianas en el vecino pa√≠s del Ecuador, y la campa√Īa medi√°tica desatada por algunos sectores conservadores que pretend√≠an estigmatizar la universidad afirmando que ella cobijaba en su interior grupos guerrilleros, el rector de la Unam Jos√© Narro fue enf√°tico en afirmar que


¬†‚ÄúLo que hay [en la UNAM] es una pluralidad de pensamiento, una manera completa y muy diversa de ver y discutir las diferentes posiciones y situaciones. Eso es lo que existe en la universidad, eso es lo que hay todos los d√≠as y lo dem√°s son simplemente se√Īalamientos fuera de lugar, que lastiman a nuestra casa de estudios y que no estamos dispuestos, de ninguna manera, a aceptar. Los universitarios estamos acostumbrados y estamos muy orgullosos de nuestra pluralidad, somos muy orgullosos de la diversidad de formas de ver las cosas‚ÄĚ


En ese mismo episodio y frente a la persecuci√≥n contra la estudiante de filosof√≠a y letras, Lucia Morett, √ļnica sobreviviente a este ataque, el rector Jos√© Narro reiter√≥ que:
‚ÄúEn la Universidad Nacional Aut√≥noma de M√©xico nos regimos por principios como la autonom√≠a, que nos ha facilitado actuar con libertad frente a los poderes p√ļblicos y a organizaciones de distinta naturaleza. La autonom√≠a nos permite constituirnos en un espacio de libertad intelectual, en el que se estimula el libre examen y discusi√≥n de las ideas. Para nosotros, el debate inteligente e informado es una de las v√≠as para conseguir el aprendizaje y la mejor manera de solucionar las diferencias. Somos y seguiremos siendo parte fundamental de la conciencia cr√≠tica de la sociedad‚ÄĚ.


No cabe duda que la autonom√≠a universitaria y la libertad de c√°tedra¬† han sido dos pilares fundamentales de la universidad p√ļblica latinoamericana -al menos as√≠ ha sido desde el Movimiento Estudiantil de C√≥rdoba- sin embargo en Colombia dichos principios no s√≥lo no se han desplegado plenamente por la acci√≥n de un Estado que por las v√≠as represiva y financiera ha limitado los espacios de autonom√≠a universitaria; sino tambi√©n por la actuaci√≥n de sus administraciones que en no pocos casos han agenciado la persecuci√≥n a profesores y estudiantes cr√≠ticos.

Lo anterior para no hablar de las estigmatizaciones, se√Īalamientos y descalificaciones provenientes de algunos miembros de la misma comunidad universitaria que creen que con el silencio y la consagraci√≥n del pensamiento √ļnico la universidad garantiza el cumplimiento de su funci√≥n social.

El caso de la soci√≥loga Liliany Patricia v√≠ctima no s√≥lo de la persecuci√≥n de un estado que criminaliza el pensamiento cr√≠tico, sino de la indiferencia de las directivas universitarias que hoy la mantienen desvinculada de la misma sin atender las circunstancias¬† espec√≠ficas que han afectado su desempe√Īo acad√©mico, invita a una profunda reflexi√≥n en el contexto de una coyuntura donde se han abierto las posibilidades de una soluci√≥n pol√≠tica al conflicto armado y social, donde el tema de las V√≠ctimas est√° en el centro del Acuerdo del Gobierno Nacional con la Insurgencia Armada de las FARC.


UNO DE LOS MUCHOS SABADOS EN PRISION

Por: Camilo Insuasty Obando



No recuerdo el día exacto en que entré a una cárcel, pero si recuerdo con precisión cómo transcurrió ese día, que sería el punto de partida que emprenderíamos junto a mi familia para alcanzar nuestra libertad, nuestra libertad, ya que solo uno de nosotros estaba tras las rejas pero todos sufriríamos las dos caras de la cárcel, el afuera y el adentro.


Ese sería el primero de muchos sábados en los que entrar a la cárcel para visitar un familiar sería más que un derecho, un verdadero logro. Y es que el ser familiar de un recluso ya te mete directamente al juego que quiere el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), escuadrones con  uniforme azul, que solo los había visto en televisión. Desde ese día en adelante tendríamos que aprender a sortear cada condición, cada arremetida y cada humillación por parte de la guardia de la cárcel, que era mucho más que la guardia y la cárcel.  En realidad la prisión era su imperio, ellos los emperadores y nosotros el enemigo.


