?LA REBELION DE LOS COMPUTADORES?

Wldarico Fl贸rez-Pe帽a
Abogado defensor de DDHH.



El primero de marzo de 2008, la fuerza p煤blica realizo un operativo contra la guerrilla del FARC-EP,聽 donde muri贸 el comandante guerrillero Luis 脡dgar Devia Silva (alias Ra煤l Reyes) y entre sus enseres fueron encontrados computadores, discos duros, USBs, en cuyos archivos electr贸nicos聽 supuestamente aparecen los nombres de distinguidas personalidades del pa铆s como聽 la senadora Gloria In茅s Ram铆rez, el ex representante Wilson Alfonso Borja D铆az e intelectuales y acad茅micos como Miguel 脕ngel Beltr谩n soci贸logo de la universidad nacional y Liliany Patricia Obando Villota聽 tambi茅n soci贸loga de la UN que utiliza los seud贸nimos de 鈥淪ara鈥 o 鈥淧astusa鈥, se encargaba desde 1996 de conseguir recursos econ贸micos para el grupo ilegal del FARC.


Todo aquello sucedi贸 en la acci贸n militar denominada 鈥淥peraci贸n FENIX鈥 que se ejecuta en el marco de programa de gobierno de la 鈥淧ol铆tica de seguridad democr谩tica del se帽or 脕lvaro Uribe V茅lez鈥, operaci贸n b茅lica dentro de la t谩ctica y estrategia de la concepci贸n militar del 鈥渃onflicto de baja intensidad鈥. Donde se bombarde贸 territorio Ecuatoriano de manera ilegal e inconstitucional y de igual forma los 鈥渙peradores judiciales鈥 que legalizaron de manera irregular las pruebas recaudadas en dicho operativo (entre otras la l谩mpara de Aladino de Ra煤l Reyes), que resisti贸 las toneladas de explosivos que fueron arrojadas contra su campamento, incluidas las bombas inteligentes con el apoyo de CIA.


El 3 de marzo de 2008聽 Cuando Pablo Montoya, alias 'Rojas', se entreg贸 al Ej茅rcito, llevaba consigo la c茅dula, el pasaporte y la mano derecha de 'Iv谩n R铆os' como una prueba de que 茅l hab铆a asesinado al integrante m谩s joven del Secretariado de las FARC.


El guerrillero tambi茅n entreg贸 a las autoridades algo que consideraba tan importante como el cuerpo de 'R铆os': el computador del jefe subversivo.


'Rojas' estaba seguro de que el port谩til del hombre que asesin贸 pod铆a resultar tan revelador como los que hab铆an sido encontrados en el campamento de Ra煤l Reyes, en Ecuador. 'Rojas' estaba equivocado.


Incre铆blemente en el proceso contra Liliany Patricia Obando Villota, que se inicia con el computador de alias Ra煤l Reyes y como la Corte Suprema de Justicia-Sala de Casaci贸n Penal- el 18 de mayo de 2011, declar贸 鈥淣ulas de pleno derecho鈥 dichas pruebas, ya que las autoridades nacionales desprovistas de facultades de polic铆a judicial, desatendiendo la anterior preceptiva, desde la Constituci贸n Pol铆tica hasta los convenios de cooperaci贸n judicial y asistencia suscritos y ratificados por Colombia, pasando por las leyes de procedimiento penal vigentes (Ley 600 de 2000 y 906 de 2004),聽 practican inspecciones y recogen elementos de conocimiento, que luego incorporan al pa铆s y propugnan por su judicializaci贸n, dado el car谩cter de esencialidad que reviste la falta, esas pruebas son ilegales聽 y conforme lo manda el art铆culo 29 dela carta fundamental les aplica la cl谩usula de exclusi贸n.


