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LA INFAMIA DE MORIR EN PRISI√ďN

LA INFAMIA DE MORIR EN PRISI√ďN

 Homenaje al militante comunista Francisco Luis Correa Gallego

 “En mi modesta medida he cumplido con mi deber

con mi pa√≠s y con mi pueblo‚ÄĚ

Nelson Mandela

 

Bogot√°, Mayo de 2016

Por: Liliany Obando[1]

Siempre he pensado que no hay nada más triste e  indignante que morir en soledad y enfermo en una cárcel.  Por eso, no pude contener las lágrimas cuando al leer un artículo sobre el tema carcelario me enteré que mi amigo y Camarada Francisco Luis Correa Gallego había muerto el pasado 10 de mayo como consecuencia de una enfermedad que adquirió en prisión y que como en muchos otros casos fue inadecuadamente tratada.

Francisco era uno de los miles de prisioneros(as) políticos que con estoicismo mantienen sus principios y moral revolucionaria y que también con expectativa esperaba recuperar la libertad a través de una Ley de Amnistía e Indulto, que debe resultar del actual Proceso de Paz entre el gobierno Santos y las FARC.

Desde su detenci√≥n hace unos 4 a√Īos atr√°s, hab√≠a sido trasladado de un establecimiento penitenciario a otro.¬† Estuvo en las c√°rceles de Garz√≥n, Huila; Rivera en Neiva, Cunduy en Florencia y la C√°rcel Modelo de Bogot√° era la √ļltima de ellas.¬† Este a√Īo cumplir√≠a 69 a√Īos y por eso se encontraba en el Patio de Tercera Edad en esa prisi√≥n reconocida por los dantescos hechos ocurridos en su interior: desapariciones, asesinatos y desmembramientos de m√°s de un centenar de personas entre visitantes y presos, a manos de paramilitares,¬† hace m√°s de una d√©cada.¬†

Como ocurre con muchas otras personas privadas de la libertad, por la improvisaci√≥n y m√©todo de castigo en materia penitenciaria ejercida por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC,¬† para Francisco¬† los d√≠as transcurr√≠an sin tener contacto directo con su n√ļcleo familiar que qued√≥ lejos, en el Caquet√°, tras su captura.¬† Por eso se alegraba tanto cuando recib√≠a una que otra visita solidaria.¬†

Recuerdo que en una de esas visitas realizadas con un grupo de jóvenes estudiantes voluntarios del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, a la  hora de presentarse, Francisco con su sonrisa generosa y la calidez de un camarada,  se explayó en un rico recuento histórico de las luchas populares y revolucionarias en nuestro país, tratando de ubicar el momento preciso donde él entró a hacer parte de las mismas.  Historias quizá ya difusas para las nuevas generaciones, pero que como ocurre con los cuentos de las y los abuelos no dejan de cautivar a sus escuchas. 

De larga data, se hab√≠a vinculado a la lucha revolucionaria a la que no renunciar√≠a hasta el final de sus d√≠as. Se uni√≥ a las filas del Partido Comunista Colombiano en la regi√≥n del bajo r√≠o Orteguaza, en la cabecera del municipio de Mil√°n, Caquet√°, donde soport√≥ la arremetida del Terror de Estado desatada en tiempos de Turbay Ayala. ¬†Reconocido como ‚Äúun militante aguerrido y disciplinado‚ÄĚ, bebi√≥ de la experiencia de los comunistas que ven√≠an desplazados del Tolima y Huila.¬†

Comprometido con la paz, en su momento, apoy√≥ el proceso de di√°logos de La Uribe, de cuyo seno naci√≥ el Movimiento Pol√≠tico Uni√≥n Patri√≥tica (UP). Y fue concejal por la Uni√≥n Patri√≥tica, en sus primeros a√Īos de existencia. Con emoci√≥n narraba c√≥mo en el proceso de proselitismo de la entonces naciente UP, ¬†recorri√≥ veredas y caser√≠os por el Caquet√° incluso junto al hoy negociador de las FARC en La Habana, Iv√°n M√°rquez, quien entonces fuera destacado por esa organizaci√≥n insurgente para hacer¬† pol√≠tica por la v√≠a legal.¬†