En las interminables filas que se extend√≠an decenas de metros desde la puerta principal de la c√°rcel, se encontraban personas (sin importar el inclemente sol o la lluvia) venidas de todas partes de la ciudad y algunas de otras regiones, personas de diferentes clases sociales, con diferentes formas de ver el mundo, en algunas se notaba que llevaban vidas c√≥modas, otros llevaban marcas y cicatrices que delataban su lucha diaria por la supervivencia, en todo caso, un ambiente de camarader√≠a y solidaridad se percib√≠a en la fila de ingreso, ya que las diferencias no importaban. El √ļnico objetivo tanto del rico como del pobre era poder entrar.

Pero como la corrupción en esté país esta inmersa en todas las esferas y espacios sociales, la cárcel no es ajena a ello y las personas con mayor estatus social y recursos económicos claramente tenían privilegios como: ingresar gran cantidad de alimentos y utensilios (los cuales sobrepasaban el limite de lo permitido a los demás), entrar más rápido, entrar sin hacer fila y demás. Eran las desigualdades entre unos y otros y eso que era solo para entrar.  


Ese día sería el primero de muchos en los que vería cómo las personas debían botar la comida que llevaban a sus familiares, cómo la guardia les impedía el ingreso a personas provenientes de Antioquia, Valle, Tolima, Huila y muchas más regiones alejadas, a quienes después de un largo viaje en carretera les decían entre otras cosas que no estaban registrados, que faltaba un sello, que no estaban en el visitor (lista en que los internos inscriben a las personas que pueden visitarlos), era un sinfín de excusas que literalmente dejaba a las personas perplejas de la tristeza y sin poder ver a sus familiares.


Para visitar a un pariente o amigo en la c√°rcel primero debes registrarte en el sistema del INPEC para que te den tu n√ļmero de entrada que se asigna por orden de llegada 500, 600, 650 era el n√ļmero para alguien que como yo llegaba a las afueras de la c√°rcel a las 9:00 o 9:30 am, ah√≠ era cuando uno se enteraba que muchos de los que estaban adelante hab√≠an llegado desde las 4:00 a.m., por ejemplo. Las filas se mueven con lentitud y despu√©s de las 11 de la ma√Īana si no alcanzabas a entrar, entonces tendr√≠as que intentarlo hasta el pr√≥ximo s√°bado.


Es interesante ver c√≥mo en Colombia, a pesar de las grandes dificultades y la dr√°stica represi√≥n, sus habitantes est√°n a√ļn con la firme convicci√≥n de salir adelante, por ello la c√°rcel representaba tambi√©n una oportunidad de rebuscarse algo de dinero y √©ramos testigos de la cantidad de personas trabajando a las afueras de la c√°rcel, vendiendo alimentos, tomando fotograf√≠as para las rese√Īas del INPEC, guardando correas, chaquetas y dem√°s art√≠culos que no estuvieran permitidos, por supuesto que con el tiempo, el INPEC desaloj√≥ a estas personas de las inmediaciones de la c√°rcel.


Ya adentro el drama se intensificaba, el tratamiento era cada vez m√°s hostil por parte de la guardia, el lema que estaba en la entrada “tu dignidad humana y la m√≠a son inviolables” quedaba solo escrito en la pared, para el (INPEC) eras un intruso y buscar√≠an cualquier excusa para desestabilizarte, es una clara tendencia a la guerra psicol√≥gica. En dos oportunidades quisieron obligarme a desnudarme sin ninguna justificaci√≥n y s√© de casos de mujeres quienes tuvieron que desvestirse arbitrariamente. Muchas veces nos obligaban a sacar y botar la comida o a comernos lo que estaba “prohibido”. Il√≥gicamente, para el INPEC los art√≠culos no permitidos cambiaban cada semana. En otra ocasi√≥n, me acusaron falsamente de saltarme uno de los filtros caninos, recibiendo gritos e intimidaciones. Las requisas eran intensas y quienes las realizaban al tiempo hostigaban a las personas con preguntas y maltratos. La espera era eterna y finalmente luego de unas 3 o 4 horas estabas ante la √ļltima puerta que separa la c√°rcel dentro de la misma c√°rcel. Detr√°s de aquella puerta est√°n madres, hermanas, esposas, hijas, amigas y ese es un hecho invisible para la sociedad, puesto que para la gran mayor√≠a son solo “delincuentes”.


El ambiente siempre es muy agotador al interior de un patio carcelario, sin necesidad de ser claustrofóbico te sientes asfixiado y muy pocas veces tienes motivos para sonreír en un lugar donde el tiempo pasa exageradamente lento.


