LA PERSONA LGBTI COMO CIUDADAN@

viernes, 18 de septiembre de 2015

La brigada Jur铆dica EDUARDO UMA脩A MENDOZA, se permite publicar este importante articulo de Laura Katalina Zamora Moncaleano.聽
mujer transexual.
Prisionera en el ERON PICOTA

.Reflexiones 茅ticas desde prisi贸n.

En la sociedad moderna ser ciudadan@ implica una serie de derechos y deberes que nos hacen part铆cipes de un Estado Social de Derecho, que debe proteger y garantizar que gocemos de nuestros derechos fundamentales en educaci贸n, salud, trabajo y dem谩s al proporcionar un ambiente de respeto y tolerancia para poder vivir en un entorno que nos permita como individuos disfrutar de nuestra libertad, sin vulnerar la libertad de los otros.

Desgraciadamente hoy en d铆a, encontramos que en esta misma sociedad, por un lado, se lucha porque todos y todas como ciudadan@s podamos gozar de nuestros derechos, pero por otro lado, nuestros propios prejuicios culturales, morales y religiosos nos impiden avanzar en 茅ste prop贸sito.

Siendo as铆, las personas lgbti debemos sortear una serie de obst谩culos que el Estado, la sociedad y cada cu谩l como individuos nos imponemos para ocupar un lugar en el mundo. Ser tratad@s con dignidad por parte de los entes del Estado y que ellos cumplan con su misi贸n de servir a la poblaci贸n, sea cual sea su origen, culto, grupo 茅tnico, ideolog铆a u orientaci贸n sexual, debe ser una obligaci贸n, pero tambi茅n es a nosotr@s a quienes corresponde emprender la lucha y empoderamiento como sujetos ante el Estado; que no solo nos configuremos como ciudadan@s cuando haya que votar o decidir frente a un acontecimiento importante de nuestro pa铆s, volviendo luego a ser el o la ciudadana pasiva que se somete a la marginaci贸n y el olvido.

Si bien es cierto que la comunidad lgbti ha emprendido grandes luchas y conquistado consecutivos logros, aun no es suficiente, pues la mayor铆a de individuos esperamos que otr@s conquisten para nosotr@s las reivindicaciones, sin que emprendamos una participaci贸n individual que nos haga responsables de nuestras propias necesidades personales. Pues cada integrante de la comunidad lgbti tenemos nuestras particularidades.

Nos victimizamos creyendo que mendigar un reconocimiento y la restituci贸n de nuestros derechos es m谩s que suficiente, conform谩ndonos as铆 con las migajas que el Estado nos quiera dar, lo cual es sencillamente una actitud parasitaria que nos sume en la mediocridad, siendo esta la ocasi贸n perfecta para que quienes acaparan el poder hagan lo que a su parecer y a su circulo social les parece "correcto" o "sensato". Este no es mas que el c铆clico dominio y sometimiento que a lo largo de la historia humana hemos vivido.聽
Si bien es cierto que existen personalidades lgbti notables p煤blicamente, observamos que en su mayor铆a provienen de c铆rculos sociales herm茅ticos con poder, y l@s otr@s poc@s que emergen del com煤n, terminan siendo absorbid@s olvidando su origen.

Esta es la destacada y caricaturesca cara de la doble moral presente en la sociedad, que por un lado nos vende un mundo supuestamente nuestro, basado en la libertad y la autonom铆a, pero cuyo trasfondo es m谩s denso y perverso, pues no somos m谩s que sus marionetas manipuladas por la preocupaci贸n aparente de los acaudalados gracias a la desdicha del miserable.聽
Es cierto que todo ser humano es sujeto de derechos, pero es a cada individuo particular a qui茅n corresponde saber la aplicabilidad de tales derechos y los mecanismos para hacerlos efectivos. La comunidad latina nos hemos caracterizado por ser la cultura colonizada y dominada, y aun nos cuesta exigir y apropiarnos de lo que somos como individuos pues esto define la forma en que nos enfrentamos a la sociedad, entorno y gobernantes.


