EL COLETAZO DE LA DE LA OPERACION FENIX

EL COLETAZO DE LA DE LA OPERACI√ďN FENIX
LAS PERVERSIONES DE UN MONTAJE JUDICIAL CONTRA LA OPOSICI√ďN POL√ćTICA

“No me juzgues por mis éxitos,
j√ļzgame por las veces que me ca√≠
y volv√≠ a levantarme‚ÄĚ
Nelson Mandela

Por: Liliany Obando
         
UN PROCESO SIN GARANT√ćAS

El 1 de marzo de 2012, me fue finalmente concedida la libertad provisional, coincidencialmente¬† a cuatro a√Īos de haberse llevado a cabo la Operaci√≥n F√©nix en Sucumb√≠os, Ecuador, en la que fuera abatido el l√≠der de las FARC-EP, Ra√ļl Reyes junto a otras 26 personas entre guerrilleros/as y civiles, y de cuyo campamento se sustrajeran ilegalmente supuestas evidencias sobre las que meses despu√©s se edificar√≠a el esperpento de la FARC-POL√ćTICA , proceso pol√≠tico-jur√≠dico en el que fui una de las vinculadas.¬† Hab√≠an pasado entonces 43 meses f√≠sicos de detenci√≥n preventiva, es decir, como sindicada, sin haber sido condenada por los delitos que se me imputaban: rebeli√≥n¬† y administraci√≥n de recursos con fines terroristas .


La libertad provisional me fue concedida, despu√©s de varios intentos fallidos ante los tribunales. Fue decisiva la presi√≥n internacional que se√Īalaba la evidente prolongaci√≥n ilegal de la privaci√≥n de mi libertad sin que hasta esa fecha se hubiese proferido un fallo. Entre tanto, el proceso judicial seguir√≠a su curso.


 
Durante √©stos dos a√Īos de libertad provisional, un ‚Äúbatir de alas‚ÄĚ prestado, he tratado, no sin dificultad, de continuar con mi vida en todos sus campos: el pol√≠tico, el de activista por los derechos humanos, el de madre, el de hija, el de estudiante, el de profesional, etc.¬†

Pretendiendo hacer una vida ‚Äúnormal‚ÄĚ bajo la presi√≥n permanente y la incertidumbre ante el proceso penal irresuelto. ¬†


Con el concurso de mi defensor¬† y conocedores de memoria de un proceso, atravesado de principio a fin de ilegalidades, agotamos uno a uno los recursos jur√≠dicos ante la legislaci√≥n colombiana durante √©stos casi seis a√Īos desde que fui detenida el 8 de agosto de 2008. Uno y otros jueces de conocimiento asumieron mi proceso durante el tiempo del juicio. Tambi√©n cambiaron varias veces los delegados del ministerio p√ļblico, el que debe garantizar la ‚Äúlegalidad‚ÄĚ del proceso. La fiscal de hierro, Nancy Esperanza Pardo Bonilla, Fiscal 19 de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, en cambio, permaneci√≥ inamovible todo el tiempo. ¬†
La √ļltima jueza de conocimiento de mi proceso, Ximena Vidal Perdomo, del Juzgado Noveno Penal del Circuito Especializado de Bogot√°, como una maga, sac√≥ un as bajo la manga y decidi√≥ retirar del proceso la pr√°ctica de pruebas en el exterior, a favor de la defensa, que hab√≠an sido aprobadas desde el principio del mismo.¬† Dejando a la defensa sin una prueba importante y vulnerando as√≠ el debido proceso.

 
El af√°n que ver√≠amos hasta el final en jueces y fiscales, que actuaban bien orquestados, obedec√≠a claramente a la decisi√≥n de no permitir que el proceso prescribiera .¬† La fecha de prescripci√≥n del proceso tendr√≠a lugar el 8 de abril del presente.¬† La jueza entonces procedi√≥¬† prontamente a proferir sentencia el 28 de junio de 2013: se me conden√≥ entonces por el delito de ‚Äúrebeli√≥n‚ÄĚ a una sentencia de 70 meses de prisi√≥n, una multa de 121 salarios m√≠nimos mensuales legales vigentes ($707 millones de pesos, unos $368.347 d√≥lares) y una pena accesoria de inhabilitaci√≥n para el ejercicio de derechos y cargos p√ļblicos por el mismo lapso de la pena principal. Al tiempo se me absolvi√≥ del delito de ‚Äúadministraci√≥n de recursos con fines terroristas‚ÄĚ, delito √©ste √ļltimo que me mantuvo en la √≥rbita de la justicia especializada anti terrorista¬† y por cuenta de la cual tuve que pasar¬† largos a√Īos en detenci√≥n preventiva en establecimiento carcelario, pues era entonces considerada un ‚Äúpeligro para la sociedad‚ÄĚ. Otra de las injusticias de √©ste proceso.


Y para nuestra sorpresa el fallo estaba basado ya no en los correos del computador de Ra√ļl Reyes, declarados ilegales como prueba en cualquier proceso penal por la Corte Suprema de Justicia , sino en un informe de polic√≠a judicial producido por el investigador de campo del CTI , N√©stor Alfonso Torres Ospina, sobre los correos del computador de otro miembro del Secretariado de las FARC, Iv√°n R√≠os, quien fuera asesinado por un miembro de su guardia personal, el carnicero conocido como ‚ÄúRojas‚ÄĚ, cuyo nombre es Pedro Pablo Montoya, quien adem√°s cercen√≥ la mano derecha de R√≠os y sustrajo su computador personal para entregarse al ej√©rcito nacional junto con tan macabras ‚Äúevidencias‚ÄĚ. ¬†


Las otras perversiones fueron entonces que ni los informes de polic√≠a judicial tienen valor probatorio en un proceso penal, c√≥mo el que se hizo valer en mi caso, y que ni siquiera la prueba reina, es decir, la copia espejo del computador de¬† Iv√°n R√≠os, estuvo nunca en el expediente.¬† ¬ŅC√≥mo controvertir√≠a la defensa una prueba que nunca conoci√≥? Y lo peor, ¬Ņc√≥mo es que ahora van a validar como prueba un computador, el de Iv√°n R√≠os, que fue obtenido tras su asesinato por un ex guerrillero y sin las conservar las normas de manejo del levantamiento de pruebas t√©cnicas? Hasta donde sabemos ‚ÄúRojas‚ÄĚ, el asesino de R√≠os, no era ning√ļn perito de inform√°tica forense de la Polic√≠a Nacional.¬† ¬†


Ante tal decisión procedió la defensa a interponer el recurso de apelación de la sentencia ante la siguiente instancia, de acuerdo a la legislación colombiana, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.  En esta oportunidad, conociendo la dinámica de éste proceso, más político que jurídico, ya no nos sorprendió ni la prontitud ni la decisión de esta instancia emitida el 11 de octubre de 2013, en el sentido de confirmar íntegramente la sentencia emitida por la jueza de primera instancia.