Quieres salir de ah√≠, la felicidad de ver a tu ser querido es contrarrestado por el estr√©s vivido durante el d√≠a.¬† Si unas pocas horas parecen interminables dentro de la c√°rcel, imaginarse 4, 5 a√Īos o incluso 30 o 40 realmente es muy dif√≠cil. Es duro ponerse en esos zapatos y aceptar esa cruda realidad. El tiempo de visita era corto y estremecedor, intentabas pensar en las cosas positivas y te interesabas por conocer aquello que nunca hab√≠as conocido, y era el mundo carcelario. Las condiciones en las que las prisioneras viv√≠an y viven dejan mucho que desear. Si bien la c√°rcel de mujeres el Buen Pastor no presenta las condiciones extremas de las c√°rceles para hombres y/o otras c√°rceles, √©sta tambi√©n presenta hacinamiento. Las celdas en que dos o m√°s prisioneras deben dormir y vivir son de un espacio exageradamente reducido. El servicio de salud es p√©simo, por no decir que nulo.¬† As√≠ mismo como los espacios de bibliotecas, recreaci√≥n, aseo y dem√°s son bastante precarios. Pero ah√≠ est√°bamos compartiendo el drama, tanto de quienes est√°bamos afuera como los que estuvieron, est√°n y estar√°n adentro.


Las visitas terminaban demasiado pronto, quer√≠as estar un poco m√°s, una hora o dos pero el INPEC con bastante rapidez desocupaba el patio y eran esos, los √ļltimos instantes, con m√°s¬† af√°n que emotividad, los que marcaban el cierre de la jornada. Al cerrarse la puerta estabas listo para salir. Hab√≠a filas al igual que cuando entrabas pero ya la guardia no era tan r√≠gida a esa hora del d√≠a, aunque s√≠ demorada. Ya no hay registro de lo que queda atr√°s, solo hay una puerta y tras ella hay muchas vidas truncadas, luchando, tratando de sobrellevar el olvido y el encierro, tratando s√≥lo tratando, de llevar una “vida normal”.


Estabas de nuevo afuera de la cárcel, respiras entonces un momento antes de emprender  el camino. El mundo sigue igual, los carros circulan, las familias pasean, nada se detiene. Todo parece estar en la relativa normalidad de siempre. Para el afuera no existe la cárcel, pasas y la miras desde lejos, es como si se dejara morir a su suerte a cientos de personas, ciertamente lo es.


Pero desde ese d√≠a yo ver√≠a con otros ojos la c√°rcel, ese ser√≠a el primero de muchos s√°bados en los que estar√≠a all√≠, ya que las crueldades, la injusticia y la persecuci√≥n que tan frecuentes son en Colombia hab√≠a tocado nuestra puerta arrebat√°ndonos a nuestra madre Liliany Obando, en una tarde de agosto del 2008.¬† Su compromiso por alcanzar mejores y m√°s equitativas condiciones de vida para muchos colombianos le hab√≠a costado el se√Īalamiento del Estado, la indiferencia de muchos a quienes consideraba “cercanos” o “amigos” y posteriormente el encierro. ¬†


Como familia y como muchas familias m√°s, vivimos a la par el encarcelamiento de nuestros familiares. El drama se vive con igual intensidad tanto por los que estamos afuera como los que est√°n adentro. Cuando uno de los tuyos es privado de la libertad, el nucle√≥ familiar cambia dr√°sticamente y en un pa√≠s donde el gran n√ļmero de hogares est√° compuesto por madres cabeza de hogar, se vuelve realmente dif√≠cil sobrellevar la cotidianidad y pr√°cticamente sobrevivir cuando es la madre quien est√° tras las rejas.


¬†Fue as√≠ como pasaron los a√Īos empap√°ndonos cada vez m√°s de las dif√≠ciles realidades que crea un Estado leviat√°n, indolente y represivo.
 Pero las condiciones adversas también trajeron consigo aspectos positivos como la solidaridad dentro de la misma familia, la toma de conciencia, la lucha por los derechos, el ser reflexivos ante las dificultades de miles de colombianos quienes están privados de la libertad y sus familias.


Si lo que se buscaba con el encarcelamiento era generar miedo, en las familias colombianas, esto ha tenido un efecto contrario, las ha armado de valor y firmeza y cada fin de semana, a las afueras de todas las cárceles del país estarán ahí con dignidad y templanza envidiables.


EL COLETAZO DE LA DE LA OPERACION FENIX

EL COLETAZO DE LA DE LA OPERACI√ďN FENIX
LAS PERVERSIONES DE UN MONTAJE JUDICIAL CONTRA LA OPOSICI√ďN POL√ćTICA

“No me juzgues por mis éxitos,
j√ļzgame por las veces que me ca√≠
y volv√≠ a levantarme‚ÄĚ
Nelson Mandela

Por: Liliany Obando
         
UN PROCESO SIN GARANT√ćAS

El 1 de marzo de 2012, me fue finalmente concedida la libertad provisional, coincidencialmente¬† a cuatro a√Īos de haberse llevado a cabo la Operaci√≥n F√©nix en Sucumb√≠os, Ecuador, en la que fuera abatido el l√≠der de las FARC-EP, Ra√ļl Reyes junto a otras 26 personas entre guerrilleros/as y civiles, y de cuyo campamento se sustrajeran ilegalmente supuestas evidencias sobre las que meses despu√©s se edificar√≠a el esperpento de la FARC-POL√ćTICA , proceso pol√≠tico-jur√≠dico en el que fui una de las vinculadas.¬† Hab√≠an pasado entonces 43 meses f√≠sicos de detenci√≥n preventiva, es decir, como sindicada, sin haber sido condenada por los delitos que se me imputaban: rebeli√≥n¬† y administraci√≥n de recursos con fines terroristas .