D茅monos cuenta que alias Rojas asesino en estado de indefensi贸n al comandante Iv谩n R铆os y que de acuerdo con el p谩rrafo anterior este asesino (Rojas) embala la c茅dula, el pasaporte y la mano derecha de 'Iv谩n R铆os' y su computador como una prueba; desde cu谩ndo alias Rojas cumple funciones de polic铆a judicial?. No pod铆a entonces en el caso de Liliany allegarse de una manera triangulada del computador de Ra煤l Reyes al de Iv谩n R铆os, remitidos por la secci贸n de delitos inform谩ticos, esa prueba tambi茅n ha debido excluirse porque es nula de pleno derecho.


Tambi茅n se conoce que han aparecido los computadores de alias el Mono Jojoy, alias Alfonso Cano, alias Chucho y muchos otros de jefes guerrilleros que han sido abatidos o capturados en operativos militares donde se utiliza bombas inteligentes, cada una pesa unos 300 贸 350 kilos, cargada. S贸lo los explosivos pueden pesar entre 150 y 200 kilos. Nadie se explica como esos computadores 鈥淏lindados鈥 pueden resistir semejantes bombardeos que destruyen y destrozan todo lo que encuentran a su alrededor, pero los 煤nicos sobrevivientes son los computadores que han decidido rebelarse contra las fuerzas militares y la justicia Colombiana y como en la serie de misi贸n imposible decidieron autodestruirse para que no se realicen m谩s en Colombia 鈥淔ALSOS POSITIVOS JUDICIALES鈥.
Abril 14 de 2014.


SOLIDARIDAD INTERNACIONAL PARA LILIANY OBANDO

Muchos en el Movimiento Sindical en Australia y alrededor del mundo ven con gran preocupaci贸n el caso de Liliany Obando, una activista, sindicalista y defensora de los derechos humanos, especialmente de los prisioneros pol铆ticos en Colombia.

Como muchos alrededor del mundo, nosotros estamos muy preocupados por la condena de Liliany por la Corte colombiana, proceso en gran medida basado en evidencia que ha sido encontrada corrupta. Un serio extrav铆o de la justicia parece haber ocurrido, que no s贸lo afecta a Liliany sino tambi茅n a muchos otros prisioneros quienes enfrentan el mismo destino.

El Movimiento Sindical en Australia e Internacionalmente ha hecho campa帽a largamente en apoyo del derecho a la libertad de asociaci贸n, sin temor de encarcelamiento y otras represalias desde el Estado u otros.聽 Para que una verdadera democracia pueda existir, el Estado debe, particularmente en la aplicaci贸n de unas leyes punitivas, asegurarse de que el sistema sea impecable.

Adem谩s, en un mundo donde, a煤n en democracias avanzadas como Australia, sindicalistas, trabajadores, activistas de derechos humanos, acad茅micos, refugiados y otros est谩n bajo el ataque de fuerzas conservadoras y capitalistas, es importante que aquellos quienes desean lograr un mundo m谩s igual, justo y pac铆fico puedan abogar por organizar, protestar, hacer campa帽as y finalmente ganar mejores condiciones sin el temor de la represi贸n.

La siempre creciente desigualdad en el mundo, entre aquellos con riqueza y poder, y aquellos sin ella, s贸lo puede ser abordada con el reconocimiento y la intransigente aplicaci贸n de los derechos humanos fundamentales, incluyendo la abolici贸n de leyes injustas y el excesivo poder del Estado.聽 Nosotros todos debemos manifestarnos alrededor de aquellos que luchan por la justicia, como Liliany en nuestros continuados esfuerzos por lograr un mundo m谩s justo y humano.

RITA MALLIA
Presidenta
CFMEU (Rama Nueva Gales del Sur) Divisi贸n de Construcci贸n
Sindicato de la Construcci贸n, Forestales, Miner铆a y Energ铆a, Australia

Abril 16 2014



INTERNATIONAL SOLIDARITY FOR LILIANY OBANDO

Many in the Trade Union Movement in Australia and around the world watch with great concern the case of聽 Liliany Obando, an activist, trade unionist and defender of human rights; especially political prisoners in Colombia. 聽

Like many around the world, we are very concerned about the conviction of Liliany by the Colombian court process largely on evidence that has been found to be corrupt.聽 A serious miscarriage of justice seems to have occurred, that not only effects Liliany but also many other political prisoners who face the same fate.