Nos quedaba entonces recurrir a la √ļltima instancia legal, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. ¬ŅC√≥mo podr√≠a ser posible que siendo la misma Corte la que declarara la ilegalidad de las pruebas en el caso de los computadores de Ra√ļl Reyes, emitiera sentencia en contra de su propia jurisprudencia?, -pens√©.¬† Si estudiaba de fondo la apelaci√≥n de la defensa se dar√≠a cuenta de que el proceso est√° lleno de ilegalidades.¬† Pero la Corte tambi√©n tiene la potestad de inadmitir, es decir, no estudiar de fondo una petici√≥n de casaci√≥n.¬† Y justo eso fue lo que hizo en mi caso.¬† Tambi√©n obrando con una celeridad no vista en otros procesos, resolvi√≥ como inadmisible la demanda el 3 de abril de 2014, es decir, faltando 5 d√≠as para que el proceso prescribiera.¬† La sentencia as√≠ qued√≥ en firme en √ļltima instancia.


Finalmente en la sentencia y despu√©s de 43 meses de prisi√≥n f√≠sica y casi 6 a√Īos de un proceso judicial tortuoso, ahora s√≠ se me reconoce mi condici√≥n de madre cabeza de familia con menores de edad a cargo, nueve veces negada en el pasado, y adem√°s mi otra condici√≥n, el de una profesional, una soci√≥loga, y as√≠ de repente dej√© de ser ‚Äúun peligro para la sociedad‚ÄĚ, por lo tanto se me concedi√≥ la detenci√≥n domiciliaria. Yo no soy abogada, pero lo vivido s√≠ me permite hilar fino‚Ķ ¬†


Ahora nos queda buscar justicia en las instancias internacionales y por eso presentaremos el caso ante la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos y hemos emprendido desde ya una amplia campa√Īa de denuncia y b√ļsqueda de solidaridad y acompa√Īamiento nacional e internacional, entre otras cosas, porque mi caso es s√≥lo la punta del ‚Äúiceberg‚ÄĚ de lo que puede venir despu√©s en contra de otros/as miembros de la oposici√≥n pol√≠tica en Colombia.

EL PROCESO DE LAS FARC-POL√ćTICA, SEGUNDA PARTE:¬†¬† ¬†
Muchas personas que me conocían creyeron que ese primero de marzo de 2012 había recuperado mi libertad definitiva y pronto se olvidaron del caso. Y es que en nuestra patria cada día trae su afán, con tantos y tantos casos de violación y muerte.


Pero √©ste, el caso al que sus oscuros arquitectos denominaron ‚ÄúFARC-pol√≠tica‚ÄĚ, no ha muerto como pensamos tiempo atr√°s, cuando la Corte Suprema de Justicia declar√≥ la ilegalidad e ilegitimidad de los computadores del abatido jefe insurgente Ra√ļl Reyes. Lo han venido resucitando y perfeccionando con fina filigrana, conect√°ndolo maquiav√©licamente con otros supuestos correos extra√≠dos, qui√©n sabe con qu√© ilegalidades, de otros computadores de afamados jefes insurgentes abatidos en operaciones militares, no siempre respetando el marco de la legalidad y de una guerra ‚Äúlimpia‚ÄĚ.


Los ide√≥logos de la FARC-Pol√≠tica, tambi√©n han experimentado con quienes hemos sido vinculados y puestos presos en √©ste proceso, como es el caso del profesor Miguel √Āngel Beltr√°n, el periodista y director de ANNCOL, Joaqu√≠n P√©rez Becerra y conmigo misma, en mi condici√≥n de soci√≥loga y defensora de derechos humanos. Como no pudieron contra nuestra lealtad, firmeza y convicci√≥n de que el pensamiento cr√≠tico y la oposici√≥n son nuestros derechos, se propusieron condenarnos a toda costa sin importar c√≥mo llegar√≠an a ello. ¬†
Pero no se trata de nuestros casos individuales. Su apuesta es hacerlo extensivo a muchos m√°s dentro de la amplia gama de la oposici√≥n pol√≠tica. Una sentencia como la m√≠a, o la del periodista Joaqu√≠n P√©rez Becerra, o la persecuci√≥n administrativa, que padece el profesor Miguel √Āngel Beltr√°n, de manos del Procurador Inquisidor Ordo√Īez, a pesar de haber sido absuelto del proceso penal, ser√°n los referentes legales usados para criminalizar a esas otras y otros. Esa ha sido nuestra voz de alerta, que hicimos a todo pulm√≥n incluso desde el encierro, aunque en ese entonces no lleg√≥ a muchos ‚Äúo√≠dos receptivos‚ÄĚ.¬†¬†¬†¬† ¬†

EL AFUERA DESPU√ČS DEL ENCIERRO
Si bien estar confinado en una prisi√≥n colombiana es una situaci√≥n terrible que nadie desea, otro tanto ocurre cuando recuperamos nuestra libertad.¬† La situaci√≥n de violaciones a los derechos humanos en Colombia es as√≠ de sistem√°tica y grave y la perduraci√≥n del conflicto interno tan larga como cruenta, que nuestros esfuerzos por denunciar y solidarizarnos con quienes las padecen parecen ser insuficientes.¬† No obstante, esa no puede ser excusa para no hacer el m√°ximo esfuerzo.¬† Tambi√©n hay que ser autocr√≠ticos frente a pr√°cticas en las que la solidaridad es s√≥lo discursiva, en las que nos volvemos indolentes ante el sufrimiento de nuestros propios compa√Īeros/as y en las que se toleran inconsecuencias en el interior de nuestras organizaciones sociales y pol√≠ticas.


Bien dice el dicho popular que ‚Äúen la c√°rcel y en el hospital se conocen los amigos‚ÄĚ.¬† Tan cierto es, que despu√©s de vivir ciertas soledades de √©ste tipo, empezamos a recomponer milim√©tricamente nuestras vidas contando con s√≥lo algunas partes de lo que fuera el rompecabezas de nuestro pasado. Por esta cuenta nuestras familias se reducen a su m√≠nima expresi√≥n, y la lista de amigos/as y compa√Īeros/as se depura sustancialmente.


La estigmatizaci√≥n, persecuci√≥n y soledad es la realidad que compartimos la mayor√≠a de ex prisioneros y ex prisioneras pol√≠ticos una vez fuera de las tenebrosas prisiones colombianas.¬† Padecemos una especie de lepra que nos hace poco atractivos para ciertas personas con quienes ayer compartimos el aula, el sindicato, la oficina, la calle y hasta el amor.¬† Algunos/as viejos conocidos/as con quienes te encuentras en la calle, -a√ļn tiempo despu√©s-,¬† evitan a toda costa el intercambiar su correo o n√ļmero de tel√©fono y hasta saludarte en p√ļblico. Ya ante lo inevitable del encuentro abundan en excusas de todo tipo para justificar que nunca estuvieron acompa√Ī√°ndonos en la adversidad. Las puertas laborales y acad√©micas est√°n pr√°cticamente cerradas y no siempre hay una bienvenida para continuar con la militancia, con tu organizaci√≥n de base, aquella que viv√≠amos hasta que nos topamos con la c√°rcel y que resistentes tambi√©n mantuvimos en el encierro.¬† Pero nuestro compromiso testarudo nos hace permanecer y continuar en el intento. Bien dicen que ‚Äúcada quien es due√Īo de sus propios miedos‚ÄĚ y nosotros/as no estamos para juzgarles sino para construir con nuestro propio ejemplo.


Durante el presidio y al recuperar la libertad, escuchamos a√ļn las especulaciones y desconfianzas¬† que se tejen en voz baja en torno al por qu√© estuvimos en una c√°rcel‚Ķ Por qu√© no hicieron esto o aquello, opinan otros/as, pero muy pocos propiciaron en su momento el escenario que ayudara a evitar situaciones de riesgo. Casi nadie se mete debajo de nuestra piel y existencia para entender que a veces, aunque se quiera, es dif√≠cil escapar de ciertas circunstancias que se nos ponen de camino y que no controlamos.


