Comunicado de las FARC-EP, enero 20 de 2013

Date 21st January 2013 Category Peace discussions   

La Habana, enero 20 de 2013

‚ÄúNada es tan conforme con las doctrinas populares como consultar a la naci√≥n en masa sobre los puntos capitales en que se fundan los estados, las leyes fundamentales y el magistrado supremo‚Ķ‚ÄĚ

Simón Bolívar

La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, lo consagra la Constituci√≥n de la Rep√ļblica de Colombia. En consecuencia, amenazar con una eventual judicializaci√≥n a las organizaciones sociales y pol√≠ticas del pa√≠s, a los ciudadanos en general, que quieran hablar de paz directamente con las FARC-EP en la Habana, en medio de un proceso de paz, y sin √≥rdenes de captura contra los voceros insurgentes, no deja de causar asombro y una fragorosa sensaci√≥n interna de duda y desconfianza frente a funcionarios que abusan con sus pretensiones restrictivas. Nadie viene a la Habana a hablar de guerra; la gente viene hablar de paz y soluci√≥n pol√≠tica al conflicto social y armado, de todas maneras atendiendo a un mandato constitucional justo y perentorio, pero tambi√©n a un dictado de su conciencia.

Por otra parte valoramos como positivo que el presidente Juan Manuel Santos haya avanzado en coincidir con nosotros, en que es un mecanismo de consulta popular el que debe refrendar un posible acuerdo de paz. Las colombianas y los colombianos que aman la paz, propugnan por una Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo refrendatario de los eventuales Acuerdos de la Habana, o como manifestaci√≥n de la majestad incuestionable del Constituyente Primario, mil veces m√°s determinante que el poder constituido, para se√Īalizar caminos expeditos y din√°micos hacia la consecuci√≥n del objetivo supremo de la paz.

Queremos que la b√ļsqueda de la paz para Colombia se cimente en una pol√≠tica de Estado y no en la aspiraci√≥n ef√≠mera de un gobierno. S√≥lo as√≠ la lograremos estable y duradera, porque no estar√≠a sujeta a decisiones caprichosas de un gobierno futuro que quiera reversar un acuerdo de paz. La Asamblea Nacional Constituyente es la √ļnica instancia que puede garantizar legitimidad y seguridad jur√≠dica al proceso de paz, porque como ense√Īa Bol√≠var, El Libertador, ‚Äúla soberan√≠a del pueblo es la √ļnica autoridad leg√≠tima de las naciones‚ÄĚ.

La paz tiene que ser el fruto de un nuevo contrato social. La Constituyente debe cimentar con sus propias manos la estructura del nuevo edificio de la paz que desde el norte de Suramérica, irradiará sosiego a todo un continente.

Finalmente, destacamos el reconocimiento que el presidente Santos hiciera del cumplimiento por parte de las FARC-EP de la cesación unilateral de sus acciones ofensivas durante 60 días, en medio, diríamos nosotros, de una incensata ofensiva militar del Estado contra nuestros campamentos en todo el territorio nacional.

DELEGACI√ďN DE PAZ DE LAS FARC-EP

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