La libertad provisional me fue concedida, despu√©s de varios intentos fallidos ante los tribunales. Fue decisiva la presi√≥n internacional que se√Īalaba la evidente prolongaci√≥n ilegal de la privaci√≥n de mi libertad sin que hasta esa fecha se hubiese proferido un fallo. Entre tanto, el proceso judicial seguir√≠a su curso.


 
Durante √©stos dos a√Īos de libertad provisional, un ‚Äúbatir de alas‚ÄĚ prestado, he tratado, no sin dificultad, de continuar con mi vida en todos sus campos: el pol√≠tico, el de activista por los derechos humanos, el de madre, el de hija, el de estudiante, el de profesional, etc.¬†

Pretendiendo hacer una vida ‚Äúnormal‚ÄĚ bajo la presi√≥n permanente y la incertidumbre ante el proceso penal irresuelto. ¬†


Con el concurso de mi defensor¬† y conocedores de memoria de un proceso, atravesado de principio a fin de ilegalidades, agotamos uno a uno los recursos jur√≠dicos ante la legislaci√≥n colombiana durante √©stos casi seis a√Īos desde que fui detenida el 8 de agosto de 2008. Uno y otros jueces de conocimiento asumieron mi proceso durante el tiempo del juicio. Tambi√©n cambiaron varias veces los delegados del ministerio p√ļblico, el que debe garantizar la ‚Äúlegalidad‚ÄĚ del proceso. La fiscal de hierro, Nancy Esperanza Pardo Bonilla, Fiscal 19 de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, en cambio, permaneci√≥ inamovible todo el tiempo. ¬†
La √ļltima jueza de conocimiento de mi proceso, Ximena Vidal Perdomo, del Juzgado Noveno Penal del Circuito Especializado de Bogot√°, como una maga, sac√≥ un as bajo la manga y decidi√≥ retirar del proceso la pr√°ctica de pruebas en el exterior, a favor de la defensa, que hab√≠an sido aprobadas desde el principio del mismo.¬† Dejando a la defensa sin una prueba importante y vulnerando as√≠ el debido proceso.

 
El af√°n que ver√≠amos hasta el final en jueces y fiscales, que actuaban bien orquestados, obedec√≠a claramente a la decisi√≥n de no permitir que el proceso prescribiera .¬† La fecha de prescripci√≥n del proceso tendr√≠a lugar el 8 de abril del presente.¬† La jueza entonces procedi√≥¬† prontamente a proferir sentencia el 28 de junio de 2013: se me conden√≥ entonces por el delito de ‚Äúrebeli√≥n‚ÄĚ a una sentencia de 70 meses de prisi√≥n, una multa de 121 salarios m√≠nimos mensuales legales vigentes ($707 millones de pesos, unos $368.347 d√≥lares) y una pena accesoria de inhabilitaci√≥n para el ejercicio de derechos y cargos p√ļblicos por el mismo lapso de la pena principal. Al tiempo se me absolvi√≥ del delito de ‚Äúadministraci√≥n de recursos con fines terroristas‚ÄĚ, delito √©ste √ļltimo que me mantuvo en la √≥rbita de la justicia especializada anti terrorista¬† y por cuenta de la cual tuve que pasar¬† largos a√Īos en detenci√≥n preventiva en establecimiento carcelario, pues era entonces considerada un ‚Äúpeligro para la sociedad‚ÄĚ. Otra de las injusticias de √©ste proceso.