Después de la cárcel el proceso de volver a vivir es tan complejo como el mismo de afrontar la privación de la libertad. Viví, como muchos otros/as,  con mi familia, una extenuante situación de zozobra en una gran soledad, con contadas, efectivas e inolvidables muestras solidarias, especialmente trasatlánticas.  


Durante este tiempo que permanec√≠ con la ‚Äúlibertad prestada‚ÄĚ segu√≠ haciendo mi trabajo de hormiga para aportar con un granito de arena a este sue√Īo de una patria justa y en paz y sin olvidar a quienes quedaron tras las rejas.¬† Pero mi familia y yo seguimos siendo permanentemente hostigados, amenazados, fotografiados y seguidos por organismos de seguridad del Estado y otros‚Ķ No hubo forma ni tiempo para terapias ni individuales ni colectivas que nos permitieran sobreponernos a esa realidad vivida contra nuestra voluntad.
La situaci√≥n de seguridad y riesgo por mi presencia entre mi n√ļcleo familiar se hizo tan dif√≠cil que tuve que tomar una decisi√≥n dr√°stica para tratar de evitar el asedio a mis seres queridos. Pocas personas saben a ciencia cierta, por ejemplo, lo que significa para una madre con menores a su cargo, el tener que separase nuevamente, aunque sea de forma temporal, ante la eventualidad de una situaci√≥n de riesgo, quedando unos y otra desolados en total impotencia. Esa otra separaci√≥n para proteger las vidas, que viv√≠ por un tiempo, produjo un dolor desgarrador e indescriptible en nuestra familia.


Y qui√©n pudiera imaginar que deambulando por la geograf√≠a patria de un lado a otro, en la b√ļsqueda de solidaridades, a la espera de que el nivel de amenaza disminuyera, arrancando entre tanto la sobrevivencia personal y de los m√≠os, sin dejar de lado mis convicciones comprometidas, me iba a topar con la peor experiencia de mi vida, y me iba a convertir en una mujer m√°s que era maltratada, desconocida y degradada en su m√°s profunda esencia. Padecer largamente en silencio esa violencia que es invisible para otros/as, fue para m√≠ una experiencia a√ļn m√°s terror√≠fica y dolorosa que la misma c√°rcel. Porque en la c√°rcel sabes que est√°s en poder de quien te ve como su enemigo y se te vuelve un reto personal el resistirla.¬† Pero la de las violencias contra las mujeres, incluso las m√°s sutiles, esa es otra historia.¬† La que viv√≠ a√ļn no logro superarla y debo todav√≠a procesar y en alg√ļn momento sacar a la luz lo vivido para que no se repita la historia. No por nada dej√≥ en mi ser femenino su indeleble cicatriz para que no me permitiera olvidar.¬† S√≥lo traigo aqu√≠ este trozo de mi historia personal para reflexionar colectivamente sobre aquellas vivencias extremas que en vez de derrotar, reafirman.


Mi compromiso y sue√Īos, con la¬† b√ļsqueda de la paz con justicia social y la construcci√≥n de ese nuevo pa√≠s, sigue inc√≥lume. Y como mujer defensora de derechos humanos, mi compromiso tambi√©n se reafirma con esa militancia pol√≠tica revolucionaria en torno a lo femenino.¬† Las violencias contra las mujeres son una afrenta a la dignidad humana y en la c√°rcel miles de mujeres soportan la indiferencia e invisibilidad. ¬†


Esta mujer del pueblo que las lógicas irracionales de la guerra quisieron silenciar y enterrar, está ahora más viva, colectiva y libertaria. Una vez más el ave FENIX revolucionaria retorna de las cenizas en nuestra lucha…

Vea el boletín completo en solidaridad con Liliany Obando aquí:

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GAITAN MURDER ANNIVERSARY RECALLS HISTORY FARC WANTS INVESTIGATED

Gaitán murder anniversary recalls history FARC wants investigated  

By W. T. Whitney Jr.

On April 4 peace negotiators of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) who’ve been meeting in Cuba with Colombian government representatives for almost 18 months, called for investigating origins of conflict in Colombia. The FARC wants “clarification of the causes of the conflict and responsibilities ... Without this input, discussion of Point Five referring to victims will be meaningless. It’s obvious that without establishing the origin of the conflict and its historical truth, there can be no peace, ... We propose that the period of historical study take off from Law 200 of 1936 which gave rise to a reaction unleashing landowner and party violence lasting until now.”¬† ¬†

Victory of the Liberal Party in 1930 ended decades of Conservative Party rule. Under Alfonso L√≥pez Pumarejo, president from 1934 through 1938, the Liberals advanced agrarian reform through Law 200, labor rights, and social programs. Jorge Eli√©cer Gait√°n, leader of the Liberal Party’s left wing and at various times Bogota’s mayor, minister of labor, and education minister, sparked the Party’s response to underclass yearnings. “I am not, personally, me,” he once said, “I am a people.” ¬†

April 9, 2014 marks the 66-year anniversary of Gait√°n’s assassination in 1948. His story epitomizes history the FARC is looking for and testifies to the emotional pain of unceasing violence. The FARC statement suggests, in effect, that agitation and turmoil prior to Gait√°n’s death set the stage for subsequent conflict.¬† Historians see Gait√°n as likely to have been elected president in 1950. His death dashed hopes for democratic realization of social reforms, and the opportunity hasn’t returned.¬† It occurred at the time and place of U.S. launching of its anti-Soviet cold war in Latin America

Liberal Party elements headed by Gait√°n moved toward political independence as the Conservative Party and old guard Liberal Party leaders mobilized against social reforms. Legislation in 1944 weakened the 1936 land reform law and popular protests mounted. Facing elections in 1946, the Party split. Gait√°n campaigned for the presidency as an independent.¬† With the Liberal Party electorate divided, the Conservatives’ Mariano Ospina P√©rez became president.

Anti-clerical and business-oriented urban Liberals had over decades faced off against Conservatives dedicated to landholding, the military, and the church. Now Liberal Party traditionalists fearful of popular uprisings teamed with Conservatives who, also leery of discord and fond of General Franco’s Falangist movement in Spain, had moved to the right. The Conservative government set police and the military to terrorizing poor neighborhoods and the countryside. According to one report, “In only two years more than 15,000 people were assassinated.” Gait√°n, sole leader of a now left-leaning Liberal Party, became a lightening rod before a building storm.

