EL PECADO ACOBARDA - EL CASO DEL PRESO POLITICO DAVID RAVELO CRESPO

Por David Ravelo Crespo

Siempre he tenido claro que por denunciar la violaci贸n de los derechos humanos, han pretendido eliminarme por la v铆a f铆sica o judicial. Pero jam谩s he abdicado ante los momentos dif铆ciles a los que me han sometido. Por eso, a partir del 17 de abril del a帽o 2008, despu茅s que los criminales agotaron lo habido y por haber para asesinarme, optaron por eliminarme por la v铆a judicial, fue cuando armaron la infamia de la falsa reuni贸n de la que me acusan.

Nunca me escond铆 y jam谩s guarde silencio, por lo contrario, siempre estuve presto y dispuesto a poner la cara ante los medios de comunicaci贸n y la comunidad en general, para hacer claridad y desmentir las falsas imputaciones, como lo sigo haciendo actualmente. Como dice el dicho 鈥渆l que tiene la conciencia tranquila duerme bien鈥, seguro de mi absoluta inocencia tengo la conciencia tranquila.

Ahora que se ha descubierto el prontuario criminal del fiscal William Gildardo Pacheco Granados y de su secuaz el investigador del CTI, Jairo Salazar Medina, quienes fueron los encargados de realizar la investigaci贸n en mi contra, no se han atrevido a dar la cara y menos desmentir ante la opini贸n p煤blica las graves acusaciones en las que est谩n comprometidos; claro, el pecado los acobarda, y el pecado los une.

El se帽or William Girdardo Pacheco Granados, quien fue teniente de la polic铆a nacional, fue destituido en primera y segunda estancia, seg煤n resoluciones 015 de 1992 y 017 de 1993 de la procuradur铆a general de la naci贸n, por que desapareci贸 de manera forzada al joven Guillermo Hurtado Parra, el 6 de marzo de 1991 en la ciudad de armenia, hecho atroz que hiri贸 profundamente la dignidad humana. Adem谩s, el tribunal superior militar lo condeno a prisi贸n, el 17 de noviembre de 1993 por privaci贸n ilegal de la libertad; est谩 claro que el crimen de desaparici贸n forzada est谩 vigente por cuanto es imprescriptible.

El se帽or Jairo Salazar Medina, fue teniente de la armada nacional y estuvo en Barrancabermeja en la 茅poca de la tenebrosa Red 07 de la armada que asesino a mas de 100 personas en la ciudad; y su subalterno el suboficial Pablo Francisco P茅rez Cabrera, condenado a 16 a帽os de c谩rcel por el asesinato del dirigente sindical de la uni贸n sindical obrera 鈥淯SO鈥 Manuel Gustavo Chac贸n, crimen perpetrado el 15 de enero de 1988 en la ciudad de Barrancabermeja.

El investigador del CTI Jairo Salazar Medina, seg煤n el peri贸dico el tiempo del 6 de marzo de de 1992, fue destituido de la armada nacional por actos de corrupci贸n en el fondo rotatorio de esta instituci贸n.

Ahora, sobre el montaje que armaron los criminales desde la c谩rcel de Itag眉铆 en mi contra utilizando el cartel de los falsos testigos, el fiscal que llevo la investigaci贸n en Barrancabermeja se abstuvo de vincularme al proceso al no encontrar ni indicios ni pruebas en mi contra y si vinculo al criminal Mario Jaimes Mej铆a alias el panadero. Pero de manera sospechosa el 25 de marzo del a帽o 2009, el fiscal general Mario Iguaran traslado el proceso de Barrancabermeja a la ciudad de Bogot谩, y el 31 de julio de 2009, el ultimo d铆a que ejerc铆a como fiscal general Mario Iguaran, le asigna el caso al fiscal criminal William Gildardo Pacheco Granados y 茅ste me vincula inmediatamente al proceso con indagatoria.

Pues ahora entiendo porque este fiscal William Gildardo Pacheco Granados, desconoci贸 mi derecho a la defensa y el debido proceso, claro, un violador de derechos humanos como es 茅l: William Gildardo Pacheco Granados, investigando a un defensor de derechos humanos.

Este fiscal William Gildardo Pacheco Granados, jam谩s debi贸 posesionarse como fiscal por estar inhabilitado para ello, por haber sido destituido de la procuradur铆a general de la naci贸n y haber sido condenado penalmente por la justicia militar, seg煤n lo establecido en las siguientes normas :

Ley 270 de 1996, estatutaria de administraci贸n de justicia.