Y para nuestra sorpresa el fallo estaba basado ya no en los correos del computador de Ra√ļl Reyes, declarados ilegales como prueba en cualquier proceso penal por la Corte Suprema de Justicia , sino en un informe de polic√≠a judicial producido por el investigador de campo del CTI , N√©stor Alfonso Torres Ospina, sobre los correos del computador de otro miembro del Secretariado de las FARC, Iv√°n R√≠os, quien fuera asesinado por un miembro de su guardia personal, el carnicero conocido como ‚ÄúRojas‚ÄĚ, cuyo nombre es Pedro Pablo Montoya, quien adem√°s cercen√≥ la mano derecha de R√≠os y sustrajo su computador personal para entregarse al ej√©rcito nacional junto con tan macabras ‚Äúevidencias‚ÄĚ. ¬†


Las otras perversiones fueron entonces que ni los informes de polic√≠a judicial tienen valor probatorio en un proceso penal, c√≥mo el que se hizo valer en mi caso, y que ni siquiera la prueba reina, es decir, la copia espejo del computador de¬† Iv√°n R√≠os, estuvo nunca en el expediente.¬† ¬ŅC√≥mo controvertir√≠a la defensa una prueba que nunca conoci√≥? Y lo peor, ¬Ņc√≥mo es que ahora van a validar como prueba un computador, el de Iv√°n R√≠os, que fue obtenido tras su asesinato por un ex guerrillero y sin las conservar las normas de manejo del levantamiento de pruebas t√©cnicas? Hasta donde sabemos ‚ÄúRojas‚ÄĚ, el asesino de R√≠os, no era ning√ļn perito de inform√°tica forense de la Polic√≠a Nacional.¬† ¬†


Ante tal decisión procedió la defensa a interponer el recurso de apelación de la sentencia ante la siguiente instancia, de acuerdo a la legislación colombiana, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.  En esta oportunidad, conociendo la dinámica de éste proceso, más político que jurídico, ya no nos sorprendió ni la prontitud ni la decisión de esta instancia emitida el 11 de octubre de 2013, en el sentido de confirmar íntegramente la sentencia emitida por la jueza de primera instancia.


Nos quedaba entonces recurrir a la √ļltima instancia legal, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. ¬ŅC√≥mo podr√≠a ser posible que siendo la misma Corte la que declarara la ilegalidad de las pruebas en el caso de los computadores de Ra√ļl Reyes, emitiera sentencia en contra de su propia jurisprudencia?, -pens√©.¬† Si estudiaba de fondo la apelaci√≥n de la defensa se dar√≠a cuenta de que el proceso est√° lleno de ilegalidades.¬† Pero la Corte tambi√©n tiene la potestad de inadmitir, es decir, no estudiar de fondo una petici√≥n de casaci√≥n.¬† Y justo eso fue lo que hizo en mi caso.¬† Tambi√©n obrando con una celeridad no vista en otros procesos, resolvi√≥ como inadmisible la demanda el 3 de abril de 2014, es decir, faltando 5 d√≠as para que el proceso prescribiera.¬† La sentencia as√≠ qued√≥ en firme en √ļltima instancia.


Finalmente en la sentencia y despu√©s de 43 meses de prisi√≥n f√≠sica y casi 6 a√Īos de un proceso judicial tortuoso, ahora s√≠ se me reconoce mi condici√≥n de madre cabeza de familia con menores de edad a cargo, nueve veces negada en el pasado, y adem√°s mi otra condici√≥n, el de una profesional, una soci√≥loga, y as√≠ de repente dej√© de ser ‚Äúun peligro para la sociedad‚ÄĚ, por lo tanto se me concedi√≥ la detenci√≥n domiciliaria. Yo no soy abogada, pero lo vivido s√≠ me permite hilar fino‚Ķ ¬†


Ahora nos queda buscar justicia en las instancias internacionales y por eso presentaremos el caso ante la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos y hemos emprendido desde ya una amplia campa√Īa de denuncia y b√ļsqueda de solidaridad y acompa√Īamiento nacional e internacional, entre otras cosas, porque mi caso es s√≥lo la punta del ‚Äúiceberg‚ÄĚ de lo que puede venir despu√©s en contra de otros/as miembros de la oposici√≥n pol√≠tica en Colombia.

EL PROCESO DE LAS FARC-POL√ćTICA, SEGUNDA PARTE:¬†¬† ¬†
Muchas personas que me conocían creyeron que ese primero de marzo de 2012 había recuperado mi libertad definitiva y pronto se olvidaron del caso. Y es que en nuestra patria cada día trae su afán, con tantos y tantos casos de violación y muerte.


Pero √©ste, el caso al que sus oscuros arquitectos denominaron ‚ÄúFARC-pol√≠tica‚ÄĚ, no ha muerto como pensamos tiempo atr√°s, cuando la Corte Suprema de Justicia declar√≥ la ilegalidad e ilegitimidad de los computadores del abatido jefe insurgente Ra√ļl Reyes. Lo han venido resucitando y perfeccionando con fina filigrana, conect√°ndolo maquiav√©licamente con otros supuestos correos extra√≠dos, qui√©n sabe con qu√© ilegalidades, de otros computadores de afamados jefes insurgentes abatidos en operaciones militares, no siempre respetando el marco de la legalidad y de una guerra ‚Äúlimpia‚ÄĚ.