Speculation as to responsibility for Gait√°n’s killing moved from the deranged, right-wing shooter, to betrayal by Gait√°n’s friend Plinio Mendoza, to the CIA, to dark forces within Colombia’s government. For two weeks afterwards, enraged mobs rioted. Over 10 years 200,000 Colombians would die as the army and police fought guerrilla bands. Ex - FARC leader Manuel Marulanda tells how Communist guerrillas, espousing a more coherent political program than that of opportunistic Liberal Party counterparts, took on war that hasn’t ended. ¬†

When Gait√°n died, U.S. Secretary of State George Marshall was in Bogota attending the 9th Pan-American Union Conference. He shepherded the Union’s conversion to the Organization of American States, envisioned as a bulwark against communism in Latin America. Earlier, U.S. intelligence told the Colombian government that communists were inciting anti-government protests.¬† Afterwards, U.S. and Colombian official spokespersons blamed the assassination and rioting on communists. The Colombian government broke relations with the Soviet Union. U.S. military aid for Colombia’s efforts to eradicate the FARC began the year the communist insurgency was formed, in 1964,

Fifty years later, in March, 2014, General John F. Kelly, head of the U.S. Southern Command, told reporters in Cali that, “We are doing everything we can to help the people and the Armed Forces of Colombia ... “[T]he rebels are up against the ropes, almost defeated, and as we say in the United States, we don’t want to take our eyes off the ball.¬†¬†¬† ¬†

Jorge Eli√©cer Gait√°n was a socialist and anti-imperialist. His 1924 doctoral thesis was entitled “Socialist thinking in Colombia.” Responding to the Army’s massacre of 1000 striking banana workers in Santa Marta in 1928, Congressman Gait√°n declared, “The Colombian Army has its knee bent before Yankee gold and [enough]arrogance for shooting Colombian children” The Manifesto of the short-lived, socialist-oriented National Revolutionary Left Union founded by Gait√°n in 1933 stated that, “[L]and must be for those who work it, the large landed estate is a crime, enrichment through exploitation is illicit and criminal, workers must intervene in the management of ... factories.”¬† ¬†

Colombia’s dark shadow embraced Gait√°n as he spoke to followers on February 7, 1948. The funereal tone of his “Oration for Peace” was prophetic. Addressing President Mariano Ospina P√©rez, he declared that, a “great multitude flowed into this plaza yet not one cry is heard because within our hearts we listen only to the beat of emotion. Subterranean force is much more powerful during great storms and has power to impose peace when those obliged to do so, don’t. Mr. President: You don’t hear applause here. You only see black flags moving. ... We don’t have economic or political theses for you on this occasion...We ask of you deeds of peace and civilization ... Sir, stop the violence!”

http://www.peoplesworld.org/colombia-jorge-gaitan-and-the-struggle-for-peace/


Colombian court turns down political prisoner Liliany Obando's appeal (En & Sp)

The Colombian Supreme Court on April 3 announced its rejection of an appeal by Liliany Obando of a conviction and sentence handed down in 2013. Political prisoner Obando‚Äôs conviction for ‚Äúrebellion‚ÄĚ stands as does a sentence of five years, eight months of house arrest and a fine of 707 million pesos, ($368,347 USD). Formerly human rights director for Fensuagro, Colombia‚Äôs largest agricultural workers‚Äô union, Obando enjoys wide international support.

The Court dropped one charge against her, that of handling ‚Äúresources related to terrorist activities.‚ÄĚ Her sentence includes time already served in state custody. Time remaining under house arrest is unclear, probably under two years. In confining Obando to house arrest, the Court was recognizing Obando‚Äôs status as a head of household with two children, a classification she had long sought, and further recognisisng that as a sociologist she doesn't represent a threat to society.

Arrested on August 8, 2008, Obando had been confined to the Buen Pastor women‚Äôs prison in Bogot√° until her release to provisional liberty on March 1, 2012. In prison, Obando campaigned to defend prisoner‚Äôs rights, especially those of women political prisoners. She assumed a leading role with the ‚ÄúManuela S√°enz Women Political Prisoners Collective‚ÄĚ (Colectivo de Prisioneras Pol√≠ticas ‚ÄúManuelita S√°enz‚ÄĚ) whose work extended to other Colombian prisons and even internationally. On March 8, International Women‚Äôs Day, she released a since widely disseminated study ‚ÄúWomen‚Äôs exclusion from society and politics and invisibility in Prison.‚ÄĚ

Obando is a sociologist and documentary film maker. A week before her arrest, she issued a report documenting the murders of 1500 Fensuagro union members. Working with Fensuagro, Obando met with unions and political organizations abroad, informing them about Colombian realities.

Prosecutors accused Obando of belonging to the international commission of the FARC. Their case rested on files taken from computers of FARC leaders seized during the Colombian military’s attack on a FARC encampment in Ecuador on March 1, 2008. In 2011 the Colombian Supreme Court invalidated the legal standing of material the computers contained. The appeals court apparently paid little heed to that decision.

Since leaving prison in early 2012, Obando has worked on behalf of political prisoners and for social justice and peace in Colombia. She has contributed both to ongoing educational and action-oriented projects of the ‚ÄúOpen and Free Classroom‚ÄĚ (Catedra Libre y Abierta contra la Nueva Inquisici√≥n) and to the ‚ÄúLong Life to Butterflies‚ÄĚ and the Campa√Īa Yo Te Nombro Libertad campaigns dedicated to Colombia's political prisoners. She has taken on a leading role with the International Network in Solidarity with Colombia's Political Prisoners.

Together with her family, Obando under house arrest has experienced harassment, persecution, and monitoring at the hands of security officials. A new solidarity effort, ‚ÄúI Name You Liberty‚ÄĚ (Yo Te Nombro Libertad), is active on her behalf.


CORTE COLOMBIANA RECHAZA APELACI√ďN DE LA PRISIONERA POL√ćTICA LILIANY OBANDO

By: T. Whitney Jr.
Red International en Solidaridad con las Prisioneras y Prisioneros Políticos Colombianos - INSPP
Abril 16  de 2014

El 3 de abril, la Corte Suprema colombiana anunci√≥ su rechazo de una apelaci√≥n de la sentencia y condena dictada en 2013.¬† La condena de la prisionera pol√≠tica por ‚Äúrebeli√≥n‚ÄĚ se mantiene, como una sentencia de cinco a√Īos y ocho meses de detenci√≥n domiciliaria y una multa de 707 millones de pesos, ($368.347 d√≥lares).¬† La anteriormente directora de derechos humanos para FENSUAGRO, el sindicato de trabajadores agr√≠colas m√°s grande de Colombia, goza de un amplio apoyo internacional.

La Corte retir√≥ un cargo contra ella, el de ‚Äúadministraci√≥n de recursos con fines terroristas‚ÄĚ. Su condena incluye el tiempo ya servido en detenci√≥n preventiva al Estado.¬† El tiempo restante bajo detenci√≥n domiciliaria no es claro, probablemente menor a dos a√Īos.¬† Al confinar a Obando a detenci√≥n domiciliaria, la Corte reconoci√≥ su condici√≥n de cabeza de familia con dos hijos, una clasificaci√≥n que ella largamente busc√≥, y tambi√©n reconoci√≥ que, como una soci√≥loga, ella no era peligrosa para la sociedad.

Detenida en Agosto, 8 de 2008, hab√≠a sido confinada en la Prisi√≥n de mujeres Buen Pastor en Bogot√°, hasta que fue dejada en libertad provisional el 1 de marzo de 2012. En Prisi√≥n, Obando hizo campa√Īa para defender los derechos de los prisioneros, especialmente de las prisioneras pol√≠ticas.¬† Ella asumi√≥ un papel de liderazgo en el Colectivo de Prisioneras Pol√≠ticas ‚ÄúManuelita S√°enz‚ÄĚ, cuyo trabajo se extendi√≥ a otras prisiones colombianas e incluso internacionalmente.¬† El 8 de marzo, D√≠a Internacional de la Mujer, ella public√≥ un estudio, ‚ÄúDe la exclusi√≥n de las mujeres en la sociedad y en la pol√≠tica a la invisibilizaci√≥n en la prisi√≥n‚ÄĚ, desde entonces ampliamente difundido.