Sabemos entonces que vivimos dentro de un Estado que debe velar por nuestro bienestar, pero 驴qu茅 hago yo para acceder a esto? 驴espero a recibirlo por obra y gracia divina o lucho por su conquista?, pues no debemos seguir siendo idiotas 煤tiles tomados y dejados a conveniencia de quienes poseen el poder y lo usan para asegurar su comodidad y ensanchar sus cuentas bancarias a costa de la precariedad y la ignorancia en la que estamos sumidos.

Este es un vistazo panor谩mico de la sociedad en general que nos sirve como referente para pensar en la situaci贸n particular de la comunidad lgbti; 茅sta no s贸lo tiene que cargar con los lastres atr谩s mencionados, sino que adem谩s debe llevar sobre s铆 los prejuicios y estigmas, la falta de oportunidades educativas, laborales, exclusi贸n, marginamiento y discriminaci贸n. Monstruos que debemos enfrentar y derrotar para construir una sociedad equitativa e igualitaria.聽
Buscar culpables de nuestras dificultades no es la soluci贸n, pues esta debe partir de nosotros mismos, siendo autocritic@s, asumiendo la responsabilidad de luchar, teniendo compromiso social, sensibilidad humana, voluntad de acci贸n, decisi贸n de transformaci贸n, capacidad de organizaci贸n y movilizaci贸n buscando con ello como remediar una realidad en la que muchas veces somos nuestr@s propi@s victimari@s.

De acuerdo con lo anterior podemos concluir que las implicaciones morales de ser un o una ciudadana lgbti, van m谩s all谩 del acceso a un registro civil y una c茅dula de ciudadan铆a si ello no se acompa帽a del empoderamiento de nuestra condici贸n singular y luchamos por ella.

Laura Katalina Zamora Moncaleano.聽
mujer transexual.聽
ERON PICOTA. p. 14.

CARTA DE UN PRISIONERO DE LAS FARC AL PERIODICO EL ESPECTADOR

mi茅rcoles, 16 de septiembre de 2015

Como integrante activo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercit贸 del Pueblo FARC- EP, considero mi deber, hacer claridad sobre la nota period铆stica, publicada en el diario el Espectador de su edici贸n del d铆a 15 de agosto del presente a帽o con el t铆tulo聽篓 la propuesta de paz que militares y guerrilleros presos hicieron llegar a la Habana篓聽de JUAN DAVID LAVERDE PALMA, periodista de esa casa editorial y que hace referencia a la existencia de un 篓comit茅 de reconciliaci贸n篓 del cual seg煤n la publicaci贸n hago parte con otros prisioneros de guerra y en el cual adem谩s participan militares y polic铆as tambi茅n recluidos en c谩rceles del pa铆s.
Debo aclarar, que aunque conozco de la propuesta y la considero de la mayor importancia en una coyuntura donde los colombianos estamos buscando la reconciliaci贸n; en ning煤n momento he sido elegido por parte de instancia alguna de mi organizaci贸n para hacer parte del mencionado comit茅.
Los prisioneros de guerra de las FARC-EP estamos comprometidos con la paz con justicia social para todos los colombianos y en ese sentido somos conscientes que la delegaci贸n de paz de nuestra organizaci贸n insurgente que se encuentra en la Habana Cuba, es la leg铆tima representante y vocera de nuestras propuestas.
Cualquier iniciativa en que nos veamos comprometidos, debe partir y contar con el aval de nuestras instancias de direcci贸n y de la comisi贸n que nos representa en la mesa de di谩logos.
Considero por estas razones, que es un deber del peri贸dico el Espectador verificar de forma exhaustiva la informaci贸n que publica y hacer las rectificaciones correspondientes cuando 茅stas resulten tan imprecisas como es el caso que menciono.
Todos los temas que tengan que ver con nuestra situaci贸n de prisioneros pol铆ticos de guerra, nos ser谩 informada por las instancias de direcci贸n de las FARC-EP y s贸lo a ellas nos atendremos.
Deseamos s铆 como la mayor铆a de los colombianos, que este esfuerzo por la paz en que estamos comprometidos termine satisfactoriamente para bien de nuestro pa铆s.