The Trade Union Movement in Australia and Internationally has long campaigned in support of the right to freedom of association, without fear of imprisonment and other reprisals from the state or others. For a true democracy to exist, the state must, particularly in the enforcement of punitive laws, ensure that the system is unimpeachable.

Further, in a world where,聽 even in聽 advanced democracies like Australia, trade unionists, workers, human rights activists, academics, refugees and others are under attack by conservative and capitalist forces, it is important that those who wish to achieve a more equal, just and peaceful world can advocate for, organise, protest, campaign and ultimately win better conditions without fear of repression.

The ever increasing聽 inequality聽 in the world,聽 between those with wealth and power and those without, can only be addressed with the recogniton, respect for and uncompromising enforcement of fundamental human聽 rights, including the aboliton of unjust laws聽 and excessive power of the state.聽 We should all rally around those that fight for justice, like Liliany in our continued efforts to achieve a more humane and just world.

RITA MALLIA
President
CFMEU (NSW Branch) Construction Divisi贸n, Australia
Construction, Forestry, Mining and Energy Union

April 16 2014


ROMPIENDO CADENAS

Wldarico Fl贸rez –Pe帽a
Abogado defensor de DDHH

He le铆do atentamente el Bolet铆n Numero 4 – EL SILENCIO NO ES UNA ALTERNATIVA- LIBERTAD A LA LIBERTAD-, y de verdad es una profunda cr铆tica y llamado a la solidaridad militante, combativa y audaz con nuestra compa帽era, amiga, madre y revolucionaria LILIANY PATRICIA OBANDO VILLOTA.


En este Bolet铆n se rese帽a la vida y obra de esta valiente mujer, el abandono聽 de las directivas universitarias tecn贸cratas y como bien lo rese帽a el profe MIGUEL ANGEL BELTRAN VILLEGAS,” abandonan a sus profesores y estudiantes cr铆ticos聽 a su propia suerte”.


Se hace una cr铆tica radical al sistema de justicia colombiano en el proceso probatorio cuando declara “nulas de pleno derecho” unas pruebas halladas en el computador de Ra煤l Reyes, Jefe Guerrillero de las FAR-EP, asesinado en un operativo ilegal en la vecina Rep煤blica del Ecuador, pero que dichas pruebas son trianguladas a otros computadores de l铆deres guerrilleros capturados o masacrados en operaciones conjuntas con la CIA, para judicializar聽 a trav茅s de “Falsos Positivos Judiciales” a defensores de DDHH. Intelectuales, acad茅micos y pensadores cr铆ticos.


Su hijo narra de una manera macondiana la grave situaci贸n carcelaria que padecen los prisioneros pol铆ticos y el drama humano que sufren sus familias ante este “estado de cosas inconstitucional” que cada vez toca fondo ante las sistem谩ticas y continuas violaciones a los DDHH de las personas privadas dela libertad.


Pero si algo se destaca en el Bolet铆n No. 4 es la cruda realidad que narra LILIANY en su nota sobre EL聽 COLETAZO DELA OPERACI脫N FENIX, articulo de una breve investigaci贸n hist贸rica sobre estos hechos y acerca de su labor revolucionaria como defensora de derechos humanos, de sus compa帽eras de presidio, de su proceso jur铆dico, poco conocido en l铆neas generales por sus detractores, en el cual narra de una manera amplia e integral esa etapa, de sus pormenores y su trascendencia en estos momentos. No se agota all铆 el an谩lisis de ese ataque conocido como la OPERACI脫N FENIX, lo cual requiere de un an谩lisis m谩s sistem谩tico mucho mayor que tenga rigor hist贸rico de c贸mo act煤an las FFMM, bajo las orientaciones del Pent谩gono Norteamericano.