Obando es una socióloga y documentalista.  Una semana antes de su detención, ella emitió un informe documentando los asesinatos de 1500 miembros de FENSUAGRO.  Trabajando con FENSUAGRO, Obando se reunió con sindicatos y organizaciones políticas en el extranjero, informándoles acerca de la realidad colombiana.

Los fiscales acusaron a Obando de pertenecer a la Comisión Internacional de las FARC.  Su caso se basó en los archivos tomados de los computadores de líderes de las FARC incautados durante el ataque de los militares colombianos a un campamento de las FARC en Ecuador el 1 de marzo de 2008.  En 2001 la Corte Suprema colombiana invalidó la legalidad del contenido de los computadores.  La corte de apelaciones aparentemente puso poca atención a esa decisión.

Desde que dej√≥ la prisi√≥n a principios de 2012, Obando ha trabajado por los prisioneros pol√≠ticos y por la justicia social y la paz en Colombia.¬† Ella ha contribuido en campa√Īas orientadas tanto en lo educacional como en la acci√≥n tales como la¬† ‚ÄúC√°tedra Libre y Abierta contra la Nueva Inquisici√≥n‚ÄĚ, y en aquellos grupos de ‚ÄúLarga Vida a las Mariposas‚ÄĚ y ‚ÄúYo te Nombro Libertad‚ÄĚ, ambos dedicados a los prisioneros pol√≠ticos.¬† Ella ha tomado un papel de liderazgo con la Red Internacional de Solidaridad con las Prisioneras y Prisioneros Pol√≠ticos Colombianos.

Junto con su familia, Obando bajo detenci√≥n domiciliaria, ha experimentado hostigamiento, persecuci√≥n y monitoreo en las manos de oficiales de seguridad.¬† El nuevo esfuerzo de solidaridad ‚ÄúYo Te Nombro Libertad‚ÄĚ, est√° activo en su nombre.


Entrevista a Liliany

Presos Políticos Colombianos: la batalla contra la aniquilación del pensamiento crítico
MI√ČRCOLES, 16 DE ABRIL DE 2014 19:35 FERNANDA S√ĀNCHEZ JARAMILLO PARA LA PLUMA
http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=5719:2014-04-16-19-26-02&catid=108:prisioneros-politicos&Itemid=463
 
(‚Ķ) cada hora, cada d√≠a, cada semana, cada mes, cada a√Īo, la esperanza que rejuvenece de quebrar las rejas, volar, esas rejas que contin√ļan, imaginarias, comprimi√©ndome el cerebro.
Sue√Īo en reconquistar la integridad y la libertad, ¬Ņser√° posible? Como contornear la l√≥gica de la tendencia si el saboteador, con toda su malicia, se instal√≥ dentro de la cabeza, se meti√≥ en el interior del interior succionando los esfuerzos y comprometiendo la objetividad del pensamiento?‚ÄĚ (Luis Roberto Salinas Fortes, ex prisionero pol√≠tico brasile√Īo, Retrato Callado, 1988, p√°g. 100).
 