Atentamente,
ERICK
Combatiente del Comando Conjunto Central ADAN IZQUIERDO FARC-EP

Who are the political prisoners* in Colombia? - An inquiry within the context of the peace negotiations -

By Liliany Obando ** 聽聽

Translate by: 聽W.T. Whitney Jr. -聽INSPP 聽

September 16, 2015聽

Political prisoners do exist in Colombia. In the current context of peace negotiations between the government and the FARC-EP guerrillas, and prior to the eventual beginning of talks with the National Liberation Army (ELN), recognition of such is absolutely necessary. It would be incomprehensible if an agreement to end the conflict does take place while thousands of political prisoners still remain behind bars, not to speak of those who were convicted unjustly 鈥 the convicted innocent 鈥 and who did not have the possibility of their cases being reviewed and, in this way, to be remedied, late though it may be.聽

Data on the extreme violence of Colombia鈥檚 long, internal armed conflict suggest that the condition of those imprisoned today as political prisoners is becoming more and more complex. It鈥檚 not a matter exclusively of those men and women who joined the insurgencies as combatants and who are defined as prisoners of war under international law, but rather of the great majority of Colombian political prisoners who are drawn from the non-combatant majority population. They are political prisoners of conscience and political prisoners in connection with the internal armed conflict. The latter belong to the unarmed political opposition. They are defenders of human rights, critical thinkers, or take part in social movements, labor unions, the student movement, small farmer organizations, and groups representing indigenous or African- descended Colombians.

This tragic reality, among others, is quite understandable as the result of a politics that distorts the idea of political crime and converts the universal right of rebellion into a crime.聽 And the latter is used as a weapon for persecuting those in the opposition, whether they are under arms or are legal.聽 In this way thousands of political prisoners are not even being tried or sentenced for political crimes as strictly defined like rebellion, sedition, rioting, and crimes related to these as established by the Colombian criminal justice system. Instead they face charges that are beyond the realm of political crime and quite separate.聽 We are speaking of common crimes like terrorism, kidnapping, forced displacement, forced recruitment of minors, and narco-trafficking etc. Additionally, through false allegations of this last crime, that of narco-trafficking, some political prisoners have ended up being extradited to the United States, although the Colombian Constitution prohibits extradition for political crimes.

This goes to show that we are looking upon a panorama in which students and academicians are seriously portrayed as being terrorists, labor union leaders as financiers of terrorism, and innumerable rural people and social justice activists as narco-traffickers. But also there are hundreds of political prisoners, prisoners of war actually, who, many of them, are suffering from severe mutilations incurred at the time they were captured, or terminal illnesses that clearly deserve treatment in accordance with international humanitarian law. All they are facing lengthy judicial processes and sentences as they exist under inhuman conditions. Many of the female political prisoners are mothers, some having been armed combatants, others not. Furthermore, several are single - mother heads of families, a situation carrying special requirements that are almost always ignored. And many of them have children with them in prison who are less than three years old. For them, the penitentiary and incarceration system and the judicial apparatus operate in favor of men. Justice is not differentiated by gender and despite various laws gained for women by women, justice in practice is non-existent. 聽聽

Not all political prisoners find themselves deprived of freedom inside prison walls. Some, a few, live under detention in their own homes and others in prison homes, and although their conditions are substantially improved compared with those living under degrading prison conditions,聽 deficiencies and perversions of the judicial system do remain.

But also there are the former political prisoners who are at partial liberty: those free having completed their terms, free provisionally, and free on various conditions. The ones in this situation suffer harassment, stigmatization, persecution, impediments to judicial benefits they鈥檝e earned, and lack of opportunities to rebuild their lives.

However, it鈥檚 necessary to understand also that, especially in the case of political prisoners, sentences aren鈥檛 limited to being physically deprived of freedom.聽 Accessory penalties are imposed also, like removal from public office, or administratively being declared unfit to fill this type of office, or being required to pay onerous fines.聽 A 鈥渧ictims鈥 unit鈥 usually imposes such fines, and thus victims are converted into victimizers.聽

All of this is backed up by a judicial apparatus that applies criminal law to political opponents as if to an enemy and a prison society that is a result, among others, of manipulation by the official mass media.聽聽聽 Each of these ends up being useful to legislators who, on the one hand, approve more punitive laws and new penal standards and who, on the other, justify the de facto denial of basic principles in the implementation of justice, among them due process, presumption of innocence, and technical defense, etc.聽 Taken together, they make the situation of thousands of Colombian political prisoners more onerous. 聽