Los ide√≥logos de la FARC-Pol√≠tica, tambi√©n han experimentado con quienes hemos sido vinculados y puestos presos en √©ste proceso, como es el caso del profesor Miguel √Āngel Beltr√°n, el periodista y director de ANNCOL, Joaqu√≠n P√©rez Becerra y conmigo misma, en mi condici√≥n de soci√≥loga y defensora de derechos humanos. Como no pudieron contra nuestra lealtad, firmeza y convicci√≥n de que el pensamiento cr√≠tico y la oposici√≥n son nuestros derechos, se propusieron condenarnos a toda costa sin importar c√≥mo llegar√≠an a ello. ¬†
Pero no se trata de nuestros casos individuales. Su apuesta es hacerlo extensivo a muchos m√°s dentro de la amplia gama de la oposici√≥n pol√≠tica. Una sentencia como la m√≠a, o la del periodista Joaqu√≠n P√©rez Becerra, o la persecuci√≥n administrativa, que padece el profesor Miguel √Āngel Beltr√°n, de manos del Procurador Inquisidor Ordo√Īez, a pesar de haber sido absuelto del proceso penal, ser√°n los referentes legales usados para criminalizar a esas otras y otros. Esa ha sido nuestra voz de alerta, que hicimos a todo pulm√≥n incluso desde el encierro, aunque en ese entonces no lleg√≥ a muchos ‚Äúo√≠dos receptivos‚ÄĚ.¬†¬†¬†¬† ¬†

EL AFUERA DESPU√ČS DEL ENCIERRO
Si bien estar confinado en una prisi√≥n colombiana es una situaci√≥n terrible que nadie desea, otro tanto ocurre cuando recuperamos nuestra libertad.¬† La situaci√≥n de violaciones a los derechos humanos en Colombia es as√≠ de sistem√°tica y grave y la perduraci√≥n del conflicto interno tan larga como cruenta, que nuestros esfuerzos por denunciar y solidarizarnos con quienes las padecen parecen ser insuficientes.¬† No obstante, esa no puede ser excusa para no hacer el m√°ximo esfuerzo.¬† Tambi√©n hay que ser autocr√≠ticos frente a pr√°cticas en las que la solidaridad es s√≥lo discursiva, en las que nos volvemos indolentes ante el sufrimiento de nuestros propios compa√Īeros/as y en las que se toleran inconsecuencias en el interior de nuestras organizaciones sociales y pol√≠ticas.


Bien dice el dicho popular que ‚Äúen la c√°rcel y en el hospital se conocen los amigos‚ÄĚ.¬† Tan cierto es, que despu√©s de vivir ciertas soledades de √©ste tipo, empezamos a recomponer milim√©tricamente nuestras vidas contando con s√≥lo algunas partes de lo que fuera el rompecabezas de nuestro pasado. Por esta cuenta nuestras familias se reducen a su m√≠nima expresi√≥n, y la lista de amigos/as y compa√Īeros/as se depura sustancialmente.


La estigmatizaci√≥n, persecuci√≥n y soledad es la realidad que compartimos la mayor√≠a de ex prisioneros y ex prisioneras pol√≠ticos una vez fuera de las tenebrosas prisiones colombianas.¬† Padecemos una especie de lepra que nos hace poco atractivos para ciertas personas con quienes ayer compartimos el aula, el sindicato, la oficina, la calle y hasta el amor.¬† Algunos/as viejos conocidos/as con quienes te encuentras en la calle, -a√ļn tiempo despu√©s-,¬† evitan a toda costa el intercambiar su correo o n√ļmero de tel√©fono y hasta saludarte en p√ļblico. Ya ante lo inevitable del encuentro abundan en excusas de todo tipo para justificar que nunca estuvieron acompa√Ī√°ndonos en la adversidad. Las puertas laborales y acad√©micas est√°n pr√°cticamente cerradas y no siempre hay una bienvenida para continuar con la militancia, con tu organizaci√≥n de base, aquella que viv√≠amos hasta que nos topamos con la c√°rcel y que resistentes tambi√©n mantuvimos en el encierro.¬† Pero nuestro compromiso testarudo nos hace permanecer y continuar en el intento. Bien dicen que ‚Äúcada quien es due√Īo de sus propios miedos‚ÄĚ y nosotros/as no estamos para juzgarles sino para construir con nuestro propio ejemplo.


Durante el presidio y al recuperar la libertad, escuchamos a√ļn las especulaciones y desconfianzas¬† que se tejen en voz baja en torno al por qu√© estuvimos en una c√°rcel‚Ķ Por qu√© no hicieron esto o aquello, opinan otros/as, pero muy pocos propiciaron en su momento el escenario que ayudara a evitar situaciones de riesgo. Casi nadie se mete debajo de nuestra piel y existencia para entender que a veces, aunque se quiera, es dif√≠cil escapar de ciertas circunstancias que se nos ponen de camino y que no controlamos.