Liliany hace un fuerte llamado a la solidaridad dentro y fuera delos muros con los prisioneros pol铆ticos, a desarrollar con audacia y tenacidad las tareas por la libertad de los mismos, a desarrollar una t谩ctica desde la prisi贸n para denunciar las violaciones de los DDHH, por parte de la guardia penitenciaria, a fortalecer nuestra ideolog铆a, disciplina, a la dignidad de los prisioneros y al compromiso revolucionario en fin como se dice popularmente “no deja t铆tere con cabeza” y de verdad recomiendo leer y difundir el Bolet铆n No. 4 EL SILENCIO NO ES UNA ALTERNATIVA- LIBERTAD A LA LIBERTAD- y a trabajar por fortalecer el Movimiento Nacional Carcelario, presentando iniciativas legislativas por una amplia y generosa amnist铆a para los prisioneros pol铆ticos, levantando la solidaridad internacionalista y el compromiso militante y revolucionario por la causa聽 de la soluci贸n pol铆tica al conflicto armado Colombiano.

Abril 22 de 2014.


LOS SILENCIOS DE LA UNIVERSIDAD

EL CASO DE LA SOCI脫LOGA LILIANY OBANDO

Por Miguel 脕ngel Beltr谩n Villegas

El 8 de agosto de 2008, fue privada de la libertad la defensora de Derechos Humanos Liliany Patricia Obando Villota; su detenci贸n聽 realizada en el marco de la llamada 鈥淔arc-pol铆tica鈥, constituir铆a el principio de una larga cadena de persecuciones contra opositores y dirigentes pol铆ticos y sociales que bajo la mal llamada 鈥減ol铆tica de Seguridad Democr谩tica鈥 ser铆an judicializados con pruebas il铆citas e ilegales como los聽 computadores del jefe guerrillero 鈥淩a煤l Reyes鈥 supuestamente obtenidos en un operativo militar conocido como 鈥淥peraci贸n F茅nix鈥, violando derechos fundamentales y tratados internacionales.


Liliany fue procesada por los delitos de rebeli贸n y administraci贸n de recursos relacionados con actividades terroristas y tras un largo proceso plagado de irregularidades, condenada por rebeli贸n a 70 meses de prisi贸n domiciliaria y al pago de una multa de $707.000.000 millones de pesos (cerca de 400 mil d贸lares). Durante el juicio que se prolong贸 por cerca de cuatro a帽os, esta defensora de Derechos Humanos fue recluida, en condiciones inhumanas e indignantes en la c谩rcel de mujeres del 鈥淏uen Pastor鈥, neg谩ndosele en nueve ocasiones su solicitud de prisi贸n domiciliaria.


Ante esta arbitraria condena la defensa interpuso un recurso de apelaci贸n ante la Corte Suprema de Justicia, pero 茅sta se abstuvo de estudiar el caso, por lo que actualmente el juez de conocimiento tendr谩 que determinar el tiempo que le queda de condena, el cual deber谩 cumplir bajo arresto domiciliario, pues gracias a la presi贸n de organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos que han denunciado este aberrante hecho de persecuci贸n pol铆tica, la justicia colombiana tuvo que reconocer lo que se sab铆a desde un principio: que Liliany no representa ning煤n 鈥減eligro para la sociedad鈥 y que al ser madre cabeza de familita le confer铆a el pleno derecho a tener la casa por c谩rcel.


Al momento de su detenci贸n los medios oficiales de comunicaci贸n anunciaron con sus acostumbrados titulares amarillistas que hab铆a sido detenida 鈥渦na de las novias de Ra煤l Reyes鈥 (El espectador, agosto 8 de 2008), y desconociendo el derecho constitucional que tiene todo(a) ciudadano(a) a la 鈥減resunci贸n de inocencia鈥, fue presentada como integrante de la Comisi贸n Internacional de las FARC, poniendo en riesgo su integridad personal y la de su n煤cleo familiar, en particular de sus dos hijos menores de edad quienes en el momento de la detenci贸n fueron objeto de agresiones simb贸licas y amenazas por parte de los organismos de seguridad que allanaron su residencia.