En 1988 fue promovido ¬†para ocupar un cargo en la primera alcald√≠a popular de la UP en el municipio de La Monta√Īita en el Caquet√° junto a Omar Alfonso C√≥mbita, otro revolucionario y ex prisionero pol√≠tico.¬† Este √ļltimo describe a Francisco como un compa√Īero ‚Äúresponsable y de mucha m√≠stica militante‚Ķ que siempre fue cr√≠tico severo de las cosas no correctas‚ÄĚ.¬† Y de quien tambi√©n dice que ‚Äúnunca dud√≥ de la vigencia de la lucha por la democratizaci√≥n del pa√≠s, por la salida pol√≠tica y por lograr la m√°s amplia unidad popular para llegar al poder‚ÄĚ.

De origen campesino, Francisco se preocupaba siempre por fortalecer su formación ideológica, política y cultural a través de una asidua lectura, preocupación que también mantuvo en la cárcel. 

Francisco, quien sobrevivió en su región de origen al paramilitarismo que pretendía cobrarle su militancia comunista, no  logró en cambio hacerlo a los barrotes que impone el Estado a quienes se atreven a desafiar su poder. 

La c√°rcel es un escenario de prueba al temple revolucionario y Francisco no fue inferior a ese reto.¬† En un par de cartas, una que me dirigi√≥ a m√≠ y que preservo con especial cari√Īo, y en otra dirigida a un escenario pol√≠tico, expresa abiertamente su profundo orgullo de ser comunista.¬†

¬†‚Äú‚ĶNo puedo olvidar a los compa√Īeros: Manuel Cepeda Vargas, Jos√© Antequera, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Henry Mill√°n Gonz√°les, quienes me hicieron un disc√≠pulo de la revoluci√≥n pol√≠tica y me vincularon a hacer parte de ese ej√©rcito explotado por el capitalismo‚ÄĚ.

Igualmente dej√≥ expresas sus f√©rreas convicciones se√Īalando que a√ļn desde la c√°rcel sent√≠a la ‚Äúmotivaci√≥n de seguir luchando por construir una nueva sociedad sin excluir a nadie‚ÄĚ.

Desde la primera vez que visit√© a Francisco en la Modelo quise reconocerle su firmeza, su m√≠stica, su ejemplo, y pens√© que escribir√≠a un art√≠culo sobre √©l y su lucha.¬†Los reconocimientos y homenajes merecidos a nuestros (as) compa√Īeros de lucha es mejor hacerlos en vida, no obstante, dada la dureza de las condiciones en las que asumimos la militancia en nuestro pa√≠s, nos topamos muy frecuentemente con hechos fat√≠dicos como √©ste.¬†

No me lo esperaba Francisco, me qued√© con el paquete listo en el que hab√≠a incluido el libro Fidel y La Religi√≥n, la Constituci√≥n Pol√≠tica, las √ļltimas ediciones de VOZ y el resaltador que me pediste que te llevara en nuestro pr√≥ximo encuentro. Lo siguiente ser√≠a darte el abrazo de bienvenida a la libertad tras la amnist√≠a.¬† Ya no fue posible y no imaginas c√≥mo duele‚Ķ

Ahora, Francisco, con mi coraz√≥n lloviendo por tu ausencia, s√≥lo puedo rendirte tributo sum√°ndome a tus sue√Īos, recogiendo tus banderas y compromiso revolucionario.¬† Compromiso que dejaste plasmado tambi√©n con tu pu√Īo y letra:

‚ÄúCompa√Īeros:¬† yo exhorto a todos los que est√°n afuera y a los que estamos privados de la libertad a continuar luchando por construir la Colombia que queremos, en Paz y con Justicia Social‚ÄĚ.

 

 Hasta Siempre querido Francisco, ya eres de los imprescindibles!

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[1] Socióloga, defensora de derechos humanos, ex prisionera política.