Después de la cárcel el proceso de volver a vivir es tan complejo como el mismo de afrontar la privación de la libertad. Viví, como muchos otros/as,  con mi familia, una extenuante situación de zozobra en una gran soledad, con contadas, efectivas e inolvidables muestras solidarias, especialmente trasatlánticas.  


Durante este tiempo que permanec√≠ con la ‚Äúlibertad prestada‚ÄĚ segu√≠ haciendo mi trabajo de hormiga para aportar con un granito de arena a este sue√Īo de una patria justa y en paz y sin olvidar a quienes quedaron tras las rejas.¬† Pero mi familia y yo seguimos siendo permanentemente hostigados, amenazados, fotografiados y seguidos por organismos de seguridad del Estado y otros‚Ķ No hubo forma ni tiempo para terapias ni individuales ni colectivas que nos permitieran sobreponernos a esa realidad vivida contra nuestra voluntad.
La situaci√≥n de seguridad y riesgo por mi presencia entre mi n√ļcleo familiar se hizo tan dif√≠cil que tuve que tomar una decisi√≥n dr√°stica para tratar de evitar el asedio a mis seres queridos. Pocas personas saben a ciencia cierta, por ejemplo, lo que significa para una madre con menores a su cargo, el tener que separase nuevamente, aunque sea de forma temporal, ante la eventualidad de una situaci√≥n de riesgo, quedando unos y otra desolados en total impotencia. Esa otra separaci√≥n para proteger las vidas, que viv√≠ por un tiempo, produjo un dolor desgarrador e indescriptible en nuestra familia.


Y qui√©n pudiera imaginar que deambulando por la geograf√≠a patria de un lado a otro, en la b√ļsqueda de solidaridades, a la espera de que el nivel de amenaza disminuyera, arrancando entre tanto la sobrevivencia personal y de los m√≠os, sin dejar de lado mis convicciones comprometidas, me iba a topar con la peor experiencia de mi vida, y me iba a convertir en una mujer m√°s que era maltratada, desconocida y degradada en su m√°s profunda esencia. Padecer largamente en silencio esa violencia que es invisible para otros/as, fue para m√≠ una experiencia a√ļn m√°s terror√≠fica y dolorosa que la misma c√°rcel. Porque en la c√°rcel sabes que est√°s en poder de quien te ve como su enemigo y se te vuelve un reto personal el resistirla.¬† Pero la de las violencias contra las mujeres, incluso las m√°s sutiles, esa es otra historia.¬† La que viv√≠ a√ļn no logro superarla y debo todav√≠a procesar y en alg√ļn momento sacar a la luz lo vivido para que no se repita la historia. No por nada dej√≥ en mi ser femenino su indeleble cicatriz para que no me permitiera olvidar.¬† S√≥lo traigo aqu√≠ este trozo de mi historia personal para reflexionar colectivamente sobre aquellas vivencias extremas que en vez de derrotar, reafirman.


Mi compromiso y sue√Īos, con la¬† b√ļsqueda de la paz con justicia social y la construcci√≥n de ese nuevo pa√≠s, sigue inc√≥lume. Y como mujer defensora de derechos humanos, mi compromiso tambi√©n se reafirma con esa militancia pol√≠tica revolucionaria en torno a lo femenino.¬† Las violencias contra las mujeres son una afrenta a la dignidad humana y en la c√°rcel miles de mujeres soportan la indiferencia e invisibilidad. ¬†


Esta mujer del pueblo que las lógicas irracionales de la guerra quisieron silenciar y enterrar, está ahora más viva, colectiva y libertaria. Una vez más el ave FENIX revolucionaria retorna de las cenizas en nuestra lucha…

Vea el boletín completo en solidaridad con Liliany Obando aquí:

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GAITAN MURDER ANNIVERSARY RECALLS HISTORY FARC WANTS INVESTIGATED

Gaitán murder anniversary recalls history FARC wants investigated  

By W. T. Whitney Jr.