Articulo 150. Inhabilidades para ejercer cargos en la rama judicial

No podr谩 ser nombrado para ejercer cargo en la rama judicial:

鈥 Numeral 5: quien haya sido destituido de cualquier cargo p煤blico.

鈥 Numeral 6: quien haya sido declarado responsable de la comisi贸n de cualquier hecho punible, excepto por los delitos pol铆ticos o culposos.

PAR脕GRAFO: Los nombramientos que se hagan en contravenci贸n de lo dispuesto en el presente art铆culo y aquellas respecto de los cuales sugiere inhabilidad en forma sobreviniente, ser谩n declarados insubsistentes mediante providencia motivada, aunque el funcionario o empleado se encuentre escalafonado en la carrera judicial.

Decreto 0261 de 2000, articulo 79. Numeral 5

Ley 734 de 2002, articulo 48, numeral 7.

Ley 938 de 2004, articulo 77, numeral 11 y 12

Resoluci贸n 1501 de 2005, articulo 10, literal i.

Como se puede observar el se帽or William Gildardo Pacheco Granados, jam谩s pod铆a ocupar el cargo de fiscal, porque las leyes, decretos y resoluciones, se lo prohib铆an. La gran pregunta es, la fiscal铆a general de la naci贸n tiene como funci贸n cumplir y hacer cumplir las leyes y el art铆culo 251 de la constituci贸n pol铆tica de Colombia, obliga al fiscal general a tomar medidas, como es la de destituir a este criminal que funge como fiscal 10 delegado ante la unidad nacional antiterrorismo, 驴por qu茅 no lo hace?.

En Colombia la fiscal铆a general de la naci贸n, 驴si respeta el estado social de derecho?, entonces porque un criminal como William Gildardo Pacheco Granados, esta atornillado como fiscal violando el estado social de derecho. Est谩 claro, que existe vigente una sanci贸n disciplinaria de la procuradur铆a general de la naci贸n y una condena penal del tribunal superior militar, contra William Gildardo Pacheco Granados, pero la fiscal铆a general expele un olor nauseabundo con la presencia de un delincuente como fiscal.

隆EXIGIMOS SU DESTITUCI脫N!

No se atreve a pronunciarse por que el pecado lo acobarda.

Escrita por David Ravelo Crespo, preso pol铆tico


The offense makes them cowards - the case of political Prisoner David Ravelo Crespo

By David Ravelo Crespo

In the early 1990鈥檚, Colombian David Ravelo, loyal to the left learning Patriotic Union electoral coalition, was elected a municipal official in his home city Barrancabermeja. The Patriotic Union fell victim to wholesale massacre. David Ravelo survived, but was jailed for two years on faked charges. Later on, as a leading human rights activist and Communist Party leader, he directed local opposition against violent paramilitary attacks in Barrancabermeja. For his pains, a spurious prosecution charging Ravelo with complicity in a 1991 murder returned him to prison on September 14, 2010.Only in December, 2012 did Ravelo learn he had been convicted and sentenced to 18 years in prison. Growing international solidarity for Ravelo is documented in a report by the North American Committee for Defense of David Ravelo. Go to: http://mltoday.com/subject-areas/imperialism/north-american-delegation-visits-colombia-in-support-of-political-prisoner-david-ravelo-1558.html. The group sent a delegation to Colombia in November 2012 in support of Ravelo.

Ravelo鈥檚 article appearing here, taken from pacacol.org, appeared earlier on soyperiodista.com. Translated by W. T. Whitney Jr., Ravelo鈥檚 article highlights an old history of criminal behavior by the prosecutor in his case, specifically participation in the forced disappearance of one individual in Armenia in 1991. Higher-ups fired him from his post as police lieutenant. Ravelo claims that under Colombian Law his prosecutor was and is barred from taking part in judicial processes. Ravelo鈥檚 appeal, now underway, will center on this serious charge.

Presently in Colombia there are almost 10,000 political prisoners who are subjected, say observers, to overcrowding, abuse from their jailers, filthy surroundings, and inadequate food and medical care.

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I鈥檝e always been very much aware that they鈥檝e tried to eliminate me either by physical or judicial methods on account of my denouncing violations of human rights. But I have never given up during the difficult times they have imposed on me. That鈥檚 why, from April 17, 2008 on, after the criminals had used up whatever there was or would be to assassinate me with, they opted to get rid of me through the judicial route. It was then that they mounted the infamy of a meeting that never occurred that they accuse me of attending.