Liliany es egresada de la carrera de sociolog铆a de la Universidad Nacional y en el momento de su detenci贸n se hallaba cursando la maestr铆a en estudios pol铆ticos que imparte el Instituto de Estudios Pol铆ticos y Relaciones internacionales (IEPRI) en esta misma universidad. Sus temas de investigaci贸n han girado en torno al conflicto armado y social colombiano y concretamente聽 se han concentrado en el campo de la sociolog铆a rural;聽 como tesis de maestr铆a adelantaba un trabajo investigativo sobre la historia oral de la Federaci贸n Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO).


Con Liliany, ya son varios los miembros de la comunidad universitaria que han tenido que enfrentar procesos judiciales como consecuencia de sus liderazgos sociales y su perspectiva cr铆tica; no obstante, las universidades p煤blicas controladas por sectores tecnoburocr谩ticos -cuyo horizonte se desenvuelve dentro de las estrechas l贸gicas del mercado- nada han hecho por defender los intereses de una academia inmersa, cada vez m谩s, en las din谩micas del conflicto armado y social que estremece al pa铆s. Bajo el discurso de una supuesta 鈥渘eutralidad鈥 y el argumento de que 鈥渃ada quien es responsable ante la justicia de sus actos鈥, abandonan a sus profesores y estudiantes cr铆ticos a su propia suerte.


Contrasta esta actitud con el liderazgo que han asumido universidades latinoamericanas como la Unam en M茅xico que en situaciones cr铆ticas han reivindicado su car谩cter plural y su hondo compromiso con los procesos de transformaci贸n social. As铆, ante al asesinato de cuatro estudiantes mexicanos (tres de ellos pertenecientes a este centro universitario) en una acci贸n militar聽 contra la guerrilla emprendida por las fuerzas militares colombianas en el vecino pa铆s del Ecuador, y la campa帽a medi谩tica desatada por algunos sectores conservadores que pretend铆an estigmatizar la universidad afirmando que ella cobijaba en su interior grupos guerrilleros, el rector de la Unam Jos茅 Narro fue enf谩tico en afirmar que


聽鈥淟o que hay [en la UNAM] es una pluralidad de pensamiento, una manera completa y muy diversa de ver y discutir las diferentes posiciones y situaciones. Eso es lo que existe en la universidad, eso es lo que hay todos los d铆as y lo dem谩s son simplemente se帽alamientos fuera de lugar, que lastiman a nuestra casa de estudios y que no estamos dispuestos, de ninguna manera, a aceptar. Los universitarios estamos acostumbrados y estamos muy orgullosos de nuestra pluralidad, somos muy orgullosos de la diversidad de formas de ver las cosas鈥


En ese mismo episodio y frente a la persecuci贸n contra la estudiante de filosof铆a y letras, Lucia Morett, 煤nica sobreviviente a este ataque, el rector Jos茅 Narro reiter贸 que:
鈥淓n la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico nos regimos por principios como la autonom铆a, que nos ha facilitado actuar con libertad frente a los poderes p煤blicos y a organizaciones de distinta naturaleza. La autonom铆a nos permite constituirnos en un espacio de libertad intelectual, en el que se estimula el libre examen y discusi贸n de las ideas. Para nosotros, el debate inteligente e informado es una de las v铆as para conseguir el aprendizaje y la mejor manera de solucionar las diferencias. Somos y seguiremos siendo parte fundamental de la conciencia cr铆tica de la sociedad鈥.