Entrevista a Liliany Patricia Obando, licenciada en lenguas modernas de la Universidad de Nari√Īo y soci√≥loga de la Universidad Nacional. En trabajo de tesis para la maestr√≠a de estudios pol√≠ticos de la Universidad Nacional. Defensora de derechos humanos, laborales y de las mujeres. Prisionera pol√≠tica.
Farc-Política y Proceso de Paz
FSJ: En un texto de su autor√≠a, publicado en Antifabogota.wordpress, dec√≠a que la Farc-Pol√≠tica languidec√≠a. La reciente sentencia en su caso, la condena a 70 meses de prisi√≥n utilizando pruebas obtenidas del computador de Iv√°n R√≠os y demuestra que el gobierno no est√° dispuesto a renunciar a su campa√Īa contra la oposici√≥n pol√≠tica. ¬ŅEntramos en una segunda fase de la Farc-Pol√≠tica, o es una continuaci√≥n de la primera? ¬ŅQu√© consecuencias tendr√° esta sentencia en otros casos?
LPO: Es una continuaci√≥n de la primera etapa tras la Operaci√≥n F√©nix, que se ha venido ajustando seg√ļn las circunstancias. Cuando la Corte declar√≥ la ilegalidad de las pruebas del computador de Ra√ļl Reyes parec√≠a que la Farc-Pol√≠tica languidec√≠a, pero ahora intentan revivirla usando otras v√≠as y otros computadores. Esta prueba deber√≠a declararse ilegal, pues el computador fue entregado por el guardia que asesin√≥ a Iv√°n R√≠os, no hubo cadena de custodia.
Parte de la estrategia de los organismos de seguridad, es buscar memorias, discos duros y computadores considerados -en esta fase de la guerra- como insumo valioso en estos procesos. En el caso mío, es obvio y muy grave que la sentencia la dictan con base en una prueba que nunca fue parte del proceso, nunca le suministraron la copia de la misma a la defensa; no existió la posibilidad de controvertir. Es preocupante que sí les funciona esto en mi caso, otros líderes y activistas en libertad sean vinculados, en el futuro, a la Farc-política con base en sentencias que presentan irregularidades.
FSJ: Algunas prisioneras Vascas hablan de la dispersi√≥n geogr√°fica, al ubicarlas en c√°rceles francesas, como una estrategia para debilitar su lucha. En Colombia, en el caso de la Farc-Pol√≠tica no se les permiti√≥ a los acusados defenderse colectivamente. ¬ŅQu√© impacto tiene esto en las organizaciones sociales, logra desarticularlas?
LPO: En primer lugar, esto es violatorio del debido proceso porque si la prueba es la misma para todas las personas, lo razonable en derecho es tener acceso a la totalidad de la prueba que está siendo usada en nuestra contra. Sin embargo, cada caso fue individualizado, no se tuvo acceso a la totalidad de la prueba, sino la parte correspondiente a cada caso particular pese a que se solicitó la copia espejo de los computadores de Reyes.
Todos hac√≠amos el mismo trabajo de defensores de derechos humanos, pero no hubo unidad en la defensa t√©cnica. Incluso cuando vincularon a Miguel √Āngel Beltr√°n pens√°bamos en qui√©n saldr√≠a primero pues en Colombia existen dos sistemas judiciales: uno el de la Ley 600 de 2000 y, otro, el del 2004. Por eso, unos son condenados y otros no, a pesar de que se utiliza la misma prueba contra todos.
Hay varias perversiones en estos procesos: jueces y fiscales que hacen parte de, son o fueron miembros activos de √≥rganos de inteligencia del Estado o son reservistas; los tiempos de investigaci√≥n se duplican; declaran a una persona como un peligro para la sociedad y la ponen en detenci√≥n preventiva por a√Īos y, otra perversi√≥n, la posibilidad de ser sentenciado por terrorismo, cuyas condenas son m√°s largas.
Esto afecta las organizaciones sociales, genera temores y deconfianza. Siendo autocr√≠ticos, esta fase de las Farc-Pol√≠tica se deber√≠a asumir con m√°s solidaridad, m√°s coordinaci√≥n y unidad; estudiar la defensa de manera colectiva pues el Estado act√ļa de manera conjunta: jueces, fiscales, corte; nosotros necesitamos m√°s unidad y acompa√Īamiento.
FSJ: ¬ŅPor qu√© cree que las partes negociadoras del proceso de Paz en la Habana no hablan de la liberaci√≥n de presos pol√≠ticos, quienes viven en condiciones inhumanas en las c√°rceles, en condiciones de hacinamiento y sin apropiada atenci√≥n m√©dica?
LPO: Yo no creo que de parte de la insurgencia haya habido silencios, siempre ha habido pronunciamientos, especialmente acerca de sus prisioneros de guerra. En el contexto del conflicto interno armado, no podemos hablar solo de los prisioneros políticos de conciencia, los prisioneros de guerra también son prisioneros políticos.
Me parece importante mencionar que los prisioneros de las Farc pasarían a procesos políticos de indultos, amnistías, pero no los prisioneros políticos de conciencia. Los prisioneros de conciencia deberían estar en libertad porque nunca han estado alzados en armas.
FSJ: ¬ŅC√≥mo puede Colombia avanzar en el proceso de paz, y en un posible escenario de postconflicto, sin incluir el respeto por los derechos humanos de sus presos pol√≠ticos, ni sus luchas sociales?
LPO:¬†¬† En primer lugar, hay que reconocer que existen m√°s de 7.500 prisioneros y prisioneras pol√≠ticas, que los gobiernos no han reconocido: ni el de √Ālvaro Uribe, ni el de Juan Manuel Santos. Paz sin derechos humanos es una contradicci√≥n de t√©rminos. La violaci√≥n de los derechos humanos y el desconocimiento de la dignidad humana de las personas ‚Äúdepositadas‚ÄĚ en las c√°rceles se ha agravado. Entre tanto, los prisioneros tratan de visibilizar una situaci√≥n que afecta a toda la poblaci√≥n carcelaria: el maltrato, las drogas, la humillaci√≥n y la doble invisibilizaci√≥n de las mujeres.
Los prisioneros políticos por su formación tienen más claridad acerca de lo que no debe ocurrir en las cárceles e intentan mejorar las condiciones para todos. No hay condiciones para la paz si se mantienen las violaciones de los derechos humanos y se niega la existencia de los prisioneros políticos.
FSJ: ¬ŅAnte cu√°les instancias internacionales han presentado este problema social y qu√© ayuda concreta han recibido por parte de pa√≠ses como Estados Unidos, que no se caracterizan por el respeto de los derechos humanos de sus prisioneros pol√≠ticos, mucho menos de sus prisioneros de guerra?
LPO: La situación de las cárceles tiende a empeorar porque estamos en pleno desarrollo de la privatización carcelaria que se aplica en Estados Unidos y también copiando algunas características del modelo chileno. Esto significa que la administración de servicios de las cárceles queda en manos de empresas privadas. Las llamadas a celular, por ejemplo, cuestan muchísimo, nosotros denunciamos los costos de las tarjetas de llamadas, la alimentación ofrecida a través de contratistas es de baja calidad. El interno y sus familiares, son convertidos en consumidores en prisión.
En Estados Unidos, hay gente que denuncia temas en derechos humanos a trav√©s de las visitas y la observaci√≥n de casos y ese acompa√Īamiento es importante para frenar un poco los absusos, pues esto presiona para que las autoridades penitenciaras presten atenci√≥n.
Sin embargo, se presentan muchos obstáculos  a las visitas. Esto ocurrió con Mujeres del Mundo por la Paz quienes no pudieron ingresar a las cárceles en abril del 2012. Desde entonces, ha sido más difícil organizar visitas de verificación.
FSJ: Los prisioneros pol√≠ticos son invisibilizados por el Estado y los medios de comunicaci√≥n corporativos. Los medios alternativos y populares destacan casos como el del profesor Miguel √Āngel Beltr√°n, el de Francisco Toloza, ambos ya libres, el de Huber Ballesteros, a√ļn en prisi√≥n y el suyo. ¬ŅQu√© tipo de informaci√≥n period√≠stica y acad√©mica se requiere para que los miles de prisioneras y prisioneros pol√≠ticos no caigan en el olvido?
LPO: Predomina un desconocimiento conveniente porquen son temas comprometedores que los periodistas no quieren abordar pues no quieren verse afectados por entrevistar a prisioneras y prisioneros políticos. En Colombia hay no solo prisioneros de guerra, sino de conciencia: son profesores, sindicalistas, campesinos, defensores de derechos humanos. Hay miedo también a hablar de prisioneros de guerra.
En las organizaciones sociales y medios alternativos también nos imponemos autocensura; por eso, solo se habla de los prisioneros de conciencia y no de los demás. Es hora de empezar a preocuparnos por esa realidad porque la complejidad del conflicto colombiano ha convertido a estudiantes, campesinos y gentes de las regiones en prisioneros de guerra y/o de conciencia.
Símbología de las instituciones totales en las cárceles colombianas
Seg√ļn el soci√≥logo Erving Goffman, en su libro Manicomios, Prisiones y Conventos: ‚ÄúUna instituci√≥n total puede definirse como un lugar de residencia y trabajo, donde un gran n√ļmero de individuos en igual situaci√≥n; aislados de la sociedad por un per√≠odo apreciable del tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente‚ÄĚ.
FSJ: Una de las caracter√≠sticas de las instituciones totales es su tendencia¬† absorbente y totalizadora. ¬ŅAdem√°s de los muros, las rejas, las puertas cerradas, qu√© otros s√≠mbolos -no tan evidentes- comprueban esa tendencia en las prisiones colombianas?
LPO: Los horarios, la obligatoriedad de usar uniformes, los cursos ofrecidos son controlados, las lecturas de autosuperaci√≥n, las contadas de los internos varias veces al d√≠a, el poco acceso a los radios, el no acceso a herramientas de trabajo, como en el caso de las prisioneras pol√≠ticas que estudiaban peluquer√≠a y les permit√≠an usar tijeras debido a su ‚Äúpeligrosidad‚ÄĚ.
En las nuevas c√°rceles como la de Valledupar, o cerca de Valledupar, se aplica el esquema de los Estados Unidos. Es una c√°rcel s√≠mbolo, construida con recursos del Plan Colombia para confinar en una¬† c√°rcel de m√°xima seguridad a ‚Äúpersonas de alta peligrosidad‚ÄĚ; all√≠ hay una torre para mujeres y otra para hombres.
Es una cárcel de varios pisos, ubicada en zona de paramilitares a donde los familiares de los presos no van por temor, es una cárcel alejada del centro urbano y donde escasea el agua a pesar de las temperaturas inclementes. En esa cárcel, me contaba una prisionera, les prohibían verse en el espejo, maquillarse.
FSJ: Generalmente, las instituciones totales justifican el control de las actividades de los internos argumentando que es la estrategia para manejar grandes conglomerados humanos. ¬ŅExiste alg√ļn espacio para la autonom√≠a y la ‚Äúdesobediencia‚ÄĚ que permita confrontar esas rutinas impuestas?
LPO: Los espacios de autonomía son espacios de rebeldía que tratas de crearte sabiendo que estas en contra de la norma. Por ejemplo, en el patio seis, donde estuve,  las carteleras estaban prohibidas, pero insistimos hasta tener nuestro periódico mural.
Pero nos trasladron para romper ese proceso, esa conquista. Cada vez hay menos espacios para el ejercicio de la autonomía de los prisioneros políticos; el Inpec, dispersa a la población carcelaria.
En la cárcel intentan anularte como persona, como sujeta y sujeto político y ponen en riesgo tu vida. Cada minuto es una lucha contra la anulación, un esfuerzo por transgredir.
En mi caso, ese espacio lo conquist√© a trav√©s de la denuncia. Por ello me gan√© odios y respetos. Yo sab√≠a cu√°ndo las guardinanas abusaban de su poder y lo denunciaba; con el tiempo, otras compa√Īeras se apropiaban de ese conocimiento para su propia defensa.¬† Otra manera m√≠a de ‚Äúsubvertir‚ÄĚ era formarme donde yo quer√≠a, no donde los cabos me dec√≠an.
En la c√°rcel tambi√©n me di cuenta que de defensora de derechos humanos pas√© a ser la sapa del patio. Siempre estuve en contra de que nos ofrecieran solo cursos de culinaria, cr√≠as de pollos y o el de escritura, en el que te dec√≠an que no pod√≠as escribir sobre pol√≠tica, ni ideolog√≠as. Nosotras, logramos organizar un curso de derechos humanos en la prisi√≥n. Pero despu√©s acabaron con el curso porque lo consideraban ‚Äúpeligroso‚ÄĚ.
FSJ: Erving Goffman se√Īala que otra caracter√≠stica de las instituciones totales es su car√°cter binario debido a la configuraci√≥n de dos grupos: los internos y quienes los supervisan. El primer grupo es el ‚Äúsubordinado‚ÄĚ,¬† y el segundo, ejerce poder sobre el otro. ¬ŅCon base en su experiencia en la c√°rcel El Buen Pastor,¬† recuerda alg√ļn momento en que esa relaci√≥n haya sido ‚Äúhumana‚ÄĚ y no autoritaria?
LPO: Yo fui radical en cuanto a no establecer contacto cercano con la guardia. Pero observaba que en algunos casos surg√≠an ‚Äúcomplicidades‚ÄĚ. Por ejemplo, una prisionera le daba comida, de las internas, a una guardia para recibir algo en contraprestaci√≥n.
Pero nosotras ve√≠amos esto y les dec√≠amos que estaban violando el reglamento. En otros casos una guardia, sindicalizada, pod√≠a sentir empat√≠a por una sindicalista como yo.¬† Pero tambi√©n observ√© que la guardia otorgaba favores especiales a internas para que √©stas entregaran a sus compa√Īeras.
Degradaciones del YO
(‚Ķ) ‚ÄúLa instituci√≥n total es un h√≠brido social, en parte comunidad residencial y en parte organizaci√≥n formal; de ah√≠ su particular inter√©s sociol√≥gico (‚Ķ) Son tambi√©n los invernaderos donde se transforma a las personas; cada una es un experimento natural sobre lo que puede hac√©rsele al yo‚ÄĚ. Erving Goffman.
FSJ: Al ingresar en la c√°rcel, la persona sufre una serie de degradaciones: pierden su nombre, son llamados con apodos y son despojados de sus roles, de padres, profesionales, activistas, profesores, agricultores, para asumir el rol √ļnico del interno. ¬ŅQu√© estrategias usaron usted y sus compa√Īeras para resistir el continuo despojo?
LPO: Entras a la cárcel y eres criminal, despojo humano no eres más persona sujeta y sujeto de derechos y esa es la primera apuesta a ganar. Las y los prisioneros políticos no nos asumimos como delicuentes.
Consideramos que estamos en la c√°rcel por pensar distinto y por obrar en consecuencia con nuestros ideales. Con el tiempo nuestra voz se volvia colectiva. Todas las personas vivimos el proceso de la c√°rcel de manera diferente, y las resistencias varian seg√ļn la formaci√≥n, las experiencias de vida. A algunos las ofensas los quiebran, otros aprovechamos las ofensas para crecer.
En mi opini√≥n, la mejor manera de resistir el despojo es siendo consecuente, en cada acto, con cada palabra. Cada actitud, tiene que reflejar lo que eres como persona, como sujeta pol√≠tica, no dej√°ndote llevar por el mundo de las drogas, no negar derechos de otras compa√Īeras, ni dejarse comprar a cambio de favores personales. La denunciaante delos continuos despojos. La c√°rcel me ofreci√≥ el espacio m√°s v√≠vido para ser defensora de derechos humanos al vivir en carne propia y diariamente la vulneraci√≥n de mis derechos.
Otra estrategia que usamos fue cambiarle el contenido a la celebración del día de la Mujer, para volverlo un acto más político. Mantenernos activos como personas militantes nos daba fortaleza en la cárcel para no perder nuestra esencia como sujetas sociales y políticas.
FSJ: La estigmatizaci√≥n, ser declarados el enemigo interno, los apodos, los juicios a sus acciones, la observaci√≥n constante ‚Äúpeque√Īas mortificaciones‚ÄĚ, que en realidad son violaciones de derechos, son utilizados para debilitar moralmente al prisionero, para mutilar su yo. ¬ŅQu√© apoyo psicosocial han recibido los prisioneros pol√≠ticos para enfrentar estas circunstancias?
LPO: En cuanto a los apodos, un d√≠a descubr√≠ que a nosotras, las del patio sexto, nos apodaban ‚Äúlas perlas‚ÄĚ. Yo sal√≠a para una diligencia y una guardia le dijo a la otra, ah√≠ le mando una ‚Äúperla‚ÄĚ.
Yo de inmediato le dije que me llamaba Liliany Obando y que no pod√≠an llamarnos as√≠ o presentar√≠a una denuncia. Ellas cambiaron ese c√≥digo por otro, m√°s sutil. Con esfuerzos como esos se lograban peque√Īos cambios.
La guardia siempre me buscó una caída. Siempre se preguntaban cómo lograba sacar mis denuncias, pero nunca me encontraton nada ilegal a pesar de que mi celda era de las más desordenadas cuando hacían las requisas, y en las cuales pasan por encima de tu ropa interior.
En cuanto al tema psicosocial, no se recibe ning√ļn apoyo. Ni para las madres con sus hijos en la c√°rcel, ni para quienes los tienen afuera. Muchas de las mujeres son adem√°s madres cabeza de familia y no hay trabajo en la c√°rcel, nos vuelven improductivas.
En mi caso, no he podido llevar a mi hija, que estaba afuera, al psicólogo porque no he tenido las condiciones. El desarrollo de los bebés que nacen y se crían en la cárcel es menor, además tristemente aprenden el lenguaje de la prisión.
La persecución a las familias es muy intensa y esto afecta a sus miembros sicológicamente, en mi caso a mi hermana. Siendo autocríticos, las organizaciones dejan  muy solas a su gente; hay una solidaridad muy discursiva, escribimos, hacemos eventos, pero en lo concreto no se está. En algunos casos, hay solidaridad entre quienes han vivido la misma experiencia, pero no  es fácil por el tema de la seguridad.