I never went into hiding and never kept silent. On the contrary, I was always inclined and quite ready to appear before the media and the community in general in order to clarify things and tell the truth about the false charges, just like I keep on doing now. It鈥檚 like the saying that goes, 鈥淥ne who has a clear conscience sleeps well,鈥 I am certain of my absolute innocence and have a peaceful conscience.

Now they have discovered the criminal records of prosecutor William Gildardo Pacheco Granados and that of his henchman Technical Investigation Team officer Jairo Salazar Medina. They were the ones charged with carrying out the investigation against me and now they don鈥檛 dare show their faces, and even less, tell the public the truth about grave accusations that have compromised them. Clearly, their terrible offense turns them into cowards, the two of them, that is.

Mr. William Girdardo Pacheco Granados, who was a lieutenant in the national police, was fired through a ruling from the national attorney general鈥檚 office. The ruling was confirmed in an appeal as per resolutions 015 in 1992 and 017 in 1993. The firing came about because he forced the disappearance of the youth Guillermo Hurtado Parra on March 6, 1991, in the city of Armenia. The deed was atrocious and deeply offensive to human dignity. Furthermore, the Superior Military Tribunal sentenced him to prison on November 17, 1993, for illegally depriving someone of liberty. It is clear that the category of forced disappearance as a crime remains in force inasmuch as, under the law, a time limit does not exist.

Mr. Jairo Salazar Medina was a lieutenant in the national army and was in Barrancabermeja at the same time that the grim 鈥07 Network鈥 [paramilitary] military unit was there, the outfit that murdered more than 100 persons in the city. His assistant, non-commissioned officer Pablo Francisco P茅rez Cabrera, was there too, he who was sentenced to 16 years in prison for killing the labor leader Manuel Gustavo Chac贸n, allied to the Workers鈥 Labor Union (鈥淯SO鈥). That crime took place on January 15, 1988 in the city of Barrancabermeja.

According to El Tiempo newspaper on March 6, 1992, Technical Investigation Team officer Jairo Salazar Medina was dismissed from the national army for acts of corruption related to that institution鈥檚 revolving fund.

Then the sham that criminals created against me from Itag眉铆 prison cropped up. It involved a line-up of false witnesses. The prosecutor pursuing the investigation in Barrancabermeja was reluctant to connect me with that process, because he found neither evidence nor proofs against me. Indeed he implicated the [paramilitary] criminal Mario Jaimes Mej铆a, alias 鈥淧anadero.鈥 But suspiciously on March 25, 2009 Attorney General Mario Iguaran moved the proceedings from Barrancabermeja to the city of Bogota. And on July 31, 2009, the last day for him to serve as attorney general, he assigned the case to criminal prosecutor William Gildardo Pacheco Granados, and he was the one that immediately implicated me in the investigation.

Since then I now understand why this prosecutor William Gildardo Pacheco Granados ignored my right to a defense and due process. It鈥檚 clear why that is so: someone who violates human rights like he does, William Gildardo Pacheco Granados, is investigating someone who is a defender of human rights.

This prosecutor William Gildardo Pacheco Granados ought never to have been made prosecutor; he was unfit. That was because he had been dismissed by the General Prosecutor鈥檚 office and had been convicted and penalized by military justice, according to what鈥檚 established in the following standards.

Law 270 of 1996, the statute of judicial administration, contains Article 150 which specifies disqualifications for assuming office in the judicial branch. There one finds category number 5 鈥 anyone previously dismissed from any public office - and number 6 - anyone deemed responsible for committing any punishable act, except for political or justifiable crimes.

In summary, nominations made in violation of what is specified above would be declared nonexistent through a judge鈥檚 ruling. The same goes with nominees whose unfitness becomes clear only later on. No exemption comes from a functionary or employee having achieved status in a judicial career. Authority comes from Decree 0261 of 2000, Article 79, Number 5; Law 734 of 2000, Article 48, Number 7; Law 938 of 2004, article 77, numbers 11 and 12; and Resolution 1501 of 2005, Article 10, Paragraph i

As one can see, Mr. William Gildardo Pacheco Granados never should have occupied the office of prosecutor because laws, decrees, and resolutions prohibited it. The attorney general鈥檚 office of the nation has the function of executing and fulfilling the laws, and Article 251 of the political constitution of Colombia obliges the attorney general to take measures, as, for example, removing this criminal who is functioning as Prosecutor 10 assigned to the national anti-terrorism unit. This is the big question: Why don鈥檛 you do it?