As if this overview did not suggest enough difficulties, even now - and as a result of such difficulties - a really accurate census of how many political prisoners there are, prisoners of conscience and prisoners of war alike, does not exist.聽 The institutions base their census almost exclusively on who is being processed for the crime of rebellion.聽 Among the organizations defending political prisoners, and among the political prisoners themselves, there is no consensus in regard to how many there really are. Some partial counts do exist 鈥 They vary according to the type of political or social organization - but there is no unified national census of all political prisoners.聽 Some organizations speak of 4,500 political prisoners drawn from both armed combatants and civilians, and others mention around 9500. The FARC-EP spokesperson Iv谩n M谩rquez holds that of the total number of political prisoners, around 90 percent are people who are non-combatants or prisoners of conscience. In other words, political prisoners of war add only 10 percent to the grand total.

That鈥檚 why it鈥檚 so important that a census or a sufficiently rigorous report on the situation of political prisoners exists within the framework of any agreement on justice for the situation of political prisoners. And such a tally must be sufficiently inclusive so that none of the political prisoners or ex-political prisoners who are convinced they were unjustly convicted can be excluded from alternatives being considered in an agreement between the parties on justice. They may be called pardons, amnesties, revision, or whatever may end up being approved. That is an urgent task and requires a great effort of collective formulation.

A good end of the conflict requires not only that political prisoners, combatants, and collaborators of the insurgencies regain their freedom, but also 鈥 and especially 鈥 that thousands of political prisoners of conscience and prisoners for reasons related to the conflict are freed also. The entire society must furthermore be prepared to receive them in constructive and positives ways as part of a scenario where construction of a Colombia in peace is taking place. Opening up discussion and tolerating differences are part of that.

______

*For the purposes of this article, we speak of political prisoners as representing the full gamut of persons who, as the result of political motivation, have been deprived of their liberty due to their thinking, their legal political actions, or their resort to arms.

**Liliany Obando is a sociologist, a defender of human rights and former political prisoner.聽

The Spanish article may be read at: /news/political-prisoners/quines-son-los/as-prisioneros-polticos-colombianos


驴QUI脡NES SON LOS/AS PRISIONEROS POL脥TICOS COLOMBIANOS? -Una aproximaci贸n en el contexto de las conversaciones de paz-

Por Liliany Obando**

Septiembre 16 de 2015

En Colombia s铆 existen prisioneros/as pol铆ticos.聽 En el actual contexto de conversaciones de paz del gobierno con la guerrilla de las FARC 鈥 EP y ante el eventual inicio de conversaciones con el Ej茅rcito de Liberaci贸n Nacional 鈥 ELN, su reconocimiento es una necesidad imperiosa, pues no se entender铆a que se llegara a un acuerdo de cierre del conflicto y los miles de prisioneros/as pol铆ticos quedaran tras las rejas y menos que quienes fueron injustamente condenados -los condenados inocentes- 聽no tuvieran la posibilidad de la revisi贸n de sus casos y de esta forma, de una reparaci贸n, as铆 sea tard铆a.

La cruenta y larga data 聽del conflicto interno armado colombiano ha hecho que la naturaleza de qui茅nes se encuentran hoy en las c谩rceles como prisioneros/as pol铆ticos sea cada vez m谩s compleja.聽 No se trata exclusivamente de aquellos hombres y mujeres combatientes miembros de las insurgencias a quienes el derecho internacional define como prisioneros de guerra, sino que hoy la gran mayor铆a de los prisioneros/as pol铆ticos colombianos son poblaci贸n no combatiente, presos/as pol铆ticos de conciencia y presos/as pol铆ticos en raz贸n del conflicto interno armado. Estos 煤ltimos pertenecen a la oposici贸n pol铆tica no armada, son defensoras y defensores de derechos humanos, pensadores/as cr铆ticos, o hacen parte de los movimientos sociales, de los sindicatos, del movimiento estudiantil, de las organizaciones campesinas, ind铆genas, de las negritudes, etc.聽