Prisión y género
‚ÄúDe aqu√≠ saldr√°n muertas o locas‚ÄĚ, afirmaban las autoridades del Servicio Penitenciario Federal argentina, durante la dictadura cuando concentraron a presas pol√≠ticas, legalizadas, en Villa Devoto, en Buenos Aires.
FSJ: En el marco del conflicto armado colombiano, el cuerpo de la mujer se ha convertido en campo de batalla y/o en bot√≠n de guerra. ¬ŅQu√© trato se le da al cuerpo de la mujer en la c√°rcel?
LPO: En la cárcel se reproduce el sistema patriarcal de la sociedad. Escuchas historias de hombres que van a la cárcel en busca de placer sexual porque tienen la idea de que estas mujeres son más fáciles. Esto debido a la soledad de las mujeres en la cárcel, al abandono de sus parejas, quienes son menos leales, menos solidarios cuando la mujer está en prisión.
En el campo de la sexualidad, los servicios sexuales para los hombres son ‚Äúaplaudidos‚ÄĚ pero el reglamento es m√°s estricto con las mujeres, obligan a registrar a sus compa√Īeros y solo distribuyen preservativos entre las internas que los registran, a las dem√°s no.
Otro hecho que marcaba la diferencia, es que si el compa√Īero de la interna estaba en otra c√°rcel, ella deb√≠a desplazarse pero √©l no ven√≠a a visitarla. Las visitas conyugales son adem√°s en una misma celda, por turnos.
FSJ: Ex prisioneras pol√≠ticas mexicanas, de San Salvador Atenco, padecieron violencia sexual. ¬ŅExisten denuncias de prisioneras pol√≠ticas por violencia sexual en c√°rceles colombianas?
LPO: S√≠. Incluso una ni√Īa, de 3 a√Īos, hija de una ex prisionera pol√≠tica lleg√≥ del jard√≠n donde la cuidaban con rastros de sangre e identific√≥ a la persona que la cuidaba.
La persona que la cuidada era otra interna que trabajaba en la guarder√≠a. Ella fue cambiada de trabajo y el hospital, medicina legal y el Inpec taparon el caso. Esa ni√Īa no recibi√≥ atenci√≥n psicol√≥gica.
Tambi√©n se da el aborto en condiciones precarias pues deben mantenerlo en la clandestinidad porque es un ‚Äúdelito‚ÄĚ m√°s, hay negaci√≥n de la libertad reproductiva. Se presentaban casos de mujeres golpeadas, aisladas, etc.
FSJ: ¬ŅSeguir√° ejerciendo su liderazgo desde su hogar, si le otorgan casa por c√°rcel despu√©s de esta nueva sentencia?
LPO: ¡Claro! Seguiré hablando de derechos humanos, de mujeres, hablando de la paz; me privaron de la libertad física, pero no de mi conciencia. Quiero un país distinto y  tengo un compromiso de vida con quienes están en la cárcel.
Como sujeta política seguiré siendo referente para mis hijos, además de honrar la memoria de mi padre quien no sería feliz si yo traicionara nuestros ideales.
FSJ. En El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl, quien estuvo en un campo de concentraci√≥n dice: ‚Äú(‚Ķ) A pesar del primitivismo f√≠sico y mental era posible desarrollar una vida espiritual. No cabe duda que las personas sensibles acostumbrados a una vida intelectual rica sufrieron much√≠simo (su constituci√≥n era a menudo endeble), pero el da√Īo causado a su ser √≠ntimo fue menor: eran capaces de aislarse del terrible entorno retray√©ndose a una vida de riqueza interior y libertad espiritual (‚Ķ)‚ÄĚ. ¬ŅQu√© tipo de estrategias utilizan los prisioneros pol√≠ticos para abstraerse de la dura realidad y mantenerse activos en sus causas?
LPO: Depende de dónde vienen: las guerrilleras se mantuvieron en no arrepentirse por haberse alzado en armas, mantener la moral en alto y leer colectivamente comunicados, que recibían acerca de actividades en favor de prisioneros políticos.
Otras prisioneras políticas, con cierta formación académica, escogíamos las lecturas, organizábamos círculos de lecturas, escribíamos, tratamos de mantener el periódico mural y divulgar información de derechos humanos.
Además, formamos el colectivo de prisioneras políticas Manuelita Sáenz, fomentamos la educación popular, utilizamos las revistas, proporcionadas por la institución, para nuestras carteleras.
Si no la quitaban, la volv√≠amos a exponer. Redact√°bamos tutelas, solicitudades para condicionales, y prisi√≥n domiciliaria. Mi cama estaba siempre cubierta de documentos y tambi√©n les ense√Ī√°bamos a las dem√°s mujeres a no depender de nosotras.
Tuve una experiencia de crecimiento personal en la cárcel. El intercambio epistolar y el trabajo de los colectivos dentro de las mismas nos permitían seguir siendo utiles y hacer de la prisión otra trinchera de lucha.
Notas relacionadas
www.prensarural.org/spip/spip.php?article13883
www.rebelion.org/noticia.php?id=133916
Fernanda S√°nchez Jaramillo para La Pluma, 16 de avril de 2014