If in Colombia the attorney general鈥檚 office of the nation respects the 鈥渟ocial state of law,鈥 then why is a criminal like this screwed 鈥 up William Gildardo Pacheco Granados serving as prosecutor and thus violating 鈥渢he social state of law?鈥 This much is clear: there remains in force a disciplinary sanction from the nation鈥檚 prosecutor general and a legal conviction from the superior military tribunal against William Gildardo Pacheco Granados. But the Attorney General鈥檚 office gives off a nauseating smell from the presence there of a criminal serving as prosecutor.

We demand his removal! They don鈥檛 dare say why this offense against God frightens them so.

Written by David Ravelo Crespo, political prisoner

Translated by W. T. Whitney Jr.


HALLADO CUERPO SIN VIDA DE MIEMBRO DE MARCHA PATRIOTICA Y MUCAPOC

Hallado cuerpo sin vida de miembro de Marcha Patri贸tica y MUCAPOC sobre el r铆o Guaviare.

Ayer 26 de marzo durante el d铆a, fue hallado el cuerpo sin vida de JOSE ALONSO LOZANO ROJAS, presidente de la Asociaci贸n de Trabajadores Campesinos de La Regi贸n Del Rio Guaviare ASOCATRAGUA, afiliada a la Mesa de Unidad C铆vico 鈥 agrario y popular del Oriente colombiano MUCAPOC, miembro activo de la Fundaci贸n para la Defensa de los Derechos Humanos del Oriente Colombiano DHOC, e integrante del movimiento pol铆tico y social MARCHA PATRI脫TICA.

JOS脡 ALONSO LOZANO hab铆a sido desaparecido, el d铆a 24 de Marzo de 2013 en jurisdicci贸n del Municipio de Mapirip谩n鈥揗eta, mientras se trasladaba a su domicilio ubicado en este municipio en la vereda Mata de Bamb煤 (a orillas del r铆o Guaviare) luego de participar en la ciudad de Villavicencio desde el d铆a 18 hasta el 22 de marzo en la Asamblea General de MUCAPOC y DHOC, en desarrollo de planes organizativos y sociales.

El cuerpo sin vida fue encontrado ayer 26 de marzo por campesinos moradores del margen del r铆o Guaviare, quienes los trasladaron al centro poblado de CHARRAS (jurisdicci贸n del corregimiento Charras Boquer贸n municipio de San Jos茅 del Guaviare, departamento del Guaviare).

Seg煤n las informaciones, allegadas, aproximadamente las 2:00 P.M., el cuerpo fue trasladado al centro poblado de CHARRAS.

ALONZO LOZANO hab铆a sido delegado por Marcha Patri贸tica para coordinar la movilizaci贸n y participaci贸n de los habitantes de esa regi贸n para el masivo evento del 9 de abril donde centenares de campesinos se movilizar谩n hacia la ciudad de Bogot谩 en respaldo a la mesa de dialogo entre el gobierno y las FARC 鈥 EP y por una paz con justicia social.

Precisamente los d铆as 20 y 21 de marzo mientras se llevaba a cabo en la ciudad de Villavicencio la asamblea de DHOC y MUCAPOC, se hab铆an presentado hostigamientos por parte de desconocidos y de la fuerza p煤blica contra algunos de los delegados a dicha reuni贸n en la que se encontraba JOSE ALONSO LOZANO ROJAS. As铆 mismo la Polic铆a Nacional hab铆a pasado reiteradas veces a la sede de MUCAPOC donde se desarrollaba la Asamblea, preguntando insistentemente qu茅 actividad hab铆a y qu茅 funcionaba all铆. Al respecto MUCAPOC elabor贸 y p煤blico una denuncia p煤blica el d铆a 25 de marzo.

La Fundaci贸n DHOC se encuentra hoy realizando una denuncia por presunto homicidio ante la Fiscal铆a General de la Naci贸n seccional Guaviare y dem谩s organismos, para que se investigue la muerte del dirigente campesino, se tengan en cuenta los antecedentes y se determinen las causas de la muerte, para que este hecho no quede sumido en la impunidad.