On April 4 peace negotiators of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) who’ve been meeting in Cuba with Colombian government representatives for almost 18 months, called for investigating origins of conflict in Colombia. The FARC wants “clarification of the causes of the conflict and responsibilities ... Without this input, discussion of Point Five referring to victims will be meaningless. It’s obvious that without establishing the origin of the conflict and its historical truth, there can be no peace, ... We propose that the period of historical study take off from Law 200 of 1936 which gave rise to a reaction unleashing landowner and party violence lasting until now.”¬† ¬†

Victory of the Liberal Party in 1930 ended decades of Conservative Party rule. Under Alfonso L√≥pez Pumarejo, president from 1934 through 1938, the Liberals advanced agrarian reform through Law 200, labor rights, and social programs. Jorge Eli√©cer Gait√°n, leader of the Liberal Party’s left wing and at various times Bogota’s mayor, minister of labor, and education minister, sparked the Party’s response to underclass yearnings. “I am not, personally, me,” he once said, “I am a people.” ¬†

April 9, 2014 marks the 66-year anniversary of Gait√°n’s assassination in 1948. His story epitomizes history the FARC is looking for and testifies to the emotional pain of unceasing violence. The FARC statement suggests, in effect, that agitation and turmoil prior to Gait√°n’s death set the stage for subsequent conflict.¬† Historians see Gait√°n as likely to have been elected president in 1950. His death dashed hopes for democratic realization of social reforms, and the opportunity hasn’t returned.¬† It occurred at the time and place of U.S. launching of its anti-Soviet cold war in Latin America

Liberal Party elements headed by Gait√°n moved toward political independence as the Conservative Party and old guard Liberal Party leaders mobilized against social reforms. Legislation in 1944 weakened the 1936 land reform law and popular protests mounted. Facing elections in 1946, the Party split. Gait√°n campaigned for the presidency as an independent.¬† With the Liberal Party electorate divided, the Conservatives’ Mariano Ospina P√©rez became president.

Anti-clerical and business-oriented urban Liberals had over decades faced off against Conservatives dedicated to landholding, the military, and the church. Now Liberal Party traditionalists fearful of popular uprisings teamed with Conservatives who, also leery of discord and fond of General Franco’s Falangist movement in Spain, had moved to the right. The Conservative government set police and the military to terrorizing poor neighborhoods and the countryside. According to one report, “In only two years more than 15,000 people were assassinated.” Gait√°n, sole leader of a now left-leaning Liberal Party, became a lightening rod before a building storm.

Speculation as to responsibility for Gait√°n’s killing moved from the deranged, right-wing shooter, to betrayal by Gait√°n’s friend Plinio Mendoza, to the CIA, to dark forces within Colombia’s government. For two weeks afterwards, enraged mobs rioted. Over 10 years 200,000 Colombians would die as the army and police fought guerrilla bands. Ex - FARC leader Manuel Marulanda tells how Communist guerrillas, espousing a more coherent political program than that of opportunistic Liberal Party counterparts, took on war that hasn’t ended. ¬†

When Gait√°n died, U.S. Secretary of State George Marshall was in Bogota attending the 9th Pan-American Union Conference. He shepherded the Union’s conversion to the Organization of American States, envisioned as a bulwark against communism in Latin America. Earlier, U.S. intelligence told the Colombian government that communists were inciting anti-government protests.¬† Afterwards, U.S. and Colombian official spokespersons blamed the assassination and rioting on communists. The Colombian government broke relations with the Soviet Union. U.S. military aid for Colombia’s efforts to eradicate the FARC began the year the communist insurgency was formed, in 1964,

Fifty years later, in March, 2014, General John F. Kelly, head of the U.S. Southern Command, told reporters in Cali that, “We are doing everything we can to help the people and the Armed Forces of Colombia ... “[T]he rebels are up against the ropes, almost defeated, and as we say in the United States, we don’t want to take our eyes off the ball.¬†¬†¬† ¬†

Jorge Eli√©cer Gait√°n was a socialist and anti-imperialist. His 1924 doctoral thesis was entitled “Socialist thinking in Colombia.” Responding to the Army’s massacre of 1000 striking banana workers in Santa Marta in 1928, Congressman Gait√°n declared, “The Colombian Army has its knee bent before Yankee gold and [enough]arrogance for shooting Colombian children” The Manifesto of the short-lived, socialist-oriented National Revolutionary Left Union founded by Gait√°n in 1933 stated that, “[L]and must be for those who work it, the large landed estate is a crime, enrichment through exploitation is illicit and criminal, workers must intervene in the management of ... factories.”¬† ¬†

Colombia’s dark shadow embraced Gait√°n as he spoke to followers on February 7, 1948. The funereal tone of his “Oration for Peace” was prophetic. Addressing President Mariano Ospina P√©rez, he declared that, a “great multitude flowed into this plaza yet not one cry is heard because within our hearts we listen only to the beat of emotion. Subterranean force is much more powerful during great storms and has power to impose peace when those obliged to do so, don’t. Mr. President: You don’t hear applause here. You only see black flags moving. ... We don’t have economic or political theses for you on this occasion...We ask of you deeds of peace and civilization ... Sir, stop the violence!”

http://www.peoplesworld.org/colombia-jorge-gaitan-and-the-struggle-for-peace/