INICIA GIRA EN EUROPA POR LA LIBERTAD DE LAS Y LOS PRISIONEROS POLITICOS EN COLOMBIA

Por: Solidaridad Juridica.
Abril de 2014
http://www.solidaridadjuridica.org

El pasado 9 de abril se inició en los Países Bajos la Gira en Europa de los miembros de la corporación Solidaridad Jurídica de Colombia, en representación de diversas organizaciones de la coalición Larga Vida a las Mariposas y del movimiento social y político Marcha Patriótica que han venido trabajando en defensa y en solidaridad con las y los prisioneros políticos en Colombia, y con el apoyo solidario de la organización Belga INTAL así como de diversos colectivos de colombianos y de los distintos capítulos de MP en Europa.

Con la conferencia titulada Criminalisation of the social movements in Colombia en la Universidad de Wageningen donde un nutrido grupo de asistentes escuchaba estupefacto parte de la historia de la represión en Colombia así como la presentación de algunos casos de prisioneros políticos y sus difíciles condiciones de vida en las prisiones colombianas.

La delegaci√≥n tambi√©n participara en el 18¬ļ Congreso de la Asociaci√≥n Internacional de Juristas Dem√≥cratas a realizarse en Bruselas entre el 15 y 19 de abril, con el tema principal: Abogando por los derechos de los pueblos, donde m√°s de 400 delegados de diversas organizaciones defensoras de DDHH de alrededor de 50 pa√≠ses se dar√°n cita para compartir experiencias y debatir en torno a los siguientes temas:
1.    Derecho Humano a la Paz
2.    Independencia Judicial, protección de juristas y justicia de los pueblos democráticos
3.    Lucha por los derechos laborales y sindicales frente a los regímenes neoliberales.
4.    Crisis Económica, deuda y la promoción de un nuevo orden económico democrático internacional
5.    Fin de la impunidad criminal internacional y promoción de la justicia internacional
6.    Abogando por la gente
7.    Derechos de los Migrantes
8.    Derecho a la Salud y a un medio ambiente sano de frente al calentamiento global y el cambio climático
9.    Derecho a protestar y organizarse para conseguir los derechos humanos indivisibles: Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales.
10.    Lucha por la igualdad y contra todas las formas de discriminación

Posteriormente la delegación colombiana viajará a diversos países europeos donde tendrán importantes encuentros con personalidades y organizaciones no gubernamentales con el propósito de socializar las denuncias en torno a las violaciones de los ddhh de las y los prisioneros políticos y las condiciones infrahumanas que padecen dentro de las prisiones más de 120000 prisioneros, así mismo obtener apoyo en materia de exigir al gobierno colombiano un tratamiento humanitario a las y los prisioneros políticos en Colombia en el marco del proceso de paz que cursa actualmente en le Habana, Cuba entre la insurgencia de las Farc y el gobierno colombiano.