MARCH PATRIOTICA - DENUNCIA PUBLICA

DENUNCIA P脷BLICA:
Ejercito Colombiano captura ilegalmente a MARIBEL OVIEDO dirigente campesina integrante de ASTRACATOL

El 03 de marzo de 2013, 聽en la vereda la Esmeralda del municipio de Rovira (Tolima), fue capturada sin orden judicial la dirigente campesina Maribel Oviedo, integrante de la Asociacion de Trabajadores Campesinos del Tolima -ASTRACATOL-, por parte integrantes del Batall贸n de infanter铆a numero 6.

Esta detenci贸n tuvo lugar en momentos en que nuestra compa帽era desempe帽aba su tarea habitual de reuni贸n con campesinos afiliados a ASTRACATOL de esa zona del departamento.

Nuestra compa帽era capturada, se encuentra privada de su libertad en una finca civil denominada Cebastacol ubicada en la vereda la Esmeralda del municipio de Rovira - Tolima.

La captura de nuestra compa帽era se presenta sin orden judicial y sin que se encontrara en situaci贸n de flagrancia en la realizaci贸n de un delito.

Resaltamos que nuestra compa帽era Maribel Oviedo es madre de una bebe de 4 meses de edad.

Exigimos, la libertad inmediata de nuestra compa帽era y el respeto a sus derechos fundamentales, as铆 mismo cese la infracci贸n al derecho internacional humanitario por parte del ejercito nacional.

Comisi贸n nacional de DDHH Marcha Patri贸tica


TORPEDOS DE GUERRA CONTRA LA PAZ....


Miguel 脕ngel Beltr谩n V
Profesor Universidad Nacional de Colombia

En una memorable columna, publicada en marzo de 1983, escrib铆a el periodista Guillermo Cano, 鈥淣os asisten leg铆timos temores de que, por acci贸n o por omisi贸n, estemos ante una o varias conspiraciones contra la paz que nos conduzcan inexorablemente a un nuevo y todav铆a m谩s sangriento e irreversible enfrentamiento atroz y violento鈥 (Torpedos de Guerra contra la Paz). Esto a prop贸sito de las crecientes cr铆ticas que desde diferentes 谩ngulos se ven铆an planteando en rechazo a la amnist铆a promulgada por el gobierno de Belisario Betancur a los grupos guerrilleros, y cuestionando la tarea de paz que ven铆a adelantando la Comisi贸n de paz en su trabajo de acercamiento con la insurgencia armada.

Pocas semanas despu茅s el presidente de esta comisi贸n,Otto Morales Ben铆tez, presentaba al primer mandatario conservador, su renuncia irrevocable a dicho cargo. En uno de los apartes de la misiva, el ex ministro plasmaba una frase que posteriormente har铆a carrera: 鈥淪茅 que a煤n le falta a su gobierno una tarea muy exigente. La m谩s apremiante, es rechazar el escepticismo y a veces el pesimismo beligerante, que se apodera de todos. Y combatir contra los enemigos de la paz y de la rehabilitaci贸n, que est谩n agazapados por fuera y por dentro del gobierno. Esas fuerzas reaccionarias en otras 茅pocas lucharon, como hoy, con sutilezas contra la paz, y lograron torpedearla. Por ello nunca hemos salido de ese ambiente de zozobra colectiva鈥

Casi tres d茅cadas despu茅s de escritas estas palabras, resulta inevitable traerlas a la mente cuando se escuchan las declaraciones de algunos ministros, ex presidentes, altos funcionarios del gobierno y miembros de las Fuerzas militares, entre otros, en relaci贸n al futuro de los di谩logos de paz que se adelantan en La Habana (Cuba), y en alusi贸n a lasrecientes acciones militares desarrolladas por las FARC, luego de levantar la tregua unilateral que declarara durante dos meses. Algunos han pedido con beligerancia que los di谩logos se suspendan de inmediato, mientras que otros con cierta cautela - pero no por ello con menor inquina - han advertido 鈥渜ue las FARC podr铆an frustrar el proceso de paz鈥.

Y es que en Colombia cada vez que se habla de paz rugen los se帽ores de la guerra.

Ahora bien, si al despuntar los a帽os ochenta actuaban solapadamente, hace ya mucho tiempo que act煤an p煤blicamente y se les puede ver a la luz del d铆a: son los mismos que se han enriquecido con el negocio de la guerra; los que han desplazado a m谩s de 5 millones y medio de campesinos para apropiarse de sus tierras; Los que han promovido y financiado los grupos paramilitares; los que han impedido que en Colombia se materialice una verdadera reforma agraria; los que se han lucrado con los dineros del narcotr谩fico; los que han ejecutado u ordenado la muerte de miles de l铆deres sociales y de la oposici贸n para acallar sus justas reivindicaciones y mantener, as铆, los privilegios de una 茅lite.