Esta es una tr谩gica realidad que entre otras se explica claramente por una pol铆tica de desnaturalizar el delito pol铆tico y convertir el universal derecho a la rebeli贸n en un delito, el cual es usado como arma para perseguir a quienes se encuentran en la oposici贸n, bien sea armada o legal. 聽Por esta v铆a, miles de prisioneros/as pol铆ticos ni siquiera est谩n siendo judicializados o condenados por delitos pol铆ticos propiamente dichos, como la rebeli贸n, sedici贸n y asonada y sus delitos conexos, tal como establece el sistema penal colombiano, sino que les son imputados cargos que se salen de la 贸rbita del delito pol铆tico, de manera independiente, hablamos de delitos comunes graves como el terrorismo, el secuestro, el desplazamiento forzado, el reclutamiento forzado de menores, el narcotr谩fico, etc.聽 Incluso, por la fraudulenta imputaci贸n de 茅ste 煤ltimo delito, el del narcotr谩fico, algunos prisioneros/as pol铆ticos han terminado extraditados hacia Estados Unidos, aunque que la Constituci贸n Pol铆tica colombiana proh铆be la extradici贸n por delitos pol铆ticos. 聽聽

De esta forma, asistimos a un panorama en el que gravemente estudiantes y acad茅micos son mostrados como terroristas; l铆deres sindicales como financiadores del terrorismo y un sinn煤mero de campesinos/as 聽y luchadores sociales como narcotraficantes. Pero 聽tambi茅n est谩n los cientos de prisioneros pol铆ticos de guerra, muchos de ellos con graves mutilaciones sufridas en el momento de su captura en combate, o enfermos terminales, que bien merecer铆an un trato acorde al Derecho Internacional Humanitario. Unos /as y otros/as afrontando largu铆simos procesos y condenas en condiciones inhumanas.聽 De las mujeres presas pol铆ticas varias son madres, hayan sido combatientes o no combatientes, varias adem谩s son madres cabeza de familia, lo que tiene una especial implicaci贸n casi siempre ignorada, y muchas comparten el presidio con sus menores de 3 a帽os. Para ellas, el sistema penitenciario y carcelario y el aparato judicial funcionan en masculino, pues una justicia diferencial y de g茅nero, pese a las varias leyes conquistadas por mujeres para las mujeres, es en la pr谩ctica inexistente.

No todos los prisioneros/as pol铆ticos se encuentran en privaci贸n de la libertad intramural, algunos/as pocos se encuentran en detenci贸n domiciliaria u otros en o prisi贸n domiciliaria, y aunque sustancialmente se mejoran sus condiciones comparadas a las que se viven de las degradantes prisiones colombianas, las deficiencias y perversiones del sistema judicial permanecen.

Pero tambi茅n est谩n los ex prisioneros/as 聽pol铆ticos que 聽se encuentran en libertades parciales: libertades por vencimiento de t茅rminos, libertades provisionales, y libertades condicionales, quienes en esta condici贸n sufren el acoso, la estigmatizaci贸n, la persecuci贸n, la obstaculizaci贸n de beneficios judiciales adquiridos y falta de oportunidades para reconstruir sus vidas.聽

Pero tambi茅n es necesario entender que, especialmente en el caso de los prisioneros/as pol铆ticos, las condenas no se limitan a la privaci贸n f铆sica de la libertad, sino que se les imponen penas accesorias, como la destituci贸n de cargos p煤blicos o inhabilidades para ejercer este tipo de cargos, por v铆a administrativa y la exigencia de pagos de onerosas multas fiscales, que usualmente son cobradas por una 鈥渦nidad de v铆ctimas鈥, que los/as convierte as铆, en victimarios.

Todo esto soportado por un aparato judicial que aplica el derecho penal del enemigo para sus opositores y una sociedad carcelera como resultado, entre otras, de la manipulaci贸n de los grandes los medios oficiales. Resultan de esta manera siendo funcionales a unos legisladores que sancionan leyes m谩s punitivas y nuevos tipos penales, por una parte, y que justifican la negaci贸n de facto de principios b谩sicos en el ejercicio de la justicia como el debido proceso, la presunci贸n de inocencia, la defensa t茅cnica, etc., por la otra.聽 Todo esto en su conjunto hace m谩s gravosa la situaci贸n de los miles de prisioneros/as pol铆ticos colombianos.

Como si este panorama no fuera lo suficientemente dif铆cil, y como consecuencia de todo lo anterior, no existe hasta el momento, un censo, lo suficientemente veraz, de cu谩ntos son los prisioneros/as pol铆ticos -de conciencia y de guerra-. Las instituciones basan sus censos casi que 煤nicamente en quienes est谩n siendo procesados por el delito de rebeli贸n. Entre las organizaciones defensoras de prisioneros/as pol铆ticos y los mismos prisioneros/as pol铆ticos 聽tampoco hay un consenso en torno a cu谩ntos son realmente.聽 Existen algunos censos parciales, por tipo de organizaci贸n pol铆tica o social, pero no existe un censo unificado nacional de todos/as los prisioneros/as pol铆ticos.聽 聽Algunas organizaciones hablan de unos 4.500 prisioneros/as pol铆ticos, 聽entre combatientes y poblaci贸n civil, y otros de alrededor de unos 9.500. 聽Las FARC 鈥 EP, en la vocer铆a de Iv谩n M谩rquez, han sostenido que del total de prisioneros/as pol铆ticos, aproximadamente un 90% son poblaci贸n no combatiente o presos/as de conciencia, es decir, que los/as聽 prisioneros/as pol铆ticos de guerra sumar铆an un 10% del gran total.聽

Es por esto tan importante, que en el marco de un acuerdo de justicia en lo relativo a la situaci贸n de los prisioneros/as pol铆ticos, exista un censo e informe de la situaci贸n de los prisioneros/as pol铆ticos lo suficientemente riguroso, lo suficientemente incluyente, como para ning煤n prisionero/a pol铆tico y/o ex prisioneros/a pol铆tico que se considere injustamente condenado, quede por fuera de las alternativas planteadas en un acuerdo de justicia entre las partes, ll谩mense indultos, amnist铆as, revisi贸n o las que llegaren a aprobarse. Esa es una tarea urgente y requiere de un gran esfuerzo de construcci贸n colectiva.

Un buen cierre del conflicto exige no s贸lo que los prisioneros/as pol铆ticos que han sido combatientes 聽y los colaboradores de las insurgencias puedan recuperar su libertad, sino que, y especialmente, los miles de prisioneros/as pol铆ticos de conciencia y por raz贸n del conflicto tambi茅n puedan hacerlo. La sociedad en su conjunto debe adem谩s disponerse para recibirlos/as de manera constructiva y positiva en un escenario que se plantea la construcci贸n de una Colombia en paz, incluyente y abierta al debate y la diferencia.

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*Para efectos de este art铆culo hablamos de prisioneros/as pol铆ticos para definir toda la amplia gama de personas privadas de la libertad por motivaciones pol铆ticas por su pensamiento o acci贸n legal o alzada en armas, bien sean procesados o condenados.

**Soci贸loga, defensora de derechos humanos, ex prisionera pol铆tica.


ENTREVISTA A WLDARICO FLOREZ ABOGADO DEFENSOR DE PRISIONERAS Y PRISIONEROS POLITICOS COLOMBIANOS

La RED INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON LAS PRISIONERAS Y PRISIONEROS POLITICOS COLOMBIANOS Y EL BLOG ROMPIENDO CADENAS comparte la entrevista al abogado WLDARICO FLOREZ PE脩A, presidente de la BRIGADA JURIDICA EDUARDO UMA脩A MENDOZA, defensor de prisioneras y prisioneros pol铆ticos colombianos y de DDHH durante m谩s de 20 a帽os. 聽Es un importante material que contribuye a la discusi贸n sobre el DELITO POLITICO en Colombia y las alternativas jur铆dicas y pol铆ticas para los miles de prisioneros y prisioneras pol铆ticas colombianos en el marco del actual proceso de conversaciones de paz en La Habana.

Este trabajo es un homenaje y una expresi贸n de solidaridad con los miles de personsas que han sido privadas de la libertad por motivaciones pol铆tica en Colombia, a quienes estuvieron tras las rejas por pensar y luchar por una Nueva Colombia y a quienes a煤n se encuentran tras las rejas. 聽

隆LIBERTAD PARA TODOS/AS LAS PRISIONERAS Y PRISONEROS POLITICOS COLOMBIANOS!