No cabe duda que la autonom铆a universitaria y la libertad de c谩tedra聽 han sido dos pilares fundamentales de la universidad p煤blica latinoamericana -al menos as铆 ha sido desde el Movimiento Estudiantil de C贸rdoba- sin embargo en Colombia dichos principios no s贸lo no se han desplegado plenamente por la acci贸n de un Estado que por las v铆as represiva y financiera ha limitado los espacios de autonom铆a universitaria; sino tambi茅n por la actuaci贸n de sus administraciones que en no pocos casos han agenciado la persecuci贸n a profesores y estudiantes cr铆ticos.

Lo anterior para no hablar de las estigmatizaciones, se帽alamientos y descalificaciones provenientes de algunos miembros de la misma comunidad universitaria que creen que con el silencio y la consagraci贸n del pensamiento 煤nico la universidad garantiza el cumplimiento de su funci贸n social.

El caso de la soci贸loga Liliany Patricia v铆ctima no s贸lo de la persecuci贸n de un estado que criminaliza el pensamiento cr铆tico, sino de la indiferencia de las directivas universitarias que hoy la mantienen desvinculada de la misma sin atender las circunstancias聽 espec铆ficas que han afectado su desempe帽o acad茅mico, invita a una profunda reflexi贸n en el contexto de una coyuntura donde se han abierto las posibilidades de una soluci贸n pol铆tica al conflicto armado y social, donde el tema de las V铆ctimas est谩 en el centro del Acuerdo del Gobierno Nacional con la Insurgencia Armada de las FARC.


UNO DE LOS MUCHOS SABADOS EN PRISION

Por: Camilo Insuasty Obando



No recuerdo el d铆a exacto en que entr茅 a una c谩rcel, pero si recuerdo con precisi贸n c贸mo transcurri贸 ese d铆a, que ser铆a el punto de partida que emprender铆amos junto a mi familia para alcanzar nuestra libertad, nuestra libertad, ya que solo uno de nosotros estaba tras las rejas pero todos sufrir铆amos las dos caras de la c谩rcel, el afuera y el adentro.


Ese ser铆a el primero de muchos s谩bados en los que entrar a la c谩rcel para visitar un familiar ser铆a m谩s que un derecho, un verdadero logro. Y es que el ser familiar de un recluso ya te mete directamente al juego que quiere el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), escuadrones con聽 uniforme azul, que solo los hab铆a visto en televisi贸n. Desde ese d铆a en adelante tendr铆amos que aprender a sortear cada condici贸n, cada arremetida y cada humillaci贸n por parte de la guardia de la c谩rcel, que era mucho m谩s que la guardia y la c谩rcel.聽 En realidad la prisi贸n era su imperio, ellos los emperadores y nosotros el enemigo.


En las interminables filas que se extend铆an decenas de metros desde la puerta principal de la c谩rcel, se encontraban personas (sin importar el inclemente sol o la lluvia) venidas de todas partes de la ciudad y algunas de otras regiones, personas de diferentes clases sociales, con diferentes formas de ver el mundo, en algunas se notaba que llevaban vidas c贸modas, otros llevaban marcas y cicatrices que delataban su lucha diaria por la supervivencia, en todo caso, un ambiente de camarader铆a y solidaridad se percib铆a en la fila de ingreso, ya que las diferencias no importaban. El 煤nico objetivo tanto del rico como del pobre era poder entrar.

Pero como la corrupci贸n en est茅 pa铆s esta inmersa en todas las esferas y espacios sociales, la c谩rcel no es ajena a ello y las personas con mayor estatus social y recursos econ贸micos claramente ten铆an privilegios como: ingresar gran cantidad de alimentos y utensilios (los cuales sobrepasaban el limite de lo permitido a los dem谩s), entrar m谩s r谩pido, entrar sin hacer fila y dem谩s. Eran las desigualdades entre unos y otros y eso que era solo para entrar. 聽


Ese d铆a ser铆a el primero de muchos en los que ver铆a c贸mo las personas deb铆an botar la comida que llevaban a sus familiares, c贸mo la guardia les imped铆a el ingreso a personas provenientes de Antioquia, Valle, Tolima, Huila y muchas m谩s regiones alejadas, a quienes despu茅s de un largo viaje en carretera les dec铆an entre otras cosas que no estaban registrados, que faltaba un sello, que no estaban en el visitor (lista en que los internos inscriben a las personas que pueden visitarlos), era un sinf铆n de excusas que literalmente dejaba a las personas perplejas de la tristeza y sin poder ver a sus familiares.


Para visitar a un pariente o amigo en la c谩rcel primero debes registrarte en el sistema del INPEC para que te den tu n煤mero de entrada que se asigna por orden de llegada 500, 600, 650 era el n煤mero para alguien que como yo llegaba a las afueras de la c谩rcel a las 9:00 o 9:30 am, ah铆 era cuando uno se enteraba que muchos de los que estaban adelante hab铆an llegado desde las 4:00 a.m., por ejemplo. Las filas se mueven con lentitud y despu茅s de las 11 de la ma帽ana si no alcanzabas a entrar, entonces tendr铆as que intentarlo hasta el pr贸ximo s谩bado.


Es interesante ver c贸mo en Colombia, a pesar de las grandes dificultades y la dr谩stica represi贸n, sus habitantes est谩n a煤n con la firme convicci贸n de salir adelante, por ello la c谩rcel representaba tambi茅n una oportunidad de rebuscarse algo de dinero y 茅ramos testigos de la cantidad de personas trabajando a las afueras de la c谩rcel, vendiendo alimentos, tomando fotograf铆as para las rese帽as del INPEC, guardando correas, chaquetas y dem谩s art铆culos que no estuvieran permitidos, por supuesto que con el tiempo, el INPEC desaloj贸 a estas personas de las inmediaciones de la c谩rcel.


Ya adentro el drama se intensificaba, el tratamiento era cada vez m谩s hostil por parte de la guardia, el lema que estaba en la entrada “tu dignidad humana y la m铆a son inviolables” quedaba solo escrito en la pared, para el (INPEC) eras un intruso y buscar铆an cualquier excusa para desestabilizarte, es una clara tendencia a la guerra psicol贸gica. En dos oportunidades quisieron obligarme a desnudarme sin ninguna justificaci贸n y s茅 de casos de mujeres quienes tuvieron que desvestirse arbitrariamente. Muchas veces nos obligaban a sacar y botar la comida o a comernos lo que estaba “prohibido”. Il贸gicamente, para el INPEC los art铆culos no permitidos cambiaban cada semana. En otra ocasi贸n, me acusaron falsamente de saltarme uno de los filtros caninos, recibiendo gritos e intimidaciones. Las requisas eran intensas y quienes las realizaban al tiempo hostigaban a las personas con preguntas y maltratos. La espera era eterna y finalmente luego de unas 3 o 4 horas estabas ante la 煤ltima puerta que separa la c谩rcel dentro de la misma c谩rcel. Detr谩s de aquella puerta est谩n madres, hermanas, esposas, hijas, amigas y ese es un hecho invisible para la sociedad, puesto que para la gran mayor铆a son solo “delincuentes”.


El ambiente siempre es muy agotador al interior de un patio carcelario, sin necesidad de ser claustrof贸bico te sientes asfixiado y muy pocas veces tienes motivos para sonre铆r en un lugar donde el tiempo pasa exageradamente lento.


Quieres salir de ah铆, la felicidad de ver a tu ser querido es contrarrestado por el estr茅s vivido durante el d铆a.聽 Si unas pocas horas parecen interminables dentro de la c谩rcel, imaginarse 4, 5 a帽os o incluso 30 o 40 realmente es muy dif铆cil. Es duro ponerse en esos zapatos y aceptar esa cruda realidad. El tiempo de visita era corto y estremecedor, intentabas pensar en las cosas positivas y te interesabas por conocer aquello que nunca hab铆as conocido, y era el mundo carcelario. Las condiciones en las que las prisioneras viv铆an y viven dejan mucho que desear. Si bien la c谩rcel de mujeres el Buen Pastor no presenta las condiciones extremas de las c谩rceles para hombres y/o otras c谩rceles, 茅sta tambi茅n presenta hacinamiento. Las celdas en que dos o m谩s prisioneras deben dormir y vivir son de un espacio exageradamente reducido. El servicio de salud es p茅simo, por no decir que nulo.聽 As铆 mismo como los espacios de bibliotecas, recreaci贸n, aseo y dem谩s son bastante precarios. Pero ah铆 est谩bamos compartiendo el drama, tanto de quienes est谩bamos afuera como los que estuvieron, est谩n y estar谩n adentro.


Las visitas terminaban demasiado pronto, quer铆as estar un poco m谩s, una hora o dos pero el INPEC con bastante rapidez desocupaba el patio y eran esos, los 煤ltimos instantes, con m谩s聽 af谩n que emotividad, los que marcaban el cierre de la jornada. Al cerrarse la puerta estabas listo para salir. Hab铆a filas al igual que cuando entrabas pero ya la guardia no era tan r铆gida a esa hora del d铆a, aunque s铆 demorada. Ya no hay registro de lo que queda atr谩s, solo hay una puerta y tras ella hay muchas vidas truncadas, luchando, tratando de sobrellevar el olvido y el encierro, tratando s贸lo tratando, de llevar una “vida normal”.


Estabas de nuevo afuera de la c谩rcel, respiras entonces un momento antes de emprender聽 el camino. El mundo sigue igual, los carros circulan, las familias pasean, nada se detiene. Todo parece estar en la relativa normalidad de siempre. Para el afuera no existe la c谩rcel, pasas y la miras desde lejos, es como si se dejara morir a su suerte a cientos de personas, ciertamente lo es.


Pero desde ese d铆a yo ver铆a con otros ojos la c谩rcel, ese ser铆a el primero de muchos s谩bados en los que estar铆a all铆, ya que las crueldades, la injusticia y la persecuci贸n que tan frecuentes son en Colombia hab铆a tocado nuestra puerta arrebat谩ndonos a nuestra madre Liliany Obando, en una tarde de agosto del 2008.聽 Su compromiso por alcanzar mejores y m谩s equitativas condiciones de vida para muchos colombianos le hab铆a costado el se帽alamiento del Estado, la indiferencia de muchos a quienes consideraba “cercanos” o “amigos” y posteriormente el encierro. 聽


Como familia y como muchas familias m谩s, vivimos a la par el encarcelamiento de nuestros familiares. El drama se vive con igual intensidad tanto por los que estamos afuera como los que est谩n adentro. Cuando uno de los tuyos es privado de la libertad, el nucle贸 familiar cambia dr谩sticamente y en un pa铆s donde el gran n煤mero de hogares est谩 compuesto por madres cabeza de hogar, se vuelve realmente dif铆cil sobrellevar la cotidianidad y pr谩cticamente sobrevivir cuando es la madre quien est谩 tras las rejas.


聽Fue as铆 como pasaron los a帽os empap谩ndonos cada vez m谩s de las dif铆ciles realidades que crea un Estado leviat谩n, indolente y represivo.
聽Pero las condiciones adversas tambi茅n trajeron consigo aspectos positivos como la solidaridad dentro de la misma familia, la toma de conciencia, la lucha por los derechos, el ser reflexivos ante las dificultades de miles de colombianos quienes est谩n privados de la libertad y sus familias.


Si lo que se buscaba con el encarcelamiento era generar miedo, en las familias colombianas, esto ha tenido un efecto contrario, las ha armado de valor y firmeza y cada fin de semana, a las afueras de todas las c谩rceles del pa铆s estar谩n ah铆 con dignidad y templanza envidiables.