Pero beligerantes o cautelosos; agazapados o p煤blicos; de dentro o fuera del gobierno; los enemigos de la paz en Colombia han pretendido, con la ayuda incondicional de los medios de comunicaci贸n,hacer creer al pa铆s que las FARC ha sido la responsable del fracaso de los sucesivos procesos de paz en los que ha participado esta organizaci贸n, durante las tres 煤ltimas d茅cadas. Sin embargo, basta una r谩pida mirada hist贸rica para darnos cuenta de la falsedad de esta afirmaci贸n: Desde los acuerdos del Cese al Fuego, Tregua y Paz (1984) hasta la agenda pactada en la zona de despeje en el Cagu谩n (1999), pasando por los di谩logos realizados en Caracas y Tlaxcala (1992), ha sido el gobierno de turno quien de manera unilateral se ha levantado de la mesa.

Sin duda en su momento le falt贸 mayor claridad a las FARC para exigirle al gobierno del presidente Virgilio Barco, definiciones concretas sobre una tregua que se mantuvo en vilo durante mucho tiempo, y no esperar que 茅ste declarara abiertamente su ruptura; o quiz谩s le hizo falta alcanzar mejores consensos con los dem谩s integrantes de la Coordinadora Guerrillera Sim贸n Bol铆var (CGSB) a la hora de plantear unificadamente sus puntos de vista en la mesa de di谩logo frente a los voceros de la administraci贸n del presidente C茅sar Gaviria; o ejercer un control m谩s riguroso sobre los excesos de algunos jefes guerrilleros en el tratamiento a la poblaci贸n civil, en los cuatro a帽os que permaneci贸 la zona de despeje bajo la administraci贸n Pastrana. Pero ello no lleva a concluir que ha faltado voluntad pol铆tica de esta organizaci贸n armada en la b煤squeda de una soluci贸n pol铆tica al conflicto.

Contrario a ello, lo que se ha evidenciado en los gobiernos que han impulsado procesos de di谩logo es una doble l贸gica: por un lado hablan de paz y, por el otro, promueven la guerra; no de otra manera se entiende el exterminio de la Uni贸n Patri贸tica (UP), mientras estuvieron vigentes los acuerdos de cese al fuego, tregua y paz; o el bombardeo a Casa Verde simult谩neamente con la votaci贸n de una nueva constituyente; o la expansi贸n del paramilitarismo, la aplicaci贸n del 鈥淧lan Colombia鈥 y la modernizaci贸n de las Fuerzas Armadas mientras se adelantaban los di谩logos en el Cagu谩n. Sobra decir que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos no ha escapado a esta l贸gica: los reiterados bombardeos a campamentos guerrilleros, la extensi贸n del fuero militar, la ampliaci贸n del pie de fuerza y el aumento del presupuesto militar, son algunas expresiones de este fen贸meno.

La pretensi贸n de derrotar a la insurgencia armada por la v铆a militar, para luego negociar su rendici贸n, ha sido un componente com煤n en las diferentes 鈥渆strategias de paz鈥 ensayadas por los gobiernos de turno. De all铆 su inclinaci贸n a 鈥渄ialogar en medio de la guerra 鈥. Lo que resulta inconsistente en esta l贸gica perversa 鈥搎ue tantos costos humanos y econ贸micos ha tra铆do para el pa铆s- es que en este contexto las acciones militares de la guerrilla sean presentadas como 鈥渁taques contra el proceso de paz鈥. No quiere esto decir, que no sea deplorable la retenci贸n de polic铆as por parte de las FARC, como lo es tambi茅n la situaci贸n que viven miles de prisioneros pol铆ticos de guerra en las c谩rceles colombianas. Pero estos hechos constituyen expresiones de un prolongado conflicto social y armado. Y precisamente, all铆 radica la urgente necesidad de un acuerdo pol铆tico que ponga fin al mismo.

La paz es un anhelo nacional de millones de compatriotas que, de una u otra forma, hemos padecido los costos de la guerra. En La Habana se ha abierto una puerta para la soluci贸n pol铆tica definitiva del conflicto, no permitamos que los enemigos p煤blicos o agazapados de la paz la cierren, para perpetuar una guerra que les ha rendido muchos dividendos a costa del dolor de generaciones enteras de colombianos